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Sábado 02.05.2009, 07:37 hs l Montevideo, Uruguay
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Que Pasa


SEGÚN INTELECTUALES

La deuda interna

Trece intelectuales ranquearon los problemas crónicos más acuciantes que enfrenta el país: pobreza, educación, burocracia, emigración y Mercosur. Un mapa de lo que se puede hacer.

Fabián Muro

Y sea por conveniencia, inercia o tal vez hasta resignación, los uruguayos hemos permitido que algunos problemas formen parte de nuestro paisaje, como si hubiesen estado ahí desde hace tanto que ya no hay mucho que pueda hacerse. Afectos a repartir culpas y responsibilidades, solemos achacarle al Estado, o a los políticos, o a los empresarios, o a quien sea, la razón de estos males.

Qué Pasa eligió cinco problemas para someterlos al juicio de algunos de los más destacados representantes de la vida intelectual uruguaya, para que éstos establecieran un orden de prioridades. Politólogos, sociólogos, políticos y economistas, entre otros, aportaron sus opiniones para identificar dónde es imprescindible actuar con mayor urgencia. Al definir los temas, se pensó tanto en la incidencia que tienen en el presente, como en sus repercusiones en el futuro: como dijo el ingeniero Juan Grompone, "hay que planificar en términos que vayan más allá de los períodos electorales".

En las discusiones que se generaron para definir una lista de cinco, se consideraron varios más, y uno de ellos fue el de la inseguridad pública, una problemática que sobre todo en los dos últimos años ha acaparado buena parte de la atención de la sociedad y sus portavoces.

Finalmente no formó parte de la lista por entender que puede ser interpretado como la consecuencia de otros, como la educación o la pobreza. Aún así, fue mencionado en el mail de consulta, pero ninguno de los que votaron consideró incluirla en la lista, más allá de que se daba libertad de agregar o sacar temas, y justificarlos como desearan. Varios aprovecharon esa licencia, y lo medular de sus reflexiones están en la página 7.

Fuentes y consultas

Si bien los intelectuales que votaron en varios casos aportaron comentarios, el informe también contó con la contribución de expertos que dieron su visión sin votar.

1 Educación pública

Solíamos ser los mejor educados, pero ya no más. De los cinco problemas planteados para este informe, la educación pública fue, por un margen bastante amplio, el tema que la mayoría de los intelectuales ubicó como el más urgente a resolver.

"No hay desarrollo sin ella", sintetizó el politólogo Adolfo Garcé.

Su importancia está fundamentada en lo que significa como herramienta para el futuro, dado que las nuevas generaciones tendrán, cada vez más, el signo de un bajo nivel de calificación. Aunque haya quienes sostienen que tenemos un nivel razonable en comparación con otros países latinoamericanos, esto no es percibido como suficiente por los que aún recuerdan -con mayor o menor fundamento histórico- a Uruguay como uno de los mejores del continente en ese rubro.

El tema también fue el que más diferencia de opiniones generó. El adjetivo "pública" fue el más objetado por los consultados, que en gran parte ven a la educación como un tema que va más allá de la manera en la que se gestiona. "Quité adrede el adjetivo `pública` porque entiendo que el problema de la educación es más amplio que el ámbito público, pues abarca otras instituciones privadas y también los hogares donde los niños adquieren valores", opinó el politólogo Daniel Chasquetti.

El filósofo Sandino Núñez consideró que el tema era impostergable. "La educación es el gran acto político por excelencia: es una inyección de política en un concepto económico-pragmático de lo social. No se puede tocar siquiera el tema educativo como razón de Estado (la educación es siempre pública, es la definición misma de lo público) sin asumir la obligación de definir qué educación y para qué. Y eso nos mete inmediatamente en el núcleo político de lo social: la relación con un otro a ser educado, con todos los riesgos, los gastos y el sacrificio que eso implica".

Más allá de lo genérico, el historiador José Rilla ubicó el problema en la educación secundaria. "Un agujero negro, una tragedia para los jóvenes y sobre todo los pobres", dijo Rilla. "Estatal o privada, toda la educación es de la sociedad y toda la educación es pública. Ni siquiera comprendemos eso, tan viejo como el mundo".

Lo que impide avanzar en el tema es que ni siquiera hay un acuerdo sobre lo que está mal o bien. "Carecemos de indicadores consensuados sobre los cuales empezar a encarar este tema", opinó el sociólogo Eduardo De León, especializado en el tema.

Para él, como también para César Barretto -docente y coordinador del portal Uruguay de las Ideas- uno de los caminos para salir de esta situación pasa por cambiar la oferta educativa. Se necesitan más aulas y también una mayor cantidad de docentes.

