Otra prueba del doble discurso

POR ANALÍA FILOSI

El Baile del Caño con el topless de Nazarena Vélez como expresión más "escandalizante" (ShowMatch) dejó un nuevo ejemplo del doble discurso que reina en ambas márgenes del Plata. Mientras autoridades y vigilantes de las buenas costumbres pronunciaban indignados discursos contra la tele basura, las bajezas a las que conduce la pelea por el rating y lo pornográficos que se han vuelto algunos programas de TV, la gente, en el anonimato de su hogar, no hacía otra cosa que aumentar el número de seguidores del programa de Marcelo Tinelli. Cifras históricas, tanto en Uruguay como en Argentina, alcanzó el show esa semana y no precisamente para echar una miradita y cambiar enseguida de canal horrorizados. A esta altura, lolas al aire hemos visto a todo hora y en cualquier canal, el Baile del Caño aparece casi en el 90% de las series norteamericanas con policías que siempre terminan buscando información en locales de strip-tease (en Los Soprano, Tony se reúne con sus mafiosos en un bar que a toda hora tiene a chicas sin ropa haciendo "pole-dance") y el erotismo está presente hoy en día hasta en las series más inocentes. Usted dirá que el problema es que hay niños mirando. Pues bien, ahí ya se trata de un asunto de los padres y, en todo caso, habría que castigar a los canales que emitieron imágenes en el horario de protección al menor. Pero fuera de él, los canales pueden pasar lo que quieran y cada televidente es libre de ver lo que le venga en gana y de juzgar si lo que está en pantalla es digno de sus ojos. Al fin y al cabo, fue lo que ocurrió con el Baile del Caño, ¿o no?

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