POR GONZALO SOBRAL
No importan cuáles sean los resultados de la próxima entrega de los Oscar la noche del domingo 25. Algo ya está claro, en la edición número 79 de los Premios de la Academia se ratifica que las minorías étnicas pisan fuerte en Hollywood.
Hasta hace poco más de una década eran escasas las ocasiones en que los afronorteamericanos habían podido triunfar en los rubros principales. Hoy son los candidatos con mayor chance en alguno de ellos.
Hace cinco años llegó el turno de los latinos, y así nombres como Almodóvar, Benicio del Toro, Drexler o Santaolalla se convirtieron en protagonistas de la noche más esperada por la industria del cine.
A pesar de los muros (reales o mentales) que tratan de separar a Estados Unidos de México, en esta edición de los Oscar los nacidos al sur de la frontera marcan fuerte presencia. Si bien Cuarón y González Iñárritu filman en Hollywood desde hace tiempo, las nominaciones los consolidan y le abren la puerta a otros talentos emergentes como Barraza o Lubetski.
Por primera vez en la historia, los premios que los trabajadores de la industria le dan a los trabajadores de esa industria reconocen que hay otra mano de obra trabajando para todos. Y tiene mucho talento para dar.