Paula Barquet, Eloísa Capurro
Nacieron cuando Julio María Sanguinetti se colocaba la banda presidencial y dejaba atrás una larga dictadura. El país que conocieron fue siempre democrático y de ese golpe de Estado se enteraron por sus padres, algún familiar, los medios y quizá el liceo, cuando algún profesor se animaba a mencionarlo durante la clase.
Los que charlaron con Qué Pasa representan a aquellos de su generación que vieron cómo las computadoras llegaban a sus casas y que hoy, en vez de recorrer bibliotecas, prefieren sacarse las dudas a través de Google. En el ómnibus se los ve con sus reproductores de mp3, porque para ellos el walkman fue apenas una etapa. Reconocen que la tecnología modificó la forma de comunicarse, aunque ven que sus hermanos o primos más chicos se adaptan mucho mejor a los cambios. Crecieron comiendo las cajitas felices de Mc Donald`s y tomando Coca Cola, aunque también fueron ellos los que participaron y hasta protagonizaron el tan comentado auge del rock nacional. Son los hijos de la tradicional clase media del Uruguay.
Hoy tienen 24 o 25 años, estudian, trabajan y comienzan a plantearse si Uruguay les da el desarrollo profesional y personal que buscan. Porque no piensan en irse obligados. Y mientras están aquí reflexionan y sueñan con el país que dejarán a sus futuros hijos.
La dictadura según ellos
- La Corte Electoral habilitó el plebiscito para anular la Ley de Caducidad, ¿cómo viven ustedes esa discusión de la que no son protagonistas pero que forma parte del Uruguay de hoy?
Santiago- Creo que nuestra generación dejó de ser parte de ese acontecimiento. No somos personajes principales. Entonces, ¿hasta qué punto tenemos el derecho de influir en el presente o futuro de las personas que fueron personajes principales de la dictadura? Porque nosotros, en realidad, más que saber por libros o algún pariente, no sabemos. Y creo que hay que vivirlo para tener derecho o autoridad para opinar, votar o firmar.
Victoria- Podés firmar como ciudadano.
Santiago- ¿Pero vos no sentís que eso le corresponde a la gente que lo vivió?
Victoria- No quiero que se me malinterprete porque los derechos humanos son súper importantes, pero en los últimos tiempos se puso de moda el tema. Se cuenta sólo una parte de la historia y hay que contarla toda para tener elementos para decidir. Vos estás construyendo lo que va a ser tu país de acá hacia adelante.
Juliana- Creo que la dictadura es una mancha en la historia del país. Pero a su vez, creo que la anulación de la Ley de Caducidad se tiene que ver desde otros ángulos. Implica una reforma constitucional. Y el camino de anularla ya se transitó. La ciudadanía ya dijo en su momento que quería esa ley. Y tá, ganaron por amplio margen. Si el tema es juzgar o no a los militares, a la cúpula que estuvo involucrada en la dictadura ya se la ha juzgado a partir de la buena interpretación que hizo este gobierno de los artículos de la Ley de Caducidad. Mientras sigamos mirando para el pasado no construimos un país.
José Pablo- Yo coincido totalmente con Juliana. Y firmé por la anulación de la Ley de Caducidad. Y me pongo del lado de la familia y claro, nunca encontraron respuestas. Pero también me pregunto si después que se derogue la Ley de Caducidad, ¿se soluciona? Sí, se juzga a los militares ¿y? Es un tema puramente electoral. Ayudó para conseguir ciertos votos y mantenerlos. Si fuera de consenso, de todos los partidos... En 1985 la gente consideró que era la mejor solución para salir a una transición en paz.
Santiago- Para ambas partes, eso es importante.
Victoria- Aparte es raro ver gente de nuestra generación con esa camiseta tan puesta. Porque puedo defender la vida todos los días, pero tener tan puesta la camiseta por cosas que yo no viví es raro. Pero también es por toda esa manija de los medios. Más allá del dolor de haber perdido a tu familiar, que no te lo va a devolver nadie, creo que las excavaciones ayudan a cerrar un capítulo.
