Kaiser Chiefs |Yours truly, Angry mob
Sebastián Auyanet
Probablemente podríamos llenar todo este recuadro con bandas que fueron promovidas hasta el hartazgo por revistas británicas como la NME que no pudieron contra el karma del segundo disco. Por rescatar algunos fenómenos recientes, Kasabian y Clap Your Hands Say Yeah son apenas dos ejemplos de excelentes bandas que, buscando caminos alternativos en sus segundos trabajos, no lograron acercarse siquiera a la calidad de sus discos debut.
Pero acá están los Kaiser Chiefs, quizá el paradigma de la banda "inflada" con apenas un par de hits y muy poca vida pronosticada, si consideramos lo efímera que suele ser la existencia de muchas para cierta prensa de las islas. Dedicados a una fórmula que incluye delirantes recursos retro y a un agresivo rock apto para toda radio, a la hora del debut su Employment del año 2005 consiguió tres cortes de difusión en los primeros lugares de las listas británicas. Así, junto a Franz Ferdinand, Arctic Monkeys, los mencionados Kasabian y Bloc Party se convirtieron en gigantes entre los herederos del Britpop.
Este nuevo Yours truly, angry mob confirma la ascendencia de la banda y también sus influencias: una voz que recuerda mucho a los Clash y un sonido que por momentos suena a unos The Smiths sin el amaneramiento pero también a Blur (no es casualidad, Stephen Street, ex productor de ambas bandas y gran responsable de la explosión de Damon Albarn y compañía fue el productor los dos discos que hasta el momento tiene la banda).
Si bien Yours truly... parece un disco más "serio" que el trabajo debut de estos oriundos de Leeds, ellos nunca pierden su gracia: el simple Ruby, primer corte de difusión del nuevo disco que arrancó al tope de los charts británicos tiene todo lo que la banda esbozó en su primer trabajo: potencia, actitud, alma y divertidas reminiscencias ochentosas ya vistas en canciones anteriores como Everyday I love you less and less o Oh my god. Un rejunte de influencias que en ningún momento se acerca a la imitación. Canciones nuevas como The angry mob o Love is not a competition (but I´m winning) son garantía de nuevos hits que ratifican un sonido propio y los convierte en el paradigma de lo que hoy es el Britpop. No suena a refrito aburrido y te dan ganas de llevar el volumen al máximo. Quizá en algunos meses lo tengamos aquí. Por ahora, Internet provee.
The sweet scape | Gwen Stefani
Hace un par de discos, cuando Gwen Stefani se alejaba de No doubt y comenzaba a coquetear con el R&B, al menos conservaba su sello. El de una rocker capaz de hacer canciones desgarradoras (la ultrarecordada Don´t speak, o Ex Girlfriend por encontrar ejemplos fáciles). Su anterior Love, angel, music, baby era bastante interesante, pero este nuevo disco la muestra abducida por una escena a la que se ha querido meter de prepo, y en un género musical que puede irle bien a Fergie, pero ¿por qué siendo Gwen Stefani vas a querer ser Fergie? Un disco parejo para abajo, que suena bien pero es aburrido y no muestra nada especial. Y a una artista como Stefani no se le puede dejar pasar una cosa así.
Super extra gravity | The Cardigans
A pesar de que desaparecieron después de ese video excelente en el que la cantante Nina Persson manejaba a contramano un viejo deportivo rojo (My favourite game) los Cardigans siguen haciendo música y en Suecia, su país natal, aún son un furor. Nina conserva intacto su registro de voz, si bien el background musical no es tan electrónico como entonces y ahora por momentos se parece más a cosas de The Strokes con alguna pincelada country. La melancólica calma de algunas canciones se sacude en Godspell y I need some fine wine and you, you need to be nicer. Ahí vemos que siguen siendo tan buenos como cuando Erase-rewind sonaba en la MTV.
Nina Simone Remixed & remagined
Algo que a estas alturas ya es un axioma: los discos de remixes no funcionan. Si bien puede ser loable la intención de homenajear un artista o relanzarlo, lo cierto es que estas reversiones poco tienen que ver con la música de, en este caso, las "homenajeadas" (también le ha tocado a Ella Fitzgerald, entre otras). Aún teniendo poco escuchado de Nina Simone, muchos de los temas de esta recopilación motivan a correr a buscar la discografía original. I can´t see nobody o Ain´t got no - I got life, son de las pocas que se salvan. El disco suena bien, pero en muchas canciones la voz de Nina parece presa en una jungla de desalmados sintes y demás máquinas.