Tan locuaz como impaciente, el acuerdo fue tomar café en el barcito de la esquina del canal. No es fácil tener sentado por un rato al mismo conductor que desde hace 7 años pilotea el programa de espectáculos más visto como es Intrusos y la animación del fenómeno mediático que resultó esta cuarta temporada de Gran Hermano. Se llama Jorge Rial, es periodista pero no fácil y a la hora de responder no se calla nada.
-Fuiste uno de los críticos más ácidos de Gran Hermano, ¿por qué aceptaste ser su conductor?
-Por plata, ¿te parece poco?
-¿El dinero fue más convincente que todas las demás razones?
-Y, el dinero es importante. Además es un dinero respetable y yo trabajo, como vos, por plata.
-¿También pesaron otras cosas?
-Volver a esta Telefé poderosa para ocupar la franja horaria más cotizada y más vista, darme el gusto de trabajar en dos pantallas abiertas al mismo tiempo y conduciendo dos programas líderes. Era todo un desafío y a mí me gustan estas pruebas en las que te exigen a fondo.
-¿Qué te dijeron en América cuando dijiste que ibas a conducir en Telefé?
-La primera reacción fue de desagrado, pero cuando expliqué que era un gusto que me quería dar después de 7 años consecutivos en América y habiendo renovado por 3 más, se tranquilizaron los ánimos… También entendieron que para Intrusos podía ser importante tener a alguien adentro que le pudiera clarificar lo que pasaba en la casa para aprovecharlo en beneficio propio.
-Tus enemigos dicen que vos no tendrías que estar en Gran Hermano.
-Yo prefiero escuchar a mis amigos que me dicen que les encanta que esté en Gran Hermano.
-La revista Noticias tituló en tapa "Las dos caras de un mercenario" sobre tu foto. ¿Te molestó?
-A los que hacemos gráfica sabemos que es un título ganchero y lo acepté. No me ofende, en definitiva todos somos mercenarios porque trabajamos por plata. En el interior, la nota es buena. Me permitieron decir cosas que no siempre me permiten.
-Muchos te encasillan dentro de un personaje malo, ¿lo sos?
-¡Justo vos me venís a preguntar eso! Somos malos de acuerdo a quién lo diga. Me preocupa mucho más lo que piensen y sientan de mí mis hijas, mi mujer y mis amigos.
-¿Sos hacendoso en tu casa?
-No, porque soy bastante torpe con las cosas manuales. Por ejemplo, nunca hice un asado. No sé ni encender un fósforo. Pero Silvia, mi mujer, es la mujer maravilla y todo me lo resuelve al toque.
-Fuiste Gerente de Programación de un canal, ¿cómo la pasaste?
-Lo sufrí más de lo que debería haberlo disfrutado. Una Gerencia de Programación es estar sentado sobre un cable pelado todo el tiempo. Me faltó paciencia, no tuve tolerancia y cometí el error de intentar esa gestión sin dejar la conducción de Intrusos, que pasaba por un momento muy potente. A la distancia creo que con muy poca cosa podría haber sido una gestión brillante… Pero nadie me puede negar que fue la mejor gerencia de los últimos 15 años. Yo instalé el éxito de Tumberos en América y reventó. Metí ficción en una pantalla sin tradición de ficciones. No fue poco y una buena experiencia.