La verdad de las plumas

Ser vedette está de moda. El escenario destronó a la pasarela y llegar a las tablas se convirtió en la meta de cientos de mujeres hermosas que buscan tener el mundo a sus pies. Parece haber plumas para todas pero sólo algunas sobreviven a más de una temporada. Las vedettes uruguayas cuentan cómo se vive el glamour en carne propia.

POR MARIÁNGEL SOLOMITA

Vedette es cualquiera. O no. Muy buenas curvas y un poco de colágeno no es suficiente para hipnotizar al público. "Vedettes de verdad quedan muy pocas", afirma la última chica de Gerardo Sofovich, la uruguaya Claudia Fernández. Toda mujer que pretenda trabajar llevando plumas, debe saber bailar, cantar, divertir; "el trabajo de una vedette no es sólo saber bajar la escalera, debe seducir a todo el público por igual: hombres, mujeres, niños; debe generar un magnetismo desde el escenario", agrega quien encabeza la revista más importante del verano en Villa Carlos Paz.

En menos de un año Fernández consiguió trabajar con Miguel Ángel Cherutti y Sofovich, los dos productores más importantes de Argentina, y disputarle cartel a las principales vedettes, posicionándose como la chica del momento. No sólo se convirtió en la primera uruguaya que deslumbró a la vez en Mar del Plata y la calle Corrientes, si no que además participará del próximo éxito de Tinelli: "Patinando por un sueño". También conquistó al público más experto en teatro de revista, aunque considera que los uruguayos son más exigentes: "Los argentinos tienen el humor a flor de piel, al uruguayo cuesta hacerlo reír". Y es que los uruguayos no estamos acostumbrados a este tipo de espectáculos, las plumas las vemos sólo en carnaval y el glamour de las vedettes está reservado para los argentinos.

Mónica Farro sabe lo que es ser una mujer avasallante. La chica que introdujo el mundo Playboy en Uruguay vivió en carne propia el precio de la fama: "Algunos te admiran y otros se burlan". Ser la chica linda no es fácil: "En Argentina vos mostrás la cola y sos una diosa, acá mostrás y sos una loca". Aunque posicionarse como vedette no es una prioridad para Farro, de hecho realizó una única función con Boom Magic y luego se lució en carnaval, si Sofovich le ofrece firmar contrato para abril, bienvenido sea. "Acá vedettes no hay, nunca hubo y no va a haber jamás. La vedette de verdad hace que se te caiga la mandíbula", opina.

Por su parte, Tina Ferreira, la morena que revolucionó el candombe y dio un aire nuevo a la figura más sexy de la comparsa, sostiene que como indica la palabra, "vedette" es todo lo que sorprende; "el candombe puede admitir personajes de otra cultura sin perder la identidad y es el caso de la figura de la vedette que aporta al marco del carnaval mientras que el carnaval le aporta a ella".

El fenómeno de la vedette no existe en Uruguay por una razón clara: los espectáculos son muy caros. El productor Raphael Dufort creó la compañía Boom, la misma que hoy propone Boom Magic Glamour en el Teatro Metro, un espectáculo con más de 800 vestuarios y 25 artistas en el escenario, entre ellos Pablo Cánepa, Graciela Rodríguez y la gran sorpresa: Andrea Ghidone como primera vedette, quien sostiene que "no tenemos nada que envidiarle a ningún espectáculo argentino. Ni siquiera a Sofovich que siempre se queda escaso de vestuario". Aunque la calidad de la producción destroza la afirmación de que en Uruguay no se puede hacer revista, los cachets de los artistas ni se comparan con los argentinos: "En Argentina hay espectáculos de martes a domingos, acá a los dos meses te vio todo el país. Acá tenés que tener otros laburos, allá podés vivir de ser vedette y muy bien", explica Claudia Fernández. Para hacer teatro de revista se necesitan productores que se dediquen a este rubro y además empresas que inviertan, lo que no sucede en Uruguay. También es un problema del público: "Programas como el de Tinelli y el éxito de Claudia Fernández hacen que la gente aprecie más el baile y que en Uruguay se deje de censurar a las vedettes porque usan poca ropa", dice Andrea Ghidone. En Boom Magic Glamour las bailarinas harán topless, "habrá que ver cómo se lo toma el público uruguayo".

Conviene cruzar el charco para ver y para hacer revista. Pero ¿cómo ser vedette en Argentina y no morir en el intento? Fernández opina que "también depende de que te acepten. Yo tengo que agradecerle a mis colegas que me abrieron las puertas". Ya es conocida la historia de que Reina Reech acogió en su casa a la uruguaya durante tres meses, pero los medios nos muestran la guerra de las plumas constantemente. Los escándalos parecen ser la escalera del éxito. "Yo no entiendo a la gente que quiere crecer con escándalos, porque así como suben, bajan. Me ofrecieron hacer algunos quilombos pero no quiero", comenta Mónica Farro. El papel de los medios en Argentina es enorme, los programas de chimentos alcanzan puntos altísimos de rating y las vedettes son las principales invitadas, que aprovechan las cámaras para generar malos entendidos que según la lógica porteña les dan protagonismo. La chica Playboy asegura que en Uruguay la competencia existe: "A muchas les gustaría ser Mónica Farro. La competencia acá es horrible y no entiendo por qué, si hay lugar para todas".

Será que la mente del uruguayo es "pacata", como dice Farro, pero es un hecho que en nuestro país mostrar no está bien visto. Vedette es sinónimo de "loca". "Debe existir la fantasía en la cabeza de todos de pensar que estás todo el día con los tacos y las plumas puestas. A cualquiera le gustaría bajar la escalera vestida como vedette", opina Fernández, que dice sentirse respetada acá y en Argentina.

Ghidone cree que "para vestirse con plumas hay que tener determinado tipo de personalidad que en Argentina sobra, pero acá no". Quizás por eso esta profesión puede convertirse en un estigma: cuesta desprenderse de la imagen, cuesta no mostrar, cuesta que no te pidan que muestres. "Yo puedo no mostrar y tengo mucha cabeza para hacer otras cosas. Tengo mil ideas y proyectos pero en Uruguay no los escuchan", sostiene Mónica Farro. que se plantea como meta tener su propio programa de televisión. Claudia Fernández también está encantada con las cámaras, la suerte está de su lado y sus proyectos televisivos fueron aprobados y comenzarán a emitirse el año que viene. Algo parecido le pasa a Tina Ferreira, que además de haber creado la compañía de espectáculos Serpentina, está por emprender dos grandes proyectos: un programa de televisión y montar un espectáculo permanente del estilo del Moulin Rouge. La diva del carnaval aclaró que para ella "Argentina no es una referencia, prefiero admirar los espectáculos y el profesionalismo que hay en París o en Nueva York".

Estas diosas rondan los 30 años y no tienen miedo al paso del tiempo. Según Ferreira, "la trascendencia lo hace aquello que el tiempo no hace caer, no modifica: la cabeza". Vivir del cuerpo a veces puede cansar: "Me maquillo tres veces por día. Hay veces que digo `hoy no me quiero maquillar, quiero dormir todo el día, o que nadie te mire, o no estar en pose`", dice Farro.

Más allá de los pros y los contras, estas mujeres con la misma profesión, no se conforman con el éxito momentáneo y se plantean grandes proyectos para demostrar que no son sólo un cuerpo perfecto y seguir siendo las reinas del espectáculo.

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