Se trata de legitimar socialmente al educador y eso se logra, según ellos, con mejores remuneraciones y con la posibilidad de progresar profesionalmente. "El piso lo ponen los sueldos públicos. Difícilmente el mercado vaya a ofrecer mucho más que lo que se establezca ahí", sostuvo Barretto.

Además, tanto uno como el otro señalan que tienen que ser los mejores docentes los que vayan a trabajar a las escuelas de contexto crítico y que para ello es necesario que reciban incentivo especiales por ello.

El ingeniero Juan Grompone concuerda. "Hace 50 años, un maestro o profesor podía vivir de su sueldo. Hoy no. Eso tiene que mejorar, pero además, tiene que ir acompañado de un mayor nivel de exigencia en las contraprestaciones", sostiene Grompone. Además, dice, habría que descentralizar la Universidad de la República para que ésta funcione en Montevideo, Salto y Rivera, por ejemplo. "Con campus para cada una de ellas, como ocurre en todos los países desarrollados, donde todos los edificios universitarios están bien cerca uno del otro".

Pero no solo en la oferta es necesario aplicar medidas. También del lado de la demanda hay que actuar, implementando más créditos y becas para el estudio, concluye De León, para ampliar la base de gente que estudia y se educa.

3

de cada 10 jóvenes son los que completan 12 años de educación formal en Uruguay. En Perú esa cifra es siete.

35,7

porcentaje de asistencia insuficiente en el nivel Educación Inicial, según estudios publicados en Cuadernos de Enia.

23,5

por ciento de repetidores en educación secundaria en 2007 en todo el país. En Montevideo, la cifra es 33,6.

38,3

porcentaje de alumnos con nivel "muy desfavorable" en la suficiencia de idioma español según último estudio de Anep.

Los que votaron

v Daniel Chasquetti, politólogo, docente de la Facultad de Ciencias Sociales (FCS).

v Adolfo Garcé, politólogo, docente (FCS).

v Luis Eduardo González, politólogo, director de Cifra.

v Juan Grompone, ingeniero, escritor, docente de Facultad de Ciencias.

v Jorge Grünberg, ingeniero y rector de Universidad ORT.

v Constanza Moreira, politóloga, directora del Instituto de Ciencias Políticas de la FCS.

v Sandino Núñez, filósofo, escritor y ensayista.

v Francisco Panizza, profesor de Estudios de Gobierno, London School of Economics.

v Romeo Pérez, doctor en Derecho y Ciencias Sociales, Centro Latinoamericano de Economía Humana (Claeh).

v Esteban Perroni, sociólogo, Claeh.

v Ignacio de Posadas, abogado, ex ministro de Economía.

v Rosario Queirolo, doctora en Ciencias Políticas, Universidad Montevideo.

v José Rilla, doctor en Historia, escritor, profesor grado 5 de Universidad de la República.

2 Pobreza

En algún momento de la historia uruguaya -que algunos ubican a mediados de la década de 1960- se implementaron las primeras políticas públicas explícitamente diseñadas a tratar de resolver el problema de la pobreza que se hacía cada vez más acuciante. Desde entonces hasta ahora nadie ha conseguido disminuir radicalmente la pobreza en Uruguay. Las cifras oficiales indican que la pobreza bajado, aunque, quizás por los efectos de la crisis de 2002, la presencia de más carritos en la calle y la inseguridad parecieran indicar lo contrario.

La pobreza en Uruguay -y su prima hermana, la indigencia- dio lugar a un debate político el año pasado sobre los indicadores, en el cual oposición y gobierno replicaron lo que había sucedido anteriormente en Argentina. La disputa por cómo se mide la pobreza, cuáles son los avances y retrocesos en la materia pueden, por un lado, ilustran la disputa por el privilegio a definir los problemas de la sociedad. Sandino Núñez señala "el cinismo de los organismos multilaterales de crédito en estos últimos 20 años", ya que "definen a la pobreza como algo que impide el desarrollo de una economía, y no como el residuo de ese desarrollo".

Además de las múltiples formas de definirla y enfocarla, la dimensión moral de la pobreza es otro de los aspectos que fueron tratados. José Rilla, quien ubicó a este problema como el más urgente, razonó en ese sentido: "La pobreza en sus múltiples formas, hasta las morales, que pueden ser las primeras. La pobreza infantil, que es la más grave, la misma que descubrió hace 30 años Juan Pablo Terra y apenas se mueve. Nuestra moralidad pública está desfondada cuando no nos indignamos por esto y cuando preferimos tan desproporcionadamente los viejos a los niños".

Mónica Zefferino, de la ONG El Abrojo, trabaja desde 1993 con niños y jóvenes en esta situación y está al tanto de una noción que se ha convertido en una muletilla: la "infantilización" de la pobreza. Aclara que no comparte ese concepto aunque compruebe de primera mano que los jóvenes son los más afectados por la pobreza. "No lo comparto a nivel personal. Yo diría que es el hecho de tener hijos lo que empobrece", dice y agrega que se necesita un cambio de matriz cultural para empezar a solucionar este tema.

