Eso sí, acá, el responsable de soberano cambio es Gabriel Calderón, que se sigue paseando por el universo femenino (y hoy de manera más directa que en sus otros trabajos) para explotarlo en mil vectores diferentes. Su creatividad como dramaturgo juega y se mueve por donde quiere. Es gracias a esa libertad que se arriesga y uno puede aventurar que Las nenas de Pepe es de lo mejor que se estrenó, hasta el momento, en esta temporada 2007.
Lo básico de la historia ya está contado: al igual que la del español García Lorca, Las nenas de Pepe empieza con el funeral del padre de familia y la posterior decisión de Bernarda Alba de someter a sus hijas. Pero como se trata de una historia llena de secretos, los cuales se van a develar uno a uno hasta el mismísimo último minuto, lo mejor aquí será atender a otros aspectos de la obra.
Lo conveniente para cualquiera que programe asistir es olvidarse, aunque sea por un día, de la impuntualidad uruguaya. El despliegue estético empieza antes de la hora que señala la cartelera (al menos, unos 15 minutos) y afuera del recinto artístico, vidriera mediante, unas chicas escasas de ropa se contornean sin prejuicios, llamando la atención de los automovilistas y de quienes hacen fila para entrar a la farmacia ahora transformada en cabaret.
Una vez adentro, cada quien atiende su juego porque no hay butacas sino mesas con sillas por todo el espacio y no hay nadie que le diga dónde sentarse. ¿Un consejo? Está a punto de ver una obra no convencional, de manera que la acción explotará todos los espacios posibles (y esto se afirma en sentido literal, con chicas que llegan a colgarse boca abajo en las barandas del segundo piso). Así las cosas, no se impaciente si está más al fondo, las anfitrionas sabrán pasear sus cuerpos por todo el local y hasta le entregarán una copa de vino (invitación de la casa) para que se vaya ambientando.
Cuando aparecen "las nenas", empieza el espectáculo que abarca los cinco sentidos. Todo parece atrapar, desde la presencia de Patricia Curzio al piano, hasta el vestuario, peinado y maquillaje de las actrices, pasando por el mismo local y, por supuesto, el texto de Calderón, con parlamentos plagados de palabrotas ("yeguas con himen" queda chico como ejemplo) e interrupciones con canciones de intérpretes tan dispares como Norah Jones y Rafaela Carrá. Difícil que no le guste, cualquiera sea su gusto teatral.
Datos de la obra:
Nombre: Las nenas de Pepe
Autor y director: Gabriel Calderón
Sala: Vieja Farmacia Solís (Agraciada y Santa Fe)
Horario: Sábados a las 22, domingos a las 21
Elenco: Alma Claudio, Sofía Etcheverry, Gimena Fajardo, entre otros.
Vestuario: Alejadro Duffau, Pablo Auliso y C. Porcile
Escenografía: Osvaldo Reyno
Entradas: $180 (en Red UTS)
Puente al mar
Si el teatro procura movilizar el mundo interior de uno, La tercera parte del mar (A. Tantanián) lo consigue al punto que lo perturba y traslada a espacios demasiado oscuros. Rodrigo (F. Tabaylan) llega por accidente a la casa de Victoria (S. Frugone) y hasta aquí lo que se puede decir. Bien vale la pena ir advertido sobre lo diferente de la obra, que ni es "para pasar el rato" ni la pueden ver menores de 18 años. (Galpón. Jueves, 21 hrs.)
Resilencia
El término "resilencia" refiere a la capacidad de proyectarse a pesar de vivencias desestabilizadoras. Resilencia, de M. Morena, parte de ese concepto y de El furgón de los locos (C. Liscano), una obra en la que la idea de libertad adquiere más de una dimensión. La relación de un preso político con su cuerpo es parte central del trabajo que encarna Álvaro Armand Ugón. Los conceptos lumínico y sonoro merecen atención aparte. (Off Metro. Viernes y sábados. 21 hrs.)
Dionisio
En 1929, un niño llegó a una comisaría con una beba. El abuelo de ambos había enloquecido, matando a la madre e hiriendo al niño de muerte. Dionisio, de Dante Alfonso, revive esa experiencia, pero también va y viene entre la vida de campo y reflexiones de la condición humana. (Notariado. Jueves y viernes a las 21 hrs.)