Sabrina- No estoy muy empapada en el tema pero hay una frase que dice que el que reniega del pasado está condenado a repetirlo. Creo que los jóvenes tendríamos que tratar de entenderlos un poco más y no tratar de sacarle provecho político, sino tratar de solucionarlo.
Manuel- No me siento nada involucrado porque no es una etapa que haya vivido. Creo que los hechos han demostrado que la herida no cerró bien, cuando hay sociedades en el mundo que sí han podido cerrarlo. Que se anule la ley no garantiza que el problema se solucione. Sí creo que estaría bueno que la sociedad entera sepa bien qué pasó, pero para seguir adelante. También es cierto que como joven me cansa un poco. Me molesta porque parece que estuviéramos viviendo 20 años atrás. El país tiene otros problemas más importantes que resolver.
Leonardo- No me siento involucrado por completo. Creo que hubiera sido más importante discutir esto hace 15 años. Si bien para los familiares podría representar una liberación, ya no es sana la discusión que muestran los medios.
Gabriel- Yo sí me siento involucrado. Firmé, aunque no participé activamente en la recolección de firmas. Tengo una familia con tradición de izquierda y en mi infancia estuvo, entre otros, el tema de los derechos humanos. No quiero vivir en un país donde personas que cometieron esas atrocidades puedan pasar impunes. Pensando en los hijos o nietos, es una carga demasiado pesada que exista una ley que ampara esos delitos. Contraviene cualquier moda jurídica porque pone al Poder Ejecutivo por sobre el Judicial.
Victoria- Yo no firmé y ni siquiera pensé qué votar, aunque entiendo que no. Ninguno puede desconocer las barbaridades que hicieron los militares. Pero también voy al tema de medir a todos con la misma regla. Porque tampoco quiero que mis hijos y mis nietos vivan en un país donde quizá una persona que mató esté en la Presidencia. Y se da esa contradicción. Porque ellos fueron juzgados, sí, ¿pero según qué ley?
Gabriel- Una cosa son las reacciones de una guerrilla en un momento histórico. Y otra distinta son los crímenes de los militares que fueron amparados por el Estado. No quiero un Estado que pueda cometer atrocidades y no se les juzgue.
Juliana- Pero la ley no va para adelante, es sólo en este caso. Así que en realidad de aquí en adelante si alguien comete crímenes de Estado, se verá si se lo juzga o no. Y si nos preocupa el republicanismo, yo derogaría la ley. No tocaría la Constitución para anularla.
Gabriel- Sigo con lo anterior. Los tupamaros hoy hacen, la mayoría, una autocrítica y muchos fueron juzgados. No me parece lo central, pero el propio presidenciable estuvo 13 años en un aljibe. Lo que me parece fundamental es que la mayoría de los perseguidos durante la dictadura no eran del MLN, que fue derrotado militarmente en 1972, sino militantes sociales.
José Pablo- Y gente de todos los partidos.
- ¿Cómo se acercaron a la dictadura?
Santiago- En mi casa no se hablaba pero los medios lo muestran. No recuerdo en el liceo tener un capítulo de Historia sobre la dictadura. Más que mencionarlo, no se hizo. Me parece que la educación trata de evadirlo para no crear un ámbito bipolar a tan temprana edad.
Victoria- Estaba en el programa. En los libros de Historia de sexto hay un capítulo, pero no se llegaba a dar. Me acuerdo que en la clase pedíamos para darlo porque escuchás hablar de gente que ni sabés que existió y de repente la dictadura le tocó a quien se sienta al lado tuyo. La intriga que te genera es más grande. Porque sabés que tus padres y tus abuelos la vivieron, y vos no.
José Pablo- En mi caso lo estudié recién en Facultad. Siempre resulta sesgado tocar el tema y más cuando todos los actores están vivos.
Sabrina- Es muy subjetivo.
