Arribo al "Lobizón" con retardo. La Profesora Adinette Puntocom tampoco ha llegado. El Licenciado Jorge Pelonga se distrae tirándole maníes salados al Sartre, que ya tiene tres años y pesa como sesenta quilos. Con la misma destreza con la que caza moscas, el can abaraja en el aire los diminutos oleaginosos.
Le espeto de una, al Licenciado, no al perro, la pregunta sobre la implantación del servicio militar obligatorio.
-Mirá Barilari, como dijo Borges, civilización viene de civil. Además es imposible que los uruguayos compren esa idea. Es como tratar de imponer la pena de muerte. Es ajena a la idiosincrasia nacional. En mi opinión, esos legisladores lo han hecho casi por hobby.
Abriendo los ojos como el dos de oro, le demando al Licenciado que aclare eso del hobby.
-Claro. Hay gente que sufre de un culto por las armas. Va más allá de pertenecer a un partido o a otro, ser civil o militar. Son los "ferreteros". Se trata de personas que escuchan expresiones como armas o lucha armada y se excitan sexualmente.
Viendo mi expresión de incredulidad, el Licenciado asume su mejor tono de psicólogo radial, esos que te lo explican todo, todo, todo, en los programas de la mañana.
-Desde Freud para adelante sabemos que hay una evidente conexión entre el caño del revólver y el Complejo de Edipo. Es una asociación fálica, que no tiene nada que ver con la ideología.
La Profesora Adinette Puntocom, que viene llegando, cree oportuno ampliar:
-Aquella frase de Mao Tse -tung que decía que "El poder nace del fusil", podemos interpretarla en clave freudiana, como poder sexual. Y el fusil tiene el caño más largo que el revólver o la pistola, o sea, más poder. Que obviamente es el Poder del macho.
Etcétera.
Dejo al Licenciado y a la Profesora trenzados, debatiendo a Borges y las posibles pulsiones y compulsiones subconscientes de los diputados Semproni y Pozzi a la luz del psicoanálisis.
A esta altura del partido se hace necesaria la esclarecida opinión del Pensador del Reducto, Don Waldemar Piedracueva, el último filósofo obduliano.
No me vengan con Rodó, ni con Vaz Ferreira. La única corriente filosófica completamente original y uruguaya es la fundada por Obdulio Varela.
Como Obdulio Varela, y como los oráculos griegos, Don Waldemar Piedracueva se expresa en medias palabras, miradas y frases llenas de sobreentendidos y puntos suspensivos, que los simples mortales, y los periodistas, pueden interpretar de cualquier manera. Repatingado en el patiecito de su casa de la calle Marcelino Sosa, Don Waldemar lee la sección Deportes.
-Lo más grande de este muchacho Recoba es que a los treinta y pico, él sigue siendo una promesa…- comenta el venerable pensador.
De a poco lo voy llevando, entre mate y plantillas, al tema que me preocupa.
-El criollo es levantisco, nunca le ha gustado la leva - dictamina Don Waldemar.
La leva. ¡Grande Don Waldemar!
Tras fijar largamente la vista en la maceta del filodendro, Don Waldemar remacha:
-Mirá, con el tiempo que hace que me conocés, tarás pensando que te viá decir que esa idea de la leva hay que matarla con la indiferencia…
Sorbito de mate, pausa.
-Pero ésta es una de esas pelotas que hay que mandarlas al óbol como sea, de punta y p`arriba.
Ante la candencia del tema se recurre a tres referentes en materia de ideas y comportamientos: el Licenciado Jorge Pelonga, la Profesora Adinette Puntocom y Don Waldemar Piedracueva.