-¿Los Informantes sale en 2007?
-Sí. Hay mucha gente trabajando para que así sea, especialmente los protagonistas de las noticias, que día a día parecen superarse en su labor de facilitarnos la escritura del guión del programa.
-¿Qué novedades traerá el nuevo ciclo?
-Habrá nuevos segmentos, haremos más cosas fuera del estudio y estamos evaluando la posibilidad de, en lugar de darle palos a algunos miembros del gobierno y de la oposición, apalear un auto y regalárselo a los televidentes.
-¿Habrá integrantes nuevos en el equipo?
-No, pero esperamos activar neuronas que el año pasado se la pasaron sin escribir una mísera línea.
-¿Qué balance hacen del ciclo debut?
-Fue un muy buen comienzo. Nos encontramos con una libertad fabulosa para hacer humor, Canal 4 nos trató de maravillas y hubo bastante gente acompañando la propuesta que, si bien no es nueva en el mundo, era la primera vez que se hacía en nuestro país en mucho tiempo.
-¿Cómo repercutió en el público?
-Creo que nos tuvieron paciencia.
-¿Quedaron conformes?
-Totalmente, lo que no quiere decir que no sigamos trabajando para ser más efectivos, más ladinos, más graciosos, más pérfidos, más vistos… y menos insultados.
-¿Uruguay se presta para un programa así?
-Todos los países se prestan para tener programas que, desde el humor, reflexionen sobre lo que está pasando. De hecho esa es la razón de ser del humor. Y nuestro país tiene una gran tradición de humor político que va desde la murga al Chicho, desde Peloduro a El Dedo, desde El Cuarteto de Nos a Pinchinati. Tal vez no seamos nosotros los mejores para llevar esa tradición a la TV, pero alguien tenía que hacerlo. Creo que fue en el momento indicado.
-¿Qué esperan lograr con este segundo año?
-Fama, fortuna y que se acaben el hambre y la injusticia en el mundo. O sea: risas.