Juliana- En mi casa siempre se habló de la dictadura. Sobre todo me contaron lo que era perder ciertos derechos, como el de reunión o el de expresión. Cosas que hoy uno da por hecho y no siempre fue así. Mi madre estuvo detenida y mi padre también pero no por mucho tiempo.
Gabriel- Mi madre fue detenida cuando estaba en el liceo. Eso le implicó una letra en el carné de conducta, la C, y no pudo hacer lo que quería que era Letras. Cuando empecé la militancia estudiantil tomé contacto con varias versiones, me empecé a interiorizar más en el tema. Creo que la objetividad, si acordamos que existe, está garantizada porque quienes hacen los textos son historiadores de renombre basados en elementos fundados. El problema de la historia es cómo puede influir y que no es la verdad absoluta. Siempre hay nuevas evidencias e interpretaciones.
Sabrina- Capaz que si tus padres fueron detenidos, cuesta un poco menos imaginarse cómo fue esa época. Pero nosotros, que lo vivimos de lejos... A mí la verdad que me cuesta.
Victoria- Yo envidio cómo se la jugaban. Yo tengo hoy elecciones en facultad y para que alguien me vote si llueve, como no es obligatorio, tengo que andar con el paraguas al lado.
Juliana- Eran re valientes. A mí me contaron que en la casa de mi tío ponían un cartel que decía "en Noviembre" durante la campaña del `80. E iban de la casa de al lado y se lo sacaban. Un día lo puso bien alto para que no se lo pudieran sacar. Eso en plena dictadura. Me resulta de una valentía, de un compromiso que hoy la gente no tiene. O nos jugamos por temas distintos. Para mí esa generación dejó el valor de la democracia. Se vivía mucho más intensamente todo.
José Pablo- Es una generación con una mística especial. En el plebiscito la gente fue a votar que no quería la dictadura, más allá de todas las amenazas. Me pregunto qué estaría haciendo yo en esa época y cómo habría reaccionado.
Quedarse o no en Uruguay
- ¿Ustedes se irían del país si surgiera una oportunidad laboral mejor o a probar suerte?
Gabriel- Yo no sé si me iría. Curso Agronomía y si surge la oportunidad de estudiar un tema interesante en el exterior, creo que no lo dudaría. Pero no me iría por estar podrido del país o por decir "que revienten, qué me importa".
Santiago- Tanto por desarrollo profesional o por necesidad, creo que en los dos casos se busca algo que Uruguay no ofrece.
José Pablo- Y muchas veces buscás y terminás haciendo lo mismo que podrías hacer acá.
Sabrina- O algo peor. Porque cuánta gente se va a lavar platos, o de mozos.
Manuel- Pero son mejores pagas que acá.
Sabrina- Sí, pero también tenés que ver el tema del poder adquisitivo: ganan mucho pero el costo de vida es mayor. Yo conozco mucha gente que se ha ido, le fue mal y tuvo que empezar de cero acá. Yo no me iría, a menos que me saliera un laburo como futura contadora, en un lugar importante para crecer.
Juliana- Yo por temas económicos no me iría. Pero también tiene que ver con el contexto de cada uno. Yo estudio en la Universidad, tengo experiencia laboral. No estoy entre la gente con más problemas para acceder a un trabajo. Viví tres meses fuera del Uruguay en un intercambio y me hizo valorar al país. Porque Uruguay tiene mil defectos, pero es mi país. Uruguay te ofrece la cercanía, el idioma, el ir a ver el clásico. Después cada uno ve qué tan importante es eso en su felicidad.
Manuel- Yo no me iría a probar suerte. Creo que los jóvenes tendríamos que tener la experiencia de estudiar un tiempo en el exterior porque te abre la cabeza. También para tener una experiencia que puedas traer y aportar en donde te insertes en tu país.
Victoria- Yo opino igual, me iría por un máster o un posgrado. Tenés que prepararte para que el día de mañana no tengas la necesidad de irte. No me iría buscando confort, sino más bien porque no les puedo dar de comer a mis hijos.
Leonardo- Yo prefiero toda la vida afianzarme acá. Adoro Uruguay. Me veo yéndome por razones extremas y que involucren a otras personas.
