A la hora repasar su historia, parece mentira que una mujer como Araceli González, a los 40 años, tenga una ficha personal y laboral tan nutrida y potente. Comenzó como modelo muy joven, fue esposa y madre muy joven, también se divorció muy joven y cuando se quiso dar cuenta estaba en el corazón de Adrián Suar. Esa mujer le cuenta a SÁBADO SHOW lo que encierra su edad.
-Haz recorrido un largo camino.
-Si me doy vuelta y miro para atrás me puedo turbar de tantas cosas... Confieso que he vivido, amado y trabajado mucho.
-¿Te acordás de la primera vez?
-Sí, yo era apenas una adolescente, tenía 15 años cuando una tía, de esas que siempre se meten con la nena, le llevó una fotos mías a Daniel Dessio. Ahí empezó mi historia, porque meses después me estaba sumando al staff de Pancho Dotto, con quién empecé a consolidarme con apenas 17 años. ¡Qué épocas de sangre, sudor y lágrimas!
-¿Por qué te casaste tan joven?
-Yo estaba de novia con Rubén, el papá de Florencia, y estaba muy enamorada... A los 20 quedé embarazada y me casé porque quería asumir la llegada de mi hija al mundo. Lo viví con toda la intensidad del mundo.
-¿Creés que te equivocaste?
-No, hice lo que sentí en ese momento, aunque la historia después haya tomado otro rumbo, siempre traté que fuera lo más sano posible... Siempre le escapé a lo traumático, a lo enfermizo... Las cosas son como son y hay que asumirlas de la mejor manera.
-¿Te asustan los 40?
-Me señalan que mi vida y mi historia lograron un lugar importantes. Me siento querida por la gente que amo y tengo el respeto de la gente. No es poco y lo valoro.
-Siempre te hemos escuchado que seguís luchando por el amor... ¿Es así?
-A medida que una persona va creciendo, madura situaciones y tiempos, calibra sentimientos, empieza a tomar otra perspectivas de las cosas. Siempre fui una luchadora por mis cosas, mi vida, mis amores, mis sueños... Hoy me doy cuenta que debo luchar un poco menos y empezar a disfrutar un poco más de las cosas, sin ponerles nombre.
-¿Hablás de tu relación con Suar?
-Hablo de todo en general. Por tratar de ponerle palabras a los sentimientos y a las emociones, muchas veces dejé de vivir lo que debí registrar como experiencias divinas... Entre ellas, el amor.
-¿Estás de nuevo con "el Chueco"?
-Adrián nunca dejó de tener presencia en mi casa. Es el padre de mis hijos y un hombre al que quiero. Separados o juntos es y será siempre así. No quiero ponerle rótulo a la relación. Que la llamen como quieran, yo la vivo desde el lugar que me sale.
-¿Es difícil ser madre y mujer ideal?
-Terminar una producción de ropa interior y horas después aparecer a cara lavada en una reunión de padres, no es fácil. Pero yo prefiero no dormir y no perderme esas cosas.
-¿Cómo te llevás con tu cuerpo?
-Muy bien. Eso sí, ahora no quiero competir con chicas de 20, que están muy bien.
-¿Sos buena suegra?
-Eso se lo tendrían que preguntar a Flopy y Nicolás (por Cabré). Nadie nace sabiendo y no hay un manual para aprender a ser suegra. Con sentido común, respeto y educación se llega al lugar más lejano del universo.