La creencia popular es que los chicos que nunca recibieron nalgadas, serán mejores adultos. Pero un estudio realizado entre 2.600 personas y sus hijos adolescentes está por demostrar lo contrario. "Retratos de la vida estadounidense moderna", de la doctora Marjorie Gunnoe, realizará entrevistas cada tres años los próximos 20 años.
Entre los datos que analizan está el comportamiento anti-social, precoz iniciación sexual, violencia física y depresión. Pero también el comportamiento académico y las esperanzas a futuro.
Algo ya se puede ir adelantando: los niños que recibieron nalgadas desde los 2 hasta los 6 años, tienen mejor rendimiento como adolescentes que aquellos a los que no les pega. Un grupo separado de adolescentes habían recibido su última nalgada entre los 7 y 11 años. Ellos tampoco terminaron mal. Sólo los chicos que todavía recibían nalgadas tenían problemas.
Ahora Gunnoe estudia los estilos de paternidad para intentar explicar estos patrones, especialmente el misterio de por qué los chicos que nunca recibieron nalgadas están comportándose peor de lo que se esperaba. (Newsweek)