- ¿Qué tan comprometidos se sienten con el país?
Gabriel- Yo no soy muy patriota, salvo en el fútbol. Pero igual éste es mi lugar y acá está la gente que quiero. Por esa carga afectiva, no me veo yéndome. El compromiso está en el proyecto que uno tiene y poder hacer de este país algo mejor. No quiere decir que el que se va es un traidor.
Manuel- Pero uno puede estar acá adentro y no estar comprometido con el país. Para aquel que milita en política puede ser más fácil, pero un ciudadano común, ¿qué está haciendo para un Uruguay mejor? Yo tengo algunos ámbitos donde busco proyectos para mejorar. Y creo que los jóvenes están mostrando una participación mayor, a veces no tienen los espacios.
Juliana- Uno puede participar y estar comprometido desde muchos ámbitos, por ejemplo reciclando basura de forma individual. Otro puede estar comprometido siendo voluntario en una ONG o militante en un partido o una agrupación universitaria. Yo soy del interior y cuando vine a Montevideo me sorprendió la cantidad de gente que está comprometida con algo.
José Pablo- La idea de que los jóvenes no tienen oportunidades creo que ha llevado a que los jóvenes mismos tomen consciencia de que si no les dan los espacios, los tienen que buscar.
- ¿Sienten que pueden desarrollar sus sueños profesionales y personales en el país?
Gabriel- Yo sí. Pero yo pude estudiar porque mis viejos pudieron mantenerme.
Leonardo- Uruguay es un país que se presta para tener una familia. Y en mi campo, que es el desarrollo informático, me puedo capacitar frente a una computadora. La Facultad de Ingeniería es muy reconocida a nivel internacional.
Juliana- Yo estudio Ciencias Políticas pero trabajo en el campo de la informática. En mi trabajo me pagan bien, es divertido, pero me encantaría tener un trabajo en lo que estudio. Me parece que Uruguay tiene gente que estudia o se recibe en ciertas áreas y después termina trabajando en otras porque es lo que hay.
Los jóvenes y la política
- ¿Qué cambios le harían al país?
Sabrina- Apuntar más a la salud, a la educación. Que no pasen cosas como que cierren el Clínicas por falta de medicamentos y material.
Victoria- Yo trabajaría sobre la igualdad entre el Estado y el administrado. ¡Es tan fuerte el aparato estatal! No tenemos mecanismos eficaces para proteger nuestros derechos frente al Estado.
Juliana- Si pudiera cambiar algo, totalmente irreal, cambiaría que la mitad de los niños de cero a cinco años nazca bajo la línea de pobreza. Es insostenible tener una sociedad así.
Manuel- Creo que la piedra angular de todos los problemas es la educación. Pero también siento que vivimos en una sociedad dividida, por momentos bastante pesimista, encerrada y sin querer cambiar. Es como que constantemente estamos dándole vueltas al problema y no buscando una solución. De hecho arrancamos discutiendo un tema que nos tiene bastante divididos, que pasó hace 30 años, y que no somos capaces como sociedad de buscarle una solución.
José Pablo- Creo que todo tiene que ver con algo cultural. El uruguayo es un tipo que se cree vivo. Un tipo cómodo, que dice hay que mejorar el Estado, pero que lo hagan otros. Que dice que hay que mejorar la educación, pero que lo haga la administración. Sí, hay niños bajo la línea de pobreza. Pero cuando aplican un impuesto y vos preguntás dónde destinar el dinero, me arriesgo a que un muy bajo porcentaje de la población lo querría destinar a solucionar eso.
Manuel- La viveza criolla.
José Pablo- Sí, que más que criticada es ponderada. Yo cambiaría eso. Para mí el tema de la educación, del Clínicas, todos son temas culturales. Porque si los políticos no hacen las cosas es porque nosotros tampoco hacemos nada. Tenemos los políticos que nos merecemos.
Sabrina- Culpamos a los otros siempre.
