Emilia Díaz: El otro día charlando en la cocina con dos de mis mejores amigas decíamos "tendríamos que registrar estos diálogos" porque llorábamos de la risa de lo que estábamos hablando. A veces son cosas muy personales que los hombres ni se imaginan que las mujeres hablamos en esos términos. Capaz que piensan que hablamos en un lenguaje metafórico, una cosa más volada, más poética, más romántica. Este texto habla de una amistad de mujeres que trasciende el pasaje de los hombres por nuestras vidas. Creo que es bueno que mostremos que también los hombres tienen un aspecto vulnerable que no suelen mostrar. Las mujeres a veces jugamos con ese aspecto y sabemos cuándo usarlo a nuestro favor. Creo que el éxito internacional tiene que ver con que la mujer se identifica muchísimo en los personajes. Franklin es un buceador de la psiquis y el punto G femenino. No se cómo hace. Tiene una mujer maravillosa que debe ser su confidente, deben ser muy amigos.
Julieta Denevi: De hecho una de las historias que cuenta la obra le pasó a la mujer de Franklin, antes de conocerlo a él.
Paola Bianco: Sí, ella estaba en la cama y él desde la computadora le dijo "contame una historia" y es una de esas historias que están planteadas en "Debajo de las polleras".
Después de estar más de cuatro años en la cartelera del Teatro del Centro llenando la sala temporada tras temporada, "Debajo de las Polleras" está recorriendo el mundo y ha tomado las más diversas versiones. En estos momentos se está por estrenar en Barcelona dentro del género dramático. El año pasado ocupó cartel en Buenos Aires y este año volverá con otra versión. Además la obra llegó a Córdoba, Santiago de Chile, Ciudad de México y Madrid. Esta repercusión internacional es una prueba del éxito de este texto escrito por un autor uruguayo, joven y contemporáneo llamado Franklin Rodríguez.
"Las mujeres cuando nos reunimos hablamos cosas íntimas sin ese lenguaje metafórico y creo que los hombres cuando se reúnen son poetas enamorados. Estoy casi segura que son mucho más delicados y reservados con cosas tan íntimas. Por eso yo digo que Franklin es homosexual", acusó Emilia Díaz ante la carcajada de sus compañeras de elenco. Y Julieta Denevi agregó, "qué increíble que un hombre como Franklin, que es el arquetipo del macho de barrio, pueda describir tan bien a la mujer".
Montevideo ya tiene su segunda versión de "Debajo de las polleras" con un nuevo elenco conformado por Díaz, Denevi y Bianco junto a Maximiliano De la Cruz y bajo una dirección de Jorge Denevi, que ha tomado una concepción diferente del texto. Mientras que la versión anterior se realizó en tono de farsa, Denevi prefirió volcarse a la comedia lo que provoca un gran cambio. "Los personajes son seres humanos reconocibles en la vida real, no son personajes caricaturescos", explicó Julieta, quien debió despojarse de la psicóloga desenfrenada que había interpretado en la versión dirigida por Bernardo Galli (suplantando a Daniela Corbo), para encarnar a una profesional con otras características. "Fue un desafío enorme para mí sacarme toda aquella carga y empezar a construir de cero, pero estuvo muy interesante".
Además de la variación de género, la nueva versión presenta otras diferencias. "El espacio El Galpón es totalmente distinto porque es frontal, hay cambios en el texto, es otro director, otro elenco, otro vestuario, otra cosa, entonces hubo que arrancar de cero y creo que eso fue muy bueno", dijo Paola, quien aceptó integrar el elenco (entre otras razones) porque quería ver la reacción del género opuesto. "Me gusta lo que sienten los hombres porque a veces se piensan que las mujeres hablamos de la crianza de los nenes y de cocina todo el día y no es así, hablamos de hombres también. Mi esposo, mi padre y amigos se sorprendieron cuando vieron la obra. Me preguntaban ‘es verdad eso de que se cuentan muchas cosas, que hablan con esas palabras’. No pasa por las malas palabras sino por la sinceridad que se dicen las cosas".
Y la pregunta no pudo esperar más. ¿Qué hay debajo de las polleras?
Julieta: Lo mismo que hay debajo de los pantalones pero con menos vergüenza. Creo que la diferencia entre los hombres y las mujeres es que a las mujeres nos da menos miedo, menos pudor hablar abiertamente de lo que sentimos, de nuestras soledades y de nuestros problemas sentimentales. Esta obra habla mucho sobre sexo, pero no del sexo por el sexo, sino del sexo por amor. Justamente creo que es el tema central de la obra. ¿Por qué a los hombres les resulta tanto más fácil tener sexo sin amor y nosotras necesitamos tener una relación amorosa más sólida? Es el sexo a través de lo afectivo y no a través de lo puramente sexual. Yo creo que lo que hay debajo de las polleras es la misma necesidad de amor que hay debajo de los pantalones.
Emilia: Yo he conocido hombres que no pueden tener relaciones sin amor. Debajo de las polleras para mí hay secretos confiados en un ámbito de diario íntimo, que uno a veces no puede compartir. Creo que hay muchas soledades en este mundo que estamos viviendo, que debajo de las polleras hay ganas de encontrarse cuerpo a cuerpo con alguien, lo que no implica sexo a sexo, sino afecto a afecto. Es la necesidad de afecto. Esta obra lo que traduce es la condición, en este caso, femenina porque son tres mujeres que un sábado de noche están solas y necesitadas de afecto, y no afecto sexual o erótico, un afecto de contacto con otro cuerpo, que cuando te toca te dice ‘tu sos tu y yo soy yo y estamos juntos, no estás solo en este universo’. Eso hay debajo de las polleras y debajo de los pantalones también. Por eso tiene tanto éxito mundial. Es un mal que está viviendo la humanidad ahora. Estamos rodeados de ruidos, de gente y a veces estamos solos. La obra habla de amor, de amor frustrado, engañado, ilusionado, fantaseado, inexistente, adolescente, habla de amor por todos lados.
Paola: Eso. Amor. Y debajo de las polleras, en la obra, hay lo que cada uno quiera ver.
Carolina Villamonte