Seguramente desde el año pasado el cantante
colombiano, que roba más de un suspiro a las
jovencitas, no ha tenido "Un día normal". El título de su
último disco fue elegido luego de estar recluído
escribiendo, sin saber que iba a tener como resultado
un millón de copias en Hispanoamérica y 19 discos de
oro.
De todas formas, es un hecho que su suerte ha
cambiado desde la aparición del corte "A Dios le pido",
entre otros tantos hits. Un claro ejemplo de esto fue lo
que ocurrió en el teatro Gran Rex de Buenos Aires el
día de su primera presentación. El lugar se
desbordaba de jóvenes gritando su nombre tanto
dentro como fuera. Allí había remeras, llaveros, lentes
de sol, broches, todo con la cara de Juanes. Y en la
calle: un grupo de fanáticas colombianas cantaban
sus canciones mirando hacia las cámaras mientras
desplegaban la bandera de su país y a la vez daban
alaridos como si el mismo cantante estuviese entre
ellas.
Dentro, Juanes se hacía esperar mientras Leo García
hacía de telonero. Las que no iban a aguardar eran
ellas, las de la primera fila con bandana naranja, las
de cuatro más atrás con cartulinas con mensajes y las
del fondo de los tres pisos del Rex. Entre todos ellos,
"El Pelado" de la Bersuit, Gustavo Cordera y Guillermo
Novellis, líder de "La Mosca".
De pronto se levantó el telón y "Fíjate bien" comenzó a
sonar mientras las mujeres y los hombres
descontrolaron las caderas y las manos y expresaron
su euforia creando una energía especial en el
ambiente. Esa vibración y clima, propio de un concierto
de rock, no se detuvo durante la hora y media que duró
el show, mientras Juanes, con su aspecto de "chico
normal", desplegaba su talento con tres guitarras
diferentes, entre ellas, una con los colores de la
bandera de Colombia.
Minutos más tarde sonó "Mala Gente" y Juanes avisó al
público que la fiesta recién comenzaba. No hacía falta
que hiciera mover a las chicas de sus asientos, nadie
se sentaba.
Ese aspecto de galán distante que punteaba
arrodillado junto a las fans (y más de un hombre, que
aprovechó para sacudir las manos o atropellar a
alguna mujer para tocarlo) cantándoles al oído, se
pudo ver tanto en "Vulnerable" y en "Fotografías" (que
la hizo sin una sustituta de Nelly Furtado) como en "Es
por tí", canción con la que también mostró una especie
de "gurú" de la música diciendo: "la única misión que
tenemos que aprender es a amar, porque se nos ha
olvidado; hay que valorar el amor".
Las sorpresas estuvieron en "Para qué", cuando invitó
al escenario al co-productor de este fenómeno,
Gustavo Santaolalla, para que hiciera las voces del
estribillo, o cuando sorpresivamente detuvo la música
para referirse a "un dueto folklórico argentino que,
mientras yo era niño y estaba en Medellín, escuchaba
siempre y ha influenciado mi crecimiento artístico: los
hermanos Visconti", e hizo subir al escenario a Abel,
uno de ellos. El momento emotivo puso un freno en la
agitada noche. La mayoría de las veinteañeras no
parecía conocer al cantante del grupo que obtuvo un
gran suceso en la década del ‘60 y ‘70, de todas
formas, abrazado al colombiano, Visconti tomó el
micrófono y le dijo que le había dedicado un "valsesito
a toda Colombia", cantando "a capella" parte del
estribillo.
Otra de las sorpresas (esta vez para los mayores)
estuvo cuando homenajeó a Leonardo Favio haciendo
una versión reggae de "Ella ya me olvidó". Pero el
asombro más grande fue cuando, luego de hacer un
solo de batería en la que nada hacía prever qué
canción seguiría, los acordes de la plegaria más
famosa hecha canción, "A Dios le pido", empezaron a
sonar. De allí hasta el momento de interpretar su
primer cover "La Noche", del legendario Joe Arroyo, la
noche no dejó de estar en su punto más alto. Y eso
también se vivió sobre el escenario. Juan Esteban
Aristizábal, Juanes, gritó: "¡La estamos pasando de
puta madre!".
De todas formas el fin llegaría. Lo que quedó fueron la
sonrisas de las fans emocionadas de que les hubiese
cantado, abrazado o besado, y la sensación del resto
del público de haber tenido una noche de pura energía,
como en los mejores de los conciertos de rock.
En Buenos Aires: Lucía Baldomir