Gabriel- Es verdad. El problema cultural del país ya no puede sostenerse. Yo aspiro a una mejor distribución de la riqueza, mayores oportunidades para todos, que toda la población pueda estudiar si quiere y al nivel que quiera. Solucionar la tremenda inequidad geográfica y el problema demográfico, porque nacen pocos gurises y los que nacen son fundamentalmente pobres.
- ¿Sienten que los precandidatos les están hablando a ustedes? Y además, ¿les están hablando realmente o es porque sirve electoralmente?
José Pablo- Sí, los jóvenes servimos ahora. Me pasa que muchos de los candidatos me están conquistando ofreciéndome cosas que a mí me importan. Es la parte egoísta, ¿no? Pero lo gracioso es que sé que quizá esas personas no hagan la mitad de las cosas y eso es lo paradójico. Siempre en octubre pongo todas mis esperanzas en una persona. Sé que en cinco años me va a terminar traicionando, pero también sé que lo voy a volver a votar, o no, pero voy a renovar esa esperanza. Es la magia que tiene la política: destruye y renueva las esperanzas cada cinco años.
Victoria- A mí el tema que me mata es la inseguridad. Yo vivo lejos y hoy de acá me voy a ir en taxi a mi casa. Ni loca me voy a una parada ahora para tomarme un ómnibus. En los últimos años me robaron seis veces… No me animo a andar sola de noche por la calle. Es espantoso estar con rejas, alarma, la puerta del cuarto con tranca. El candidato que logre arreglar eso, me conquista.
Juliana- Siento que el candidato me habla a mí más que como joven, como ciudadana. Y que si yo tuviera la capacidad y los espacios, diría cosas parecidas. Como milito en un partido, en cierta forma me represento a mí misma.
Manuel- Estaba pensando algunas cosas que se han mantenido en esta campaña: que un país más seguro, que un país con más oportunidades laborales, que un país con más justicia social. Y evidentemente es lo que uno quiere también. Yo sé a quién voy a votar, pero más por lo que propone en general que por lo que me pueda beneficiar a mí. Además sinceramente no conozco qué propone ese candidato para un joven en forma específica. Oportunidades para los jóvenes, pero bueno, qué significa todo eso. La pregunta que intento hacerme es, más allá de a quién voy a votar, qué país quiero yo en el futuro.
Leonardo- No participo ni me siento identificado con ningún partido político. Sí sé a quién voy a votar y desde las elecciones pasadas me propuse elegir mi voto en los cuatro años previos a la campaña electoral, de acuerdo a lo que hacen o dejan de hacer. Me parece que este tiempo es una carnicería donde todos pierden, quedan como villanos, y eso resta más de lo que suma.
José Pablo- A mí hay algo que me tiene tiene cansado y es que los políticos están subestimando de cierta forma a los jóvenes. En el siguiente sentido: propuestas, empleo, seguridad para los jóvenes. Como si no nos interesaran temas macroeconómicos, relaciones internacionales, políticas sociales… Nos utilizan como herramienta de campaña hoy más que nunca.
Manuel- Yo creo que carecemos de un gran debate de ideas en la campaña. Capaz también tenemos la culpa nosotros por no exigírselas a los candidatos y contentarnos con un reclame que nos vende su imagen. Entonces estamos votando una imagen y no una idea.
Juliana- Yo no voto la imagen, voto la idea. Porque estoy involucrada y porque me interesa. Aunque no a todo el mundo le interesa.
Victoria- Para mí lo que pasa es que exigimos pero no leímos el programa. Votamos porque nos convenció en la chiquita y después exigimos que el país sea maravilloso. Pero claro, no tuvimos ese compromiso. Para mí, el que no vaya a votar, mute. Vos sos responsable de la construcción del país, votes mayoría o minoría.
La generación del `84-85
- ¿Qué elementos o características definen a esta generación y la diferencian de otras?
Victoria- Hubo todo un resurgimiento de lo que es bellas artes, música nacional, lo uruguayo: explotar más la materia prima uruguaya, un montón de cosas que antes no estaban explotadas.
