Se comenta en Hollywood

Dúo telenovelero. Beyoncé y Alejandro Fernández grabaron a dúo Amor gitano, un flamenco-pop en español que es el tema central de la telenovela El Zorro de la cadena hispana Telemundo. La canción, presentada oficialmente el pasado lunes, se incluirá en los respectivos álbumes de los artistas. La telenovela, una producción de Sony Entertainment Television, ya se estrenó en Estados Unidos y comenzará a verse en México a fines de marzo.

Controlada. Michelle Rodríguez -Ana Lucía en Lost- fue a un desfile en Nueva York con un aparato que controla el nivel de alcohol y que se coloca en la pierna. La actriz fue obligada a usarlo luego de ser detenida por manejar en estado de ebriedad. Su representante dijo que, si bien puede utilizarlo cuando quiera en un plazo de 90 días, optó por hacerlo en este evento, escribiendo sobre el aparato "Orwell", en alusión al autor del libro 1984, donde se hace referencia a una sociedad totalitaria hipercontrolada por el "Gran Hermano".

Otra más. Brad Pitt y Angelina Jolie siguen comprando casas, ahora lo hicieron en la zona más "in" de Berlín, Alemania. Se trata de una propiedad de 600 metros cuadrados cerca de Alexanderplatz, el otrora centro del Berlín oriental, zona en la que conviven edificios gubernamentales con viviendas reformadas de alta calidad y viejas casonas medio derruidas del primer tercio del siglo XX y anteriores. Esta casa se suma a la que ya tienen en Nueva Orleáns y el lujoso piso de París.

Alemán. Nicolas Cage, que les vendió a Pitt y Jolie la propiedad de Nueva Orléans, decidió vivir en Neidstein, un castillo en el estado de Baviera, al sur de Alemania.

Primerizo. Jason Prestley, recordado por ser Brandon Walsh en la serie Beverly Hills, será padre primerizo este invierno. También será el primer hijo de su mujer, Naomi Lowde, una maquilladora a la que conoció en Londres, en 2004. La pareja se casó en mayo de 2005, en la Isla Paradise (Bahamas), ante 120 invitados.

Por siempre E.T.

Ver E.T. El Extraterrestre 25 años después de su estreno, a jóvenes espectadores puede resultar una experiencia bastante rudimentaria teniendo en cuenta la tecnología actual en lo que a efectos especiales refiere. Pero el film de Steven Spielberg no se metió en la mejor historia del cine por ese aspecto, sino por la ternura que un encuentro de dos mundos representado por un niño y un simpático ser de otro planeta provocó en la audiencia. Volver a ver esta película, ya sea gracias a su repetición en la TV abierta o actualmente a los múltiples horarios en la que la programa Cinecanal en cable, es una oportunidad imperdible para los que la vieron en aquel lejano 1982 y para los que nunca pudieron disfrutar de ella. Además, ahora viene en una versión mejorada y con escenas que en aquel entonces no fueron incluidas. Para emocionarse y recordar con una sonrisa.

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