Sed en África y Brasil

| Los efectos del calentamiento global.

Carlos Albuquerque y Rogério Daflon,

O Globo/Brasil/GDA

Son sólo dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno para mucha cosa: beber, comer, bañar, regar, lavar, producir, irrigar, crecer, vivir. El agua es la riqueza más valiosa del planeta, sin embargo, es maltratada, contaminada y desperdiciada. Encontrar el punto correcto de su uso es uno de los grandes desafíos de la actualidad, en un momento en que, con el crecimiento de la población, aumenta la demanda por el agua y sus servicios básicos, agravando un panorama de escasez. El informe de la Unesco de 2009 alerta: sin medidas contra el desperdicio y a favor del consumo sustentable, la dificultad de acceso al agua potable se agravará en el mundo.

"La gran demanda, el uso intenso en agricultura, industria y residencias y los cambios climáticos, todo presiona los stocks de agua del planeta -dice la investigadora alemana Claudia Ringler, del International Food Policy Research Institute, basado en Washington-. La buena noticia es que tenemos herramientas para revertir ese cuadro".

La Unesco dice que 5.000 millones de personas pueden sufrir con la falta de saneamiento básico hasta 2030. En África, 500 millones de personas ya padecen el problema. Cerca de un 80% de las enfermedades en los países en desarrollo están conectadas al agua, causando tres millones de muertes precoces cada año. Unos 5.000 niños mueren de diarrea por día en el planeta, aunque un 10% de los casos podrían ser evitados con medidas básicas de higiene y saneamiento.

"El agua necesita ser bien tratada, utilizada y conservada. Esa es una necesidad mundial -afirma Ringler-. El problema es que, casi siempre, el agua es considerada una cuestión secundaria en relación a otros temas clasificados, en los círculos políticos, como más importantes, lo que es un absurdo. Todo el mundo debería saber que sin agua, no hay vida".

ÁFRICA BAJO RIESGO. El calentamiento global va a hacer más agudo ese cuadro de escasez, afectando áreas de cultivo y la producción de alimentos. La previsión forma parte de los más recientes informes del Panel Intergubernamental para Cambios Climáticos (Ipcc), divulgados en 2008. Según los estudios, el continente africano va a ser uno de los más afectados en esa cuestión, con disminución de recursos hídricos y de irrigación, que harán más agudos los notorios problemas de falta de alimentos en la región.

"Aún falta la percepción general de que el agua es un indicador de los cambios climáticos en todo el mundo, tanto para el exceso como para la escasez -dice Samuel Barreto, coordinador del Programa Agua para la Vida. El agua va a ayudar a verificar las alteraciones climáticas apuntadas por el Ipcc, y eso vale también para los eventos extremos, como ciclones e inundaciones, que deberán aumentar de frecuencia e intensidad los próximos años. Hablar de agua, hoy, es hablar de seguridad mundial".

No es sin ton ni son que el término "diplomacia de las aguas" ha sido usado cuando el asunto es, por ejemplo, la gestión de ríos fronterizos (Amazonas, Nilo o Congo, entre otros), prevista por una convención de la ONU en 1997, pero aún no ratificada. Como recuerda Barreto, inundaciones más frecuentes y sequías más intensas van a cambiar la situación hídrica de varias regiones del planeta, inclusive Brasil.

"El mundo posee leyes, tratados y políticas de agua, que necesitan ser urgentemente implementados. Es una cuestión de prioridad máxima, que debería entrar inmediatamente en la agenda de los gobiernos. Brasil, por ejemplo, tiene una de las más avanzadas políticas de agua del mundo, pero que necesita ser efectivamente implementada", advierte Barreto.

La buena gestión de ese valioso recurso, dicen los especialistas, es la diferencia entre la prosperidad y la ruina ambiental.

"La India, por ejemplo, tuvo una política de aguas desastrosa, que agotó sus recursos hídricos", comenta Ringler. "Ya Israel debe ser tomado como buen ejemplo de gestión. A causa de su situación geográfica, el país desarrolló un sofisticado sistema de irrigación. Lo que necesitamos es inversiones en productividad agrícola, producir más gastando menos. Es la ecuación llave para el mundo".

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