Gabriel- ¿Sí? No estoy tan seguro. Creo que lo que hay es un cambio en las formas. Mis abuelos estaban con el tango, mis padres con el canto popular, pero eran cuestiones uruguayas. Lo que cambió fue la expresión artística. Pero pensando en lo cultural en el sentido más amplio, creo que sí hay cambio. Por ejemplo en el tema género. El rol de la mujer cambió, aunque siga habiendo una inequidad de género salada. También creo que hay algo de ser más liberales. Se perdieron ciertas formalidades que hoy parecen absurdas.
Juliana- Él hablaba del tango o el canto popular. Yo creo que la masividad del rock uruguayo nos distingue. Antes no iba una masa de gente como ahora va al Pilsen Rock atrás de las bandas uruguayas. Y la otra característica es la generación rochense... (Risas) ¡Pero es verdad! Nosotros vamos a Rocha y se genera todo un intercambio entre jóvenes que es menos estructurado.
Manuel- Me parece que uno de los cambios culturales es la forma de comunicación. Hoy es más impersonal, con el tema del msn y todo… Capaz parece un poco obvio, pero nosotros contamos con internet y toda una parte informática.
- ¿Qué piensan del debate que hay sobre las drogas? ¿Hay que legalizar o no?
Gabriel- Yo creo que sí. De la marihuana no tengo dudas y de las otras no lo he pensado tanto, creo que hay que discutirlo un poco más. No me parece el tema central del país, pero la marihuana es de amplio consumo, que sea legal lo único que hace es que sea más cara. No hay justificación científica que explique que la marihuana sea ilegal y el tabaco legal.
Santiago- ¿Si es ilegal es más cara dijiste?
Gabriel- Por la clandestinidad se vuelve más cara. Salvo que intervenga el Estado.
Santiago- Eso te iba a decir…
Victoria- Yo estoy en contra. Como estudiante de Derecho y como católica, quiero que las leyes reflejen la ley suprema. Y como mi capacidad de discernimiento me hace ver que está mal, no quiero que se vea reflejado en las leyes. Si bien entiendo que hay mucho para mejorar, me parece que el tema es la educación. Seguimos tapando agujeros y no arreglando los problemas de fondo.
Manuel- Yo coincido con esa posición. Me parece que son problemas que tienen raíces más profundas y que capaz con la legalización lo único que se hace es evitar buscar la solución.
Gabriel- El tabaco, el alcohol y otros psicofármacos también son drogas. Nadie pone en discusión la ilegalización del tabaco o el alcohol y mucha gente los consume.
Juliana- Yo creo que no hay que legalizar. Pero la marihuana en particular, estoy a favor del autocultivo. Porque hoy en día hay una contradicción legal: yo no puedo comprar pero puedo consumir. Entonces, ¿cómo hago para consumir si no le puedo comprar a nadie? Además es una hipocresía porque hay muchísima gente que consume marihuana, entonces hay como una pacatería de la sociedad.
José Pablo- No tengo posición. Es un tema que no me importa. Me parece de una privación terrible nombrar algunas drogas legales, otras ilegales.
Leonardo- Yo tampoco lo tengo muy masticado el tema, pero me parece que resta más de lo que suma el hecho de que sea ilegal. Yo no consumo, primero. Y entiendo poco, pero me parece que es darle vida a los que se dedican a eso ilegalmente. Sin importarme en demasía el tema, me parece que hoy sería mejor legalizar.
Victoria- Yo creo que las leyes hacen el marco de una sociedad, da ciertos parámetros. Y vos legalizando decís "esto está bien". Cada posición es respetable, pero para mí eso está mal.
Juliana- Pero fumar también. ¿Quién tiene que decidir lo que está mal? El individuo.
Leonardo- Yo lo veo desde el punto de vista de despenalizarlo, ¿no? Que quede al libre albedrío. Hay muchas cosas que uno hace por elección y está en uno ver qué tan mal le hacen. No es que por legalizarla estás incitando al consumo.
