F.M.
A 25 años de la recuperación democrática -conmemorada en el Palacio Legislativo por el Partido Colorado el 19 de julio- las visiones sobre lo ocurrido ayer siguen provocando discusiones hoy.
Cuando la historia reciente entró en los salones liceales con la directiva de ser tratada y estudiada en particular en tercer y sexto año -por lo general, no se llegaba a dar en el transcurso del año lectivo- también se encendió la mecha de la discusión, con distintos intereses políticos que pugnaban por la supremacía en la interpretación de lo ocurrido en los años previos al golpe de Estado, 1973, a 1985, cuando asumió el primer gobierno civil.
A cuatro años del comienzo de esos enfrentamientos -que empezaron cuando se emitieron varios programas dedicados al tema en Televisión Nacional- la intensidad del debate se apagó, pero la ignorancia persiste. "Sigue habiendo un gran desconocimiento entre los alumnos acerca de los acontecimientos que llevaron al golpe de Estado", dice la profesora de historia, Ana Resbani.
Una de las confusiones más frecuentes que tiene que aclarar es que el golpe de Estado no fue dado por las Fuerzas Armadas, sino por el entonces presidente Juan María Bordaberry. "Se identifica a los militares con el golpe, y los alumnos se soprenden cuando les informo que no fueron ellos los que dieron el primer quiebre institucional", comentó la docente, quien por enseñar en liceos canarios se encuentra con otra confusión recurrente: que la Toma de Pando ocurrió durante la dictadura militar y no en los años previos (fue el 8 de octubre de 1969. "O que piensan que los Tupamaros fueron los únicos que ofrecieron algún tipo de resistencia".
Según Resbani, cuando llega el tiempo de empezar a estudiar esa historia, éstos se sienten generalmente "muy estimulados, les interesa mucho". Para la profesora, es un interés que viene del hogar, porque de acuerdo a su experiencia, los liceales no miran "nunca" el informativo.
Carlos Rivero también es profesor de historia y opina lo mismo que Resbani. "Claro que se discute. Este es un tema que genera polémica en la sociedad, y es previsible que también se susciten visiones encontradas también en la clase. Lo más destacable de la historia reciente en mi opinión es el total desconocimiento que hay entre los alumnos. Uno se encuentra con que o carecen de información o que la información que tienen es errónea". A Rivero no le sorprende la ignorancia. De acuerdo a su visión, es un resabio de la dictadura. Pero aclara que hay una gran avidez por aprender por parte de los liceales.
El historiador Carlos Demasi, uno de los autores de los textos que se enseñan en el liceo, recuerda la polémica y los cuestionamientos hechos principalmente por representantes de la oposición al gobierno en ese momento, el de Tabaré Vázquez. "La polémica quedó en lo que quedan normalmente las polémicas: en un vago recuerdo", le dijo a Qué Pasa.
Para él, quienes criticaron el enfoque de los textos de historia dedicados a ese pasado reciente siguen condicionados por esa crítica y juzgan el relato histórico, más que por la verdad histórica por la fuente que lo dice.
De todas formas, piensa que se ha avanzado en algo: "Se ha roto el sentido común que imperaba en la sociedad sobre ese tema, y ya no es posible ignorar los productos académicos que contradicen lo que era la opinión predominante".
Como otro elemento positivo, Demasi menciona que la cantidad de información disponible se ha multiplicado.
Algunos ejemplos para el académico son los documentos sobre la represión elaborados por investigadores universitarios disponibles en papel y en internet, los fascículos publicados por El País, las investigaciones de Daniel Corbo sobre las elecciones de 1971, o las recopilaciones para uso de estudiantes del profesor Lincoln Maiztegui. "Hay más materiales disponibles, más diálogo entre las diferentes visiones, y más información y documentación sobre el período. Cuando aumenta la masa de información también se ensancha el coro de interpretaciones, algo que nunca puede ser negativo".
Lejos de los debates académicos, la nota negativa es que se sigue sin llegar a tratar todo el programa durante el año lectivo. "El objetivo de llegar a dar hasta la historia reciente, que es lo último, se cumple parcialmente", constata la inspectora de historia Rosario Caticha, quien cubre los departamentos de Flores, Florida, Colonia, Durazno, Salto y parte de Montevideo. "Algunos profesores llega y otros no. Una razón que explica que no se llegue es que hay que leer mucho, porque la bibliografía es mayor en la actualidad".
Dominar el pasado y el presente
"El dominio del pasado te da el privilegio de la interpretación del presente", dice la la inspectora de historia Rosario Caticha. La disputa por dominar el pasado tuvo otra instancia polémica cuando el Partido Colorado proyectó el video que narró la transición hacia la democracia en el Palacio Legislativo y que provocó que algunos representantes de ese partido exigieran una revisión de las imágenes y también de las inclusiones y omisiones en el registro audiovisual. "El menú resultó tan empalagoso que hasta a los mismos colorados les resultó indigesto", comentó el historiador Carlos Demasi.