Rafael Méndez, El Pais de Madrid
Las petroleras, ayudadas por el calentamiento global, rozan con la yema de los dedos los yacimientos de gas y petróleo del Ártico, que acumula el 22% de las reservas por descubrir. Una firma escocesa, Cairn Energy, anunció el martes que ya ha puesto en marcha dos perforaciones en la costa oeste de Groenlandia y que ha encontrado gas. "Vendrán más", sentenció Jørn Skov Nielsen, director de Minerales y Petróleo de Groenlandia.
Cairn abrió en julio los dos primeros pozos de exploración en la bahía de Baffin, entre Groenlandia y Canadá. Dos rompehielos escoltan las plataformas ante la amenaza de icebergs. Aún es pronto para saber si serán "comercialmente rentables", advierte Skov Nielsen. "Hay mucha exploración pero hay que ver si es viable extraerlo a buen precio".
Que hay petróleo y gas es seguro. Un estudio del Servicio Geológico de Estados Unidos estimó que Groenlandia tiene la segunda mayor reserva mundial de petróleo por descubrir, sólo por detrás de las de Zagros, en Irán. Sus costas albergan unos 45.000 millones de barriles de crudo, el equivalente a lo que consume el mundo en un año y medio.
"La paradoja es que sea el calentamiento global el que favorece la exploración del Ártico. Porque las petroleras sí creen en el cambio climático", explica Mariano Marzo, catedrático de Recursos Energéticos de la Universidad de Barcelona. La quema de combustibles fósiles -petróleo, gas, carbón- emite dióxido de carbono. Este CO2 se acumula en la atmósfera, retiene parte del calor que emite la Tierra y calienta el planeta. La concentración actual es la mayor en al menos 650.000 años. Y el Ártico es la zona del planeta más sensible al calentamiento.
El responsable del gobierno de Groenlandia explica que la zona vive una carrera por los recursos naturales. Hay petróleo y gas, pero también minerales y diamantes cada vez más fácilmente accesibles. "En los `70 hubo cinco pozos y en 2000 Statoil (petrolera estatal noruega) abrió uno. Ninguno terminó siendo viable", explica. Cairn, con sus 560 millones de dólares de inversión, lleva ventaja. Multinacionales como Esso exploran también las costas.
En 2007, Groenlandia se independizó de Dinamarca. Sus reservas de hidrocarburos fueron determinantes. El primer ministro, Kuupik Kleist, explicó en diciembre: "Somos los más expuestos al cambio climático, pero no nos abstendremos de reclamar nuestro derecho al desarrollo. (...) Si queremos prescindir del 40% del presupuesto que nos da Dinamarca, necesitamos este petróleo". La política de Groenlandia copia a la de Noruega en busca de buena parte de la tajada. Las empresas que operen tienen que dar el 12,5% de su participación a una empresa estatal. Eso, unido a los impuestos, hace que el "el 59% de los beneficios" queden en la isla.
Pero el vertido de BP en el golfo de México -que operó en condiciones mucho más favorables- disparó las alarmas. El buque Esperanza de Greenpeace llegó a la zona para protestar contra la perforación y fue frenado por un barco de la Marina danesa. En la zona hay ballenas azules, osos polares, focas y aves migratorias.
Skov Nielsen admite que el vertido del Golfo de México es una preocupación. "Tomamos las medidas de seguridad más altas para evitar efectos innecesarios", afirma. Un vertido en el Ártico tendría un impacto mucho mayor. La llegada de los recursos para parar el vertido sería casi imposible y el crudo apenas se evapora.
Nada de eso va a parar la carrera. El martes la televisión rusa anunció que un petrolero, el Baltika, había cruzado el paso del noreste, la ruta entre Europa y Asia por Siberia. El tránsito debía estar cerrado por hielo pero este verano, por segundo consecutivo, es transitable. El petrolero salió el 14 de agosto del puerto de Murmansk hacia China cargado con gas licuado y escoltado por los rompehielos de propulsión nuclear Taimyr y Rossia; aún nadie se atreve a hacerlo sin escolta por si acaso. La naviera del buque, Sovcomflot, es la mayor de Rusia y pretende con el viaje demostrar su viabilidad y estudiar la rentabilidad.
La ruta por Siberia hacia China es de unas 7.000 millas náuticas, mucho más corta que la tradicional por el canal de Suez. El año pasado dos cargueros con turbinas de gas realizaron el viaje en sentido inverso -de Seúl a Rótterdam-, pero no es lo mismo un carguero que un petrolero ante un hipotético accidente. El paso del Noroeste, por Canadá, no está abierto del todo, pero como explica el NSIDC (Instituto de Hielo y Nieve estadounidense) en su web: "Las condiciones actuales de hielo habrían dejado atónitos a los exploradores del siglo XIX, como McClure, Franklin y Amundsen". Expediciones enteras fueron engullidas por el hielo en zonas que hoy son praderas en verano.
Rusia presta especial atención al Ártico porque le daría una nueva ruta comercial. El primer ministro, Vladimir Putin, visitó el lunes el círculo polar ártico para, según declaró, ver los efectos del calentamiento global. Rusia está especialmente concientizada este año por la ola de incendios y el verano anormalmente cálido que ha tenido. Los países de la zona, que durante años despreciaron el norte, ahora se disponen a trocearlo y explotarlo. Rusia y Noruega terminaron su disputa territorial sobre el yacimiento de gas de Shtokman, uno de los mayores del mundo, y se disponen a operarlo. Y todos los países de la zona tienen en marcha estudios geológicos del lecho marino para demostrar ante la ONU que su plataforma continental llega hasta el mismo Polo Norte, lo que les otorgaría así la soberanía.
TRES DE POÉMICOS
Desde que en 1979 comenzaron las mediciones por satélite, el Ártico pierde hielo. El 16 de agosto, ocupaba 5,95 millones de kilómetros cuadrados, un 22% menos que la media del periodo 1979-2000. Este año es el segundo con menos superficie helada de ese periodo sólo por detrás de 2007.