Fabián Muro
A Ernesto le gusta la música. Mucho. Hace un año y medio se compró un i-Pod con capacidad para almacenar 80 gigas. Eso le permitía disponer de unos 1.500 discos en formato digital, casi tantos como tiene después de una vida de comprar long-plays primero y cds después. Aunque Ernesto tiene un buen poder adquisitivo, de esos cerca de 1.500 discos que guarda en el diminuto aparato, debe haber comprado unos 200: el resto los bajó de alguno de los tantos sitios que ofrecen, ilegalmente, música para bajar.
Por más que esté suscrito a un servicio que le permite hacerse de música digital por 20 dólares al mes, en total 10 discos, siempre anda por Soulseek, un programa en el que tiene a su disposición casi todo lo que se ha publicado en el mundo.
Como tantos otros, Ernesto se acostumbró a que lo único que hay que pagar para bajar música de internet es la conexión de banda ancha. Con eso se tiene acceso a miles de discos, así que porque no agarrarlos.
"En el mundo que conocemos, las cosas tienen costo. Y si uno se lleva eso sin pagarlo, va en cana. Así funciona en el mundo real, pero en el de la música, y ahora en el de las películas, eso no sucede. Me pregunto cómo es que es posible reprimir el tráfico de pornografía infantil a través de la red y no el tráfico de música", dice el presidente de la Cámara Uruguaya del Disco (CUD) Mauricio Ubal. La pregunta era retórica: "Falta la voluntad política de ponerse a regular", se contesta el propio Ubal.
Las descargas ilegales constituyen uno de los grandes dolores de cabeza para la industria discográfica y, últimamente, la del cine. A tal punto que algunas gremiales vinculadas a los intérpretes y los autores, estudian la manera de identificar a aquellos que bajan música ilegalmente y están dispuestos a llevarlos a la Justicia.
Según el más reciente informe anual de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (Ifpi, por sus siglas en inglés), 40.000 millones de canciones fueron descargadas ilegalmente el año pasado. Esa misma organización estimó en apenas 5% la parte legal del comercio de la música en la red
La CUD advierte sobre los peligros que supone la bajada ilegal de música para la supervivencia de autores e intérpretes. Pero no hay ningún estudio para tener conocimiento fehaciente y desinteresado acerca de la magnitud del fenómeno. Por ahora, las estimaciones que hace el organismo se basan en el último informe de los que anualmente presenta la encuestadora Radar, "El perfil del internauta uruguayo" que es de 2008.
Ahí se establecen, entre otras cosas, los siguientes datos: la mitad de los hogares uruguayos tienen una computadora personal; en los últimos siete años, el crecimiento en la tenencia de computadoras personales creció en un 30% en Montevideo y un 150% en el interior (el Plan Ceibal influyó mucho en este aumento); más de la mitad de las casas con computadoras, 62%, tiene una conexión de banda ancha a internet y casi un 40% de los uruguayos navegan por internet, aunque sea esporádicamente.
LA MITAD MENOS UNO. En números totales, casi un millón y medio de uruguayos recorren la red. No todos ellos bajan música de forma ilegal. Pero buscar archivos mp3 es la cuarta actividad favorita de los navegantes nacionales, detrás de enviar y recibir correos electrónicos, chatear y buscar información. Además, de 2007 a 2008 ese rubro aumentó de 46% a 54% en las preferencias de los usuarios, de acuerdo al balance anual de Radar.
Es en base a estos datos que se reclama la regulación del ciberespacio. "La CUD está directamente interesada en que se controlen las descargas ilegales de música. En tal sentido saldrá a pedir la colaboración de los proveedores de banda ancha como ha sucedido en otros países", y menciona los casos de, entre otros, Francia y Suecia (ver recuadros).
La idea de la CUD es que empresas como Anteldata, Montevideo Comm y Netgate, por ejemplo, ayuden a sellos, titulares de derechos de autor, distribuidores y vendedores de discos a detectar a los que, como Ernesto, recorren la red en busca de discos viejos y nuevos para así poder, como en los países recién mencionados, iniciar acciones legales.