"¿Quién en Uruguay no ha escuchado la frase `No sé para qué tienen tantos hijos si no los pueden mantener`? En Suecia, no se hacen esa pregunta. Nace un sueco más, y el Estado hace todo lo que puede para que ese sueco tenga todo a su alcance. Para que, cuando sea grande, pueda contribuir lo máximo posible a la sociedad, con su trabajo, sus impuestos, su conocimiento", aseguró Zefferino.

El politólogo Gustavo De Armas, funcionario de las Naciones Unidas, sostiene que existen medidas para aplicar a corto, mediano y largo plazo: "En los dos primeros, el país tiene que necesariamente asumir políticas de transferencia de ingresos hacia las familias con niños en situación de pobreza extrema".

La razón del protagonismo de la política es que las personas que viven en situación de extrema pobreza no tiene condiciones de "empleabilidad". "Por el bajo nivel educativo y otras características, no son tenidos en cuenta por el mercado", opina De Armas.

La política de transferencia de ingresos ha provocado debates, pero De Armas señala que por la vía de los hechos, el sistema político ha conseguido el consenso: "Tal vez incluso de manera inconsciente esto ha sido así desde la década pasada".

A largo plazo, en tanto, se necesita encontrar un modelo de desarrollo económico más apaciguado y previsible, opina De Armas. Y también, es necesario cultivar una mentalidad estratégica que tome en cuenta este problema más allá de lo sentimental. "Cuando el tema sea abordado por los que discuten la macroeconomía, habremos empezado a solucionar este tema", indicó.

Signos positivos

Varias de las fuentes coincidieron en que se han logrado mejoras en la lucha contra la pobreza en los últimos años. Una de las señales alentadores fue el informe sobre el estado de la población mundial de la ONU 2008, que ubicó a Uruguay en una posición favorable en comparación con países vecinos. Entre los indicadores de corte optimista está el acceso a agua potable y el segundo mejor lugar en la más baja mortalidad infantil.

No sólo pobreza

Para el politólogo Adolfo Garcé, enfocarse únicamente en combatir la pobreza no es suficiente. Si bien es importante hacer lo posible por erradicarla, es más importante todavía combatir la "segmentación social", es decir, "la conformación de microsociedades con expectativas y subculturas demasiado diferentes. No hay desarrollo en sociedades muy divididas. No hay desarrollo sin confianza interpersonal".

10%

de uruguayos viven en situación de pobreza extrema, de acuerdo al experto en ciencias sociales, Gustavo De Armas.

51,7%

de los niños en edad escolar es pobre, según reveló un estudio realizado Unicef en 2005.

42%

de todos los niños en Uruguay nacen en hogares pobres, de acuerdo a la psicóloga Mónica Zefferino, de El Abrojo.

60%

de esos uruguayos tiene menos de 18 años, según De Armas, politólogo y funcionario de las Naciones Unidas.

3 Burocracia

"La burocracia es un mal, pero alguno podría verle algún lado bueno en tanto ocupa gente que de lo contrario aumentaría la tasa de suicidio", aseguró Esteban Perroni.

El peso de los procedimientos de la administración pública a todo nivel es un obstáculo para muchas iniciativas, tanto si éstas provienen del empresariado, la sociedad civil o la clase política. Hasta la llegada del Frente Amplio, el tema no figuraba en la agenda de la izquierda. Pero una vez asumido el gobierno comenzaron las quejas, también entre la izquierda, sobre las trancas y los controles que hay que sortear para llevar adelante casi cualquier tipo de emprendimiento.

El año pasado, en un informe de Qué Pasa, el hoy candidato oficialista José Mujica narraba algunos de los sinsentidos que tuvo que enfrentar para donar un tractor a una escuela rural. Y la burocracia se ha convertido en uno de los temas predilectos del senador Eleuterio Fernández Huidobro, quien ha escrito abundantes artículos periodísticos sobre el lastre.

No todos opinan que sufrimos de eso, sin embargo. Adolfo Garcé encuentra muy discutible la afirmación de que Uruguay tiene un exceso de funcionarios públicos. "El problema de la burocracia no es la cantidad sino la calidad", afirma.

CAPACITACIÓN. Para él, está fuera de discusión que "el país requiere un fuerte incremento de la capacidad técnica de sus agencias estatales. No hay desarrollo sin funcionarios públicos bien formados, dedicados con toda seriedad a su tarea, y capaces de hacer respetar su saber ante las presiones políticas".

Algo similar expresó otro politólogo, Daniel Chasquetti, quien entiende que una solución a esta problemática pasa por "la reforma del Estado y supone mejorar la eficiencia a través de la disminución de costos (impuestos) y aumento de productividad en la prestación de servicios". Y Rosario Queirolo, también politóloga, opinó en el mismo sentido: "La burocracia en sí misma no es un problema, sino su tamaño y organización. Y este problema está muy relacionado con el de la educación pública".

