Analía Filosi
Llega corriendo, aprovechando un hueco entre una de sus tantas responsabilidades como actriz o docente de teatro. Pero como buen "animal teatral" es puntual, "porque en teatro jugás con el tiempo de mucha gente, los ensayos son iguales", dice una ahora pelirroja Verónica Caissiols. "Es el color que tengo hace ocho años, el rubio fue porque el personaje de Sandra lo pedía". Se refiere a Sandra Pasada, la empleada pública en la que la televisión la tuvo atrapada hasta ayer, cuando se emitió el último -aunque tal vez no definitivo- capítulo de Piso 8, ficción ganadora del CONTA 2006. "Por el casting de SUA (Sociedad Uruguaya de Actores) seleccionaron cuatro actrices para ese papel y Alan Goldman, el autor, me hizo el casting. Justo me tocó una escena con Isabel Schipani, que hizo de Irma Polio, y quedamos las dos", cuenta de aquella vez en la que también estaba observándola el argentino Gerardo Mariani, director de la sitcom.
Sandra fue definida por el autor como "el terror de las oficinas públicas". Es el prototipo que se nos representa de inmediato en la mente cuando nos hablan de estos empleados: haragana, no atiende la fila de personas detrás del mostrador hasta no terminar el té, no llegó por mérito propio pero como se sabe inamovible no se preocupa por trabajar… En fin, usted la conoce bien. "Lo que tiene mi personaje es que es uno de los que más se puede jugar hacia el grotesco o el sainete. Podés extremar muchísimo, escaparte del naturalismo. Al apoyarte mucho más en eso, indudablemente es una caricatura del empleado público que no consideramos muy eficiente. Esto, tratando de no herir susceptibilidades, porque hay muchísima gente que se divirtió con el personaje, pero otros dijeron `mm, ¿no será demasiado?", explica al recordar el proceso de creación de los personajes. "El autor conoce muy bien la dinámica de la sitcom y en ella te conviene agarrarte a la letra e improvisar lo menos posible para que puedas ser efectivo", dice cuando se le consulta si hubo aportes suyos en la construcción de su empleada pública. "En algunos capítulos me tomé algunas libertades, pero eran libertades que se podía tomar Sandra".
¡PARA ATRÁS! ¿Quién es la empleada pública por excelencia de la televisión rioplatense? Sin duda Flora, la creación de Antonio Gasalla que asociamos enseguida con la frase "¡Se van para atrás!". Pues bien, Verónica tuvo un "duelo" actoral con el cómico argentino en Piso 8, pero esta vez ella fue la empleada pública que maltrató al personaje de Gasalla. "Cuando Antonio grabó con Elena Brancatti (Nelbia) le dijo algo que me impactó: `cuando tenés un actor delante, todo fluye`. Creo que con él me pasó eso, porque no tuvimos mucho ensayo. Fue como trabajar con un actor que conocía desde hacía mucho tiempo. Es un tipo muy generoso, deja que la energía de él te invada y a su vez absorbe la tuya", destaca Verónica, quien culminó la escena pidiéndole perdón "porque le bastardeé uno de sus personajes".
¿Y ahora? Verónica cuenta que Canal 10 quedó muy contento con Piso 8, algo que también pudo palpar de la gente en la calle. "Es muy gracioso lo que pasa con la gente. Una señora en Antel me dijo `haceme lo de Gasalla`. No tenía cómo explicarle que no podía y le dije que necesitaba el vestuario, el maquillaje y los otros actores. No sé si lo entendió", recuerda entre risas aunque lo toma con pinzas porque considera que los uruguayos no son de decir si algo no les gusta. "Igual siento el apoyo de gente de todas las edades, que pegó bien el personaje".
Tan buena recepción permite al elenco soñar con una segunda temporada, algo posible ya que el final de ayer quedó abierto. "Estamos todos cruzando los dedos para que vuelva este proyecto u otro en el que puedan participar más actores. Me da la sensación de que la cosa está para que podamos tener nuestros propios productos", concluye quien, aunque resulte difícil de creer, puede decir que su paso por una oficina pública fue una experiencia gratificante que repetiría.
Entre las aulas y el humor carnavalero
Verónica ha paseado su experiencia actoral por varios tipos de escenarios. Hoy reparte su tiempo entre la labor de asistente de dirección en la experiencia Teatro en el Aula, de la Intendencia de Montevideo -"una de las actividades que más me gratifica porque tenés el vínculo inmediato con el público al hacer representaciones en los liceos y talleres de teatro. Entonces sabés en qué están los jóvenes de hoy, lo cual es maravilloso porque no te dejan envejecer"-, clases en dos institutos privados, clases de teatro para adultos en Atlántida y los ensayos para la gira que emprenderá en julio por EE.UU. con humoristas Los Carlitos. "Salí con ellos este verano, soy muy nuevita en el Carnaval. Fue el mes de grabación de Piso 8, entre una cosa y otra dormía tres horas por día". Todas estas actividades le impiden, al menos por este año, encarar un proyecto teatral.