La serpiente más venenosa es colorada

Con un poco más de paciencia y una pizca de diplomacia me hubiera ahorrado un montón de problemas, un buen dinero en abogados y muchísimos dolores de cabeza. ¡Pero no sería yo! Stellita, mi mujer, siempre me dice: "No te metás…" y tiene razón. Mis hijos me retan: "¡Papá, no te calentés que te sube la presión!..." y también tienen razón.

Pero cuando llega el momento, yo me olvido de todo. No sé cerrar la boca ni esconderme cuando alguien me busca. No me sale. Por eso trataba de evitar el tema. No quería hablar de alguna clase de anfibios, especies que pueden vivir de dos maneras distintas. En el agua o en la tierra, o también aquellas especies que parecen conductoras de televisión y en realidad son serpientes de alto grado ponzoñoso y reptan tanto en pantalla como en la vida.

A propósito de esta remolacha venenosa, tuve dos causas judiciales en la que pretendieron amordazarme, exigiéndome retractaciones y resarcimientos económicos que nunca lograron. ¡Yo no transo con los Judas!

Por eso es hora de hablar ya que muchos medios uruguayos que me han llamado y piden notas, se extrañan cuando eludo este tema. Pero supe que llega la mala copia de Intrusos a la pantalla oriental y es tiempo de hablar.

También supe que esta mentira colorada empezó a provocar con términos injuriosos y no lo dejo pasar por alto. Por eso quiero marcar detalles de alguien que ni debe saber dónde queda el Uruguay, porque no sale ni a la esquina de su casa a comprar el pan, y siempre habla por boca de gansa. Eso se le nota en el color de su piel, aunque se jacte de ser aquí el primer programa de espectáculos cuando es bien sabido que ese lugar es de Intrusos, que emite Canal 10, y que las mediciones son las que difunde diariamente la encuestadora Ibope.

Pero más allá de eso, porque los números son fríos, quiero marcar que esta buena señorita y algunos de sus secuaces no hacen más que repetir los temas y los invitados que diariamente propone Intrusos y, lo que es peor, debemos aguantar que esa misma manga de ineptos vengan hasta la puerta de nuestro estudio para llevarse a los invitados que en el rating instantáneo miden bien para que esta muchacha de cabellos colorados y neuronas vacías trate de raspar algo lo que genera la gente que trabaja.

Es la misma mediocre que para tapar la estafa de ofrecer un video porno, además trucho, en horario vespertino y familiar, equivocándose de protagonista, trató de tapar semejante papelón subiéndose a un helicóptero que en vuelo temerario puso en riesgo de catástrofe a todo una ciudad, abalanzándose sobre los techos de la casa de Gran Hermano y horas después estalló en agravios al ser descubierta en sus patrañas, tilinguerías y mentiras absurdas.

A quienes me llamaron les digo que no me busquen más para hablar de este reptil al que sólo preferiría no darle más que este espacio. No vale la pena más, porque no quiero que se cuelgue de lo poco o lo mucho que nuestro grupo ha sembrado en esta bendita tierra que es el Uruguay. Hasta el Sábado… Show.

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