Marcela Tauro ha logrado un destacado lugar dentro de quienes todas las tardes surgen en la pantalla de Intrusos para meterse en la entretela de los famosos. Una mujer de perfil bajo, que fue mamá hace poco, que termina de ganarle un juicio al juez Norberto Oyarbide y la única persona que se le atreve al temido Marcelo Polino. A solas con Sábado Show, nos dejó esta entrevista.
-¿Cómo preferís que te definan: periodista de espectáculos o chimentera?
-Una cosa no quita la otra. Yo soy periodista por sobre todas las cosas. Empecé siendo periodista de deportes en la revista El Gráfico, antes de hacer espectáculos. Y hoy vivo de lo que pasa entre y con los artistas. El chimento está dentro de lo que es el periodismo. Pasa con los que hacen gremiales, policía, judiciales... ¿Quién no quiere saber si un líder sindical es multimillonario? ¿O también si un juez tiene un amante gay que explota prostíbulos?
-¿Meterte en cosas tan filosas te ha provocado problemas judiciales?
-Los que manejamos información de alto voltaje estamos expuestos a que algunos poderosos involucrados traten de neutralizarnos en el manejo de información... He tenido algunas causas que fueron temas de mis abogados.
-¿Te equivocaste en algún caso?
-La condición humana no te hace infalible y además soy una mujer de buena entraña. Si tengo que pedir disculpas por alguna equivocación, lo hago, pero también te digo que cuando yo informo trato de hacerlo con fundamentos.
-La Justicia argentina te dio por ganada una causa que el juez Norberto Oyarbide, del escandaloso "Caso Spartakus", te inició por un comentario en TV.
-Es exacto. Yo había hablado del tatuaje de una mariposa, a propósito del tratamiento del caso de Luciano Garbellano como proxeneta de un cabaret "vip" y este magistrado se sintió ofendido iniciándome una demanda. No estaba en mi ánimo ofenderlo, la causa fue presentada, hubo una primera sentencia, una apelación y la resolución me dejó absuelta.
-¿Lo sufriste?
-Realmente, no. El tema lo llevaron los abogados de Canal 13 y me enteré cuando salió el tema en los diarios. Hace poco me crucé con el juez Oyarbide en un evento y él se acercó a saludarme con mucho respeto.
-Madre por primera vez, ¿cómo fue?
-Hoy me siento muy feliz y plena, pero debo reconocer que sufrí y lloré con mucha angustia. Dios me bendijo con el nacimiento de Juan Cruz, pero también es cierto que luché entre la vida y la muerte. El primer riesgo lo sufrió mi hijo, cuando tuvieron que adelantar el parto porque mi hígado estaba produciendo una enzima que podía invadir la placenta. Pasó varias semanas en incubadora. Pero una vez que nació, mi hígado siguió produciendo esa enzima y la que empezó a correr riesgos de vida fui yo.
-¿Qué significa trabajar en Intrusos?
-No cualquiera se puede sentar en un sillón de Intrusos. Integrarlo implica que te respeten en el medio, pero te redobla las responsabilidades ante una cámara. Cuando terminaste de decir algo ya tenés gente llamando, a favor o en contra. Con Rial y mis compañeros me siento muy cómoda.
-Venís de trabajar con Lucho Avilés y Mauro Viale en ciclos muy potentes...
-Sí, otros momentos, otros ciclos, otros grupos... Hoy me toca disfrutar de Intrusos.
-¿Con Polino no siempre lo disfrutás?
-¿Viste?. Este Polino me pone del tomate. Hay veces que discutimos en serio al aire. Pero yo sé que en el fondo es mi amigo y un compañero de fierro. Hemos vivido muchas etapas de relación, hoy con Polino somos una especie de "matrimonio televisivo".