Montevideo Comm adelantó que si un juez lo solicita, la empresa entregará la información que deje expuesto al usuario. Netgate, por su parte, expresó que del mismo modo que Antel no controla las llamadas de sus clientes, ellos no tienen la potestad de controlar el acceso a internet de sus clientes. Además, un portavoz de la empresa agregó: "Probablemente las empresas discográficas tengan que replantear su modelo de negocios y lo harán cuando entiendan que la música es información, y lo vendan como un servicio de acceso a información y no como un producto. En la medida que sigan atadas a un modelo de la sociedad industrial, continuará la brecha conceptual y digital con sus potenciales clientes".
Alexis Buenseñor, presidente de Agadu, aseguró que su gremial insistirá en presionar a quienes dan servicios de internet a que identifiquen a los usuarios que bajan música. Así podría llevar a la Justicia a algunos de ellos ("a quien le toque que le toque", dijo) como una forma de dar un castigo ejemplar que amedrente a futuros infractores. "Lo podemos hacer y lo haremos". Agadu también propone una compensación tributaria en la compra de soportes (discos compactos vírgenes, discos duros) que permitan almacenar lo que se baja. Reconoce que el camino judicial es poco simpático, y aseguró que ya el ministro Danilo Astori les había dicho que no estaba dispuesto a sobrellevar la antipatía de un nuevo tributo.
El manager de No Te Va Gustar, Nicolás Fervenza dice que "preferimos incentivar la compra del disco con agregados. Hoy es casi imposible recuperar, con la venta de discos, los costos de la grabación. Pero intentar detener el filesharing me parece como tratar de matar un elefante con un grisín. Y también creo que hay causas más justas para apoyar que esa".
Fervenza dice entender la importancia del disco, pero también la de los cambios tecnológicos. "Como representante de una banda que graba discos, me interesa que se vendan. Pero hay mucha gente que ni siquiera siente su ausencia, que crece sin esa referencia. Ya es común que se vendan aparatos que solo reproducen archivos mp3. Y es muy difícil ir contra eso, aunque le corten la banda ancha a la mitad del país".
Va a ser difícil convencer a uruguayos como Ernesto que regresen a un formato que parece caduco. O que empiecen a pagar por algo que hasta ahora consiguieron a un precio simbólico.
Subibaja
Un relevamiento por parte de la revista Wired el año pasado dio que casi todos los rubros de la industria musical (venta de entradas, ringtones, licencias para comercial) aumentaron. Menos la venta de discos.
La feria de las copias
Cualquiera que recorra distintas ferias en Montevideo se encontrará con una cuantiosa oferta de copias "truchas" de películas. Algunos de los títulos son copiados de DVD`s legales. Otros son "screeners" (filmadas directamente de la pantalla de cine). Y otros son bajados de internet. La Unión Uruguaya de Video, a través de su presidente Gervasio Reyes, dice que aunque no se pueda reducir a cero la piratería, es una lucha que no se piensa abandonar. "Es más complicado combatir las infracciones en internet, porque los infractores alojan sus sitios en empresas con sede en otros países, lo que implica meterse en el Derecho Internacional".
Tierra libre (por ahora)
La idea era implantar una ley que advirtiera dos veces y sancionara a la tercera, con el corte del servicio de banda ancha y la generación de un registro de infractores, para que éstos no pudieran volver a la banda ancha contratando el servivio a otra empresa. También se pretendía que fuera retroactiva, para que todos aquellos que se hicieron de discos y películas antes de la entrada en vigencia, no eludieran el castigo por bajar música o películas. Pero la Asamblea General francesa rechazó en una primera instancia el proyecto, patrocinado por el presidente Nicolas Sarkozy.
Piratas nórdicos
El 17 de abril, un tribunal sueco condenó a un año de cárcel a los propietarios del sitio The Pirate Bay, (en la foto, uno de ellos, Gottfried Svartholm) archifamoso entre los navegantes por ofrecer una gran cantidad de enlaces para descargar música y películas. Los propietarios trataron de defenderse alegando que hacen lo mismo que Google: dirigen al navegante hacia lugares. No hubo caso. Perdieron. Pero la defensa descubrió que el juez que emitió la condena pertenece a más de una organización que defiende los privilegios de propietarios de patentes, como la Asociación Sueca para la Protección de la Propiedad Industrial, parte involucrada en el juicio.