"Con Juegos Olímpicos y bajo perfil de la prensa"

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La cuestión. ¿Cómo se silenció la mayor masacre oficial en la historia reciente de México?

La respuesta / grandes episodios desconocidos

Con un planteo que pretende ser ameno -y lo consigue- Cummins narra en las páginas del libro (620 pesos, Planeta) una collar de episodios históricos que, como queda claro del extracto publicado y del título, parte de la premisa de que hay que echar luz sobre acontecimientos silenciados o ignorados. Puede discutirse si la matanza de estudiantes en la capital mexicana es un hecho "desconocido", en particular para los latinoamericanos. En eso, el libro consigue otro efecto, digno de cualquier título de historia política que se precie: iniciar un debate.

Al día siguiente, los titulares de los periódicos decían que los estudiantes habían disparado a la policía, que, como respuesta, había disparado a su vez y se había producido un derramamiento de sangre. La cifra oficial de muertos fue de treinta y dos. Un general del ejército de México había resultado heridos y un soldado había muerto. Según testimonio de algunos testigos, al parecer, esos hombres murieron por disparos de sus propias tropas.

La cifra más fiable de muertos que se ha ofrecido es de alrededor de trescientas personas, con cientos más heridas (en ese momento, el departamento de Estado de Estados Unidos, que confiaba en los informantes de la CIA, cifró los muertos entre 150 y 200, incluido 40 militares). La policía mexicana acordonó los hospitales para mantener alejados a los periodistas interesados en saber la cifra exacta. La policía arrestó además a unos mil estudiantes, y algunos fueron torturados. Los encerraron en una base militar local y en la tristemente célebre prisión Lecumberri. Muchos estudiantes que se libraron huyeron del país y no volvieron durante años.

Mientras tanto, comenzaron los Juegos Olímpicos y la atención mundial se volvió en esa dirección (...) Tommie Smith y John Carlos, al recibir sus medallas levantaron el puño haciendo el saludo del movimiento Black Power y fueron excluidos de por vida. Pero no se dijo ni una palabra sobre la masacre en Tlatelolco (...)

Por un momento, pareció que el presidente Díaz Ordaz y las autoridades mexicanas habían ganado. Después de unas breves menciones, los medios de comunicación mundiales e incluso los de Estados Unidos, a poca distancia al norte, olvidaron la masacre de Tlatelolco (aunque publicaciones contraculturales como Rolling Stone publicaron artículos sobre ello). Inmediatamente después del brutal ataque del gobierno, los estudiantes que estuvieron presentes y que no acabaron en prisión ni en el exilio tenían, como uno escribió, "un sentimiento de frustración e impotencia" ¿Qué se podía hacer frente a ese tipo de violencia? En los años siguientes, muchos estudiantes expresaron ese sentimiento y su protesta contra la masacre consumiendo drogas y escuchando rock más duro.

Pero la historia de la masacre siguió viva en México gracias a escritores como el premio Nobel Octavio Paz, que insistió en que ese suceso no se podía olvidar y que se debía ver como un suceso fundamental en la historia mexicana. En el momento de los asesinatos, Paz era embajador de México en la India y dimitió como protesta por la masacre. Siete años después, escribió: "Fue como si el México de 1968 fuera una metáfora de la Comuna de París o del ataque al Palacio de Invierno". El crítico y novelista mexicano Carlos Monsiváis, que empezó a escribir por esa época, dijo que "no ha habido una guerra de Vietnam a la que los jóvenes mexicanos se tuvieran que enfrentar". En su lugar, tuvieron que vérselas con una sociedad y un gobierno corruptos. La masacre, según Monsiváis, cambió la "conciencia de una generación y marcó los comienzos de la desmitificación del país".

Pero los cambios en México tardarían en llegar. En 1970, fue elegido sucesor de Díaz Ordaz como presidente Luis Echeverría Alvarez, ministro de Interior en la época de la masacre, de quien muchos sospechaban que había sido el ideólogo de la misma. En 1971 se produjo otra bajo su mandato, cuando una manifestación de estudiantes fue atacada por una brigada de paramilitares llamada "Los halcones", entrenados por el gobierno. A veinticinco estudiantes les dispararon o golpearon hasta matarlos.

ProlÍfico y EXITOSO

La casa editorial Random House directamente lo ubica en la categoría "best seller". Con una predilección por la "espectacularidad" de la Historia, Cummins tiene una larga lista de títulos sobre batallas, guerras y luchas políticas.

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