Victoria- Yo quiero ver en 20 años una persona que se crió en un país donde era legal fumar marihuana.
Gabriel- No cambia radicalmente el funcionamiento de la vida social.
Victoria- Para mí sí, para mí cambia la esencia de la sociedad.
- ¿Cómo piensan que los ven los adultos a ustedes? ¿Creen que hay algo de esa típica frase "la juventud está perdida"?
Santiago- En mi familia, lo que siempre se repite es "aprovechá vos que tenés las oportunidades que yo no tuve". Creo que hay un poco de envidia sana porque hay que reconocer que ahora las cosas son mas fáciles que antes.
Victoria- Comparado con nuestros abuelos, tenemos la responsabilidad de que las cosas funcionen. Somos el remedio o la solución a los problemas de hoy. Ellos no podían, era un mundo más estructurado. Hoy tenés al alcance de la mano hacer que las cosas cambien. Antes dependías de un político o de tener un apellido. Hoy el crecer, el mostrarte y el hacer, es más fácil.
Juliana- Los jóvenes tenemos un estigma. Le dicen a uno, que participa, "ay, los jóvenes no están involucrados" o "a los jóvenes no les importa nada". Yo por un lado creo que en la sociedad nací con eso, pero por otro lado en mi familia crecí con un respaldo distinto, al contrario: `"estoy orgulloso de vos y de todo lo que hacés". Pero siempre que estoy con alguien mayor, hay como una onda de recalcarte eso. Al final no podés hacer un montón de cosas, tu opinión no vale, no podés conseguir trabajo o un trabajo mejor, porque sos joven.
Sabrina- Sos joven y no conseguís trabajo, pero si tenés mucha edad, tampoco. Y hay otra contradicción: si no tenés experiencia, no conseguís trabajo, pero si no trabajaste nunca, ¿quién te va a dar la experiencia?
Señas generales
La mayoría de los jóvenes seleccionados por Qué Pasa vive aún con sus padres, todos son solteros y residen en Montevideo. Todos trabajan y estudian y la gran mayoría cobra sueldos de más de 8.000 pesos.
Referentes en lo cultural
v películas Tropa de élite El gran Torino Antes de partir Hombre en llamas Los miserables Apocalipto Perfume de mujer Cometas en el cielo
Música
Joaquín Sabina Andrés Calamaro Ismael Serrano Larbanois-Carrero La Vela Puerca Jaime Roos Los Beatles Coldplay
Libros
A sangre fría Guerra y paz La conquista del pan El arte de la felicidad La Biblia Solo y a pie El palacio de la luna Un viaje a Cataluña
Aborto, un tema que les interesa
"Sí, mucho", respondió inmediatamente Victoria ante la pregunta de si les interesa el debate en torno al aborto. Y todos demostraron que es un tema que les interesa y en sobre el cual tienen una opinión formada. Aunque no llegaron a discutirlo - "Si nos ponemos a argumentar nos quedamos hasta las cinco de la mañana", dijo Juliana-, se mencionaron algunos elementos. Entre ellos, el derecho a la vida como derecho fundamental, la opinión de la Iglesia, algunas cuestiones filosóficas y desde qué momento un potencial ser humano es vida. El tema, sin dudas, les preocupa.
La otra generación tecnológica
Pasaron del DOS a Windows, del teléfono fijo al celular, de la PC al laptop e incluso del discman al mp3. Pero los ocho jóvenes entrevistados reconocieron que no son ellos los que más incorporaron los cambios tecnológicos. "Yo trabajo en un colegio y hay un chico de cinco años que ya tiene celular. Yo tengo hace dos años", comentó Manuel. Incluso los dibujos animados cambiaron. Porque Chiquititas y Caballeros del Zodíaco también se colaron en la discusión. "Hoy un gurí de 12 años está viviendo al ritmo que nosotros vivíamos a los 17", opinó Leonardo. "Creo que hay una brecha más grande entre los niños pobres y los ricos. Cuando nosotros éramos chicos el acceso a la tecnología era parecido", dijo José Pablo.