La vuelta de Ruben Juarez

Juan de la Mondiola

Montevideo tuvo la oportunidad de reencontrarse con uno de sus artistas más queridos: Rubén Juárez. Ello ocurrió el 6 de diciembre-fecha de la inauguración del 15‚ festival VIVA EL TANGO-en la Sala Zitarrosa. Y esa inolvidable noche, la reunión entre ídolo y admiradores, tuvo la virtud de renovar y robustecer la relación entre ambos. Porque los montevideanos, que esa noche llenaron la sala para presenciar un notable espectáculo en cuya calidad tuvo importante colaboración nuestra Olga Delgrossi, se encontraron con un renovado, casi rejuvenecido Rubén Juárez, con varios quilos de menos y con pleno dominio de todo el caudal de su maravillosa voz, que lo ubicó a poco de haber aparecido en el firmamente tanguero entre los mejores cantores de todas las épocas. En cuanto apareció sobre el escenario- que a esta altura ya podemos calificar como clásico- Rubén se constituyó en el artista que todos supimos admirar: magistral manejo del bandoneón (instrumento que cada día toca mejor), un registro como el de sus mejores épocas (que alcanzó su momento culminante cuando cantó un espléndido "Malena" sin micrófono, de cara al público), simpatía innata que le permitió una fluida comunicación con la gente, una actividad incesante sobre las tablas y su entrega de siempre: toda su emotividad en cada tema y un repertorio amplísimo que regaló a los espectadores sin medir el esfuerzo ni el desgaste que ello le significaba. Entre las piezas que interpretó incluyó algunos estrenos, dos de ellos de su autoría, que integran su más reciente trabajo discográfico, un CD llamado "Album Blanco", que presentó oficialmente en Buenos Aires pocos días después. Entre las cosas que contó a la concurrencia durante su actuación fue que había vuelto a residir en la provincia donde vino al mundo un 7 de noviembre de 1947: Córdoba. "Me instalé en Carlos Paz, el balneario de Córdoba; andaba precisando tranquilidad paz y aire puro", nos confiaría después del espectáculo en un jugoso diálogo en el cual nos puso al día respecto a sus actuales andanzas tangueras y a sus planes de futuro. La familia entera lo acompañó gustosa en este regreso a la tierra natal, lo cual le permite ampliar el abanico de sus proyectos. "En febrero voy a presentar en público a mi hija Lucila que canta fenomenal; el debut será en otra localidad cordobesa, Villa María" dice con orgullo. Mientras tanto, Rubén se presenta los martes febrero en la Sala Piazzolla del Auditorium de Mar del Plata junto a María Graña es un espectáculos llamado "Tango a Tango", que antes había montado con Roberto Goyeneche. Y en su lugar de residencia actual-Carlos Paz- ofrece una vez por semana un show titulado "Rubén Juárez-Concierto de tango", en el que lo acompañan dos parejas de baile y el mismo conjunto que lo secundó en la Zitarrosa y en la grabación: José Ojivieki (piano, dirección y arreglos), Osvaldo Giaimo (bandoneón), Luis Novarino (bajo) y Darío Iscaro (guitarra eléctrica). Los uruguayos quedamos encantados con el reencuentro, un sentimiento que seguramente es similar al que tienen todos los tangueros que se encuentran con este cordobés que volvió a las fuentes para mostrarse a pleno en esta segunda juventud musical.

"Soy uruguayo", nos dice Julio Arregui

El CD es una verdadera antología de las grabaciones que a lo largo de su existencia concretó "La Orquesta espectáculo", que creara en 1949 el maestro Julio Arregui, que constituyó hasta su disolución un impacto de popularidad poco común en nuestro medio, que paseó su estilo alegre y sumamente bailable por todas las salas, clubes y confiterías de Montevideo, donde la numerosa hinchada que tuvo- y que recuperará rápidamente en cuanto el disco comience a difundirse-bailaba los tangos, candombes, pasodobles, marchas y milongas que integraban el repertorio de la orquesta. El CD nos vuelve a poner en contacto con los títulos más exitosos de todos los tiempos del conjunto que dirigía Julio Arregui, a la vez que nos reencuentra con clásicas voces montevideanas, como las del propio maestro Arregui, Carlos Roldán, Félix Romero, Alberto Rivero, Ivonne y Carlos Castelar, entre otros inolvidables cantores que han consagrado a lo largo de su trayectoria los temas más famosos del cancionero rioplatense. Es un disco para todos: para los jóvenes que encontarán en él temas para bailar con entusiasmo y también para los veteranos nostálgicos. Y es un símbolo además del valioso aporte que el maestro Julio Arregui hizo a nuestra música a lo largo de sus cincuenta años de actividad artística.

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