El profesor de Filosofía Política en la Universidad Católica, Pablo Da Silveira, en tanto, está por presentar un nuevo libro, Padres, maestros y políticos, que tratará sobre las trabas burocráticas, específicamente en el área de la educación. El libro, que saldrá a la venta en junio, da cuenta en parte de algo que es caro a los uruguayos, y que está vinculado con el crecimiento de la burocracia: la manía que tenemos de pedir la intervención del Estado. "Cuando pedimos que el Estado intervenga, quien realmente lo hace es un conjunto de funcionarios. Se trata de personas con impulsos y limitaciones similares a los nuestros, pero que actúan bajo un régimen de incentivos diferente", escribe en uno de los capítulos.

El historiador José Rilla, sin destacar específicamente a la burocracia, también se refirió al reflejo de pedir la intervención del Estado, que parece instalado en el imaginario colectivo y que hace crecer a esa estructura de funcionarios, protocolos y trámites. Para Rilla, se trata de una "pasión loca". "Es la que nos hace creer que `el problema está en los demás`, que `el Estado se tiene que hacer cargo`, que pase lo que pase `me tienen que proteger`, que el asunto es quién manda y hacia dónde nos lleva. Son caras de la misma moneda que nadie ha devaluado en más de un siglo".

Da Silveira advierte que lo que hay que tener en cuenta es que la burocracia -en el caso que él estudia, la educativa- tiende a crecer siempre: "Dentro de lo que llamamos `el aparato del Estado`, la jerarquía de un servicio suele depender de la cantidad de funcionarios en planilla y del tamaño de las partidas presupuestales. Cuanto más personal trabaje y más presupuesto se ejecute, mayor será la importancia de la unidad (...) y mayor será el prestigio", escribe sobre esta particular manera de razonar y actuar, que llevaría, según él, a que se tomen decisiones y s proceda "independientemente de cuáles sean las necesidades de los ciudadanos. Inevitablemente el sistema tenderá a expandirse, con total independencia de que eso favorezca o perjudique a la sociedad.

Los modelos que propone para aliviar parte de esa carga, y que Da Silveira fundamenta en el libro con ejemplos extraídos de experiencias de varios países, es la gestión privada de bienes o servicios públicos. "En el libro expongo dos modelos, basados en esa idea, pero de procedimientos distintos. En un caso, se trata de un esquema similar al actual Fonasa, en el cual Estado y usuarios aportan y el dinero sigue a la elección del usuario. Y en el otro, sería algo similar a la licitación de una institución educativa".

Calificación y sueldos

La economista Nora Berretta, del Centro de Investigación Económica (Cinve) participó de la reforma que hizo el segundo gobierno de Julio María Sanguinetti, y recuerda algunas de las negociaciones que llevaron a tomar decisiones "insostenibles", como la que estipulaba que no se podría, por ley, contratar a nuevos funcionarios. Para ella, parte de la solución pasa por el reconocimiento a los mejores funcionarios. "Hay que premiar a los mejores. Tiene que haber una escala de sueldos, más diferenciada".

Aportes que fueron más allá

El trabajo. Como pocas cosas, escaso y barato. Hay que pensar en un mundo y en un país sin él, o de una naturaleza tan diferente que no alcanzamos a entender. Hay que pensar en formas (...) en las que el trabajo cobre otro sentido.

José Rilla

Aumentar el poder de los ciudadanos para que puedan efectivamente reclamar calidad en los servicios públicos que reciben (educación, salud, seguridad, limpieza...).

Jorge Grünberg

Sigue siendo un gran problema la baja exposición de los padres a los niños, y la computadora es una gran organizadora de pensamiento, no lo sustituye. En manos de alguien que no está formado en el pensamiento lógico lecto-escritural, es un gran chirimbolo. Por eso prefiero el eslogan: `un niño, una regla de tres`."

Esteban Perroni

"Innovación. Una de las principales razones del escaso dinamismo de la economía uruguaya a lo largo de la historia es la debilidad del Sistema Nacional de Innovación. No tendremos un desarrollo dinámico en el largo plazo sin un incremento sensible de la capacidad de innovación de nuestras empresas. No hay desarrollo sin la construcción de puentes entre el sector empresarial y los centros de investigación. No hay desarrollo sin innovación".

Adolfo Garcé

Estoy de acuerdo en que el tema de la inseguridad pública es menos `macro` que los demás, a pesar de ser muy importante".

Rosario Queirolo

4 Emigración

De Uruguay se va gente desde hace, por lo menos, cuatro décadas. Cuando el modelo socioeconómico sobre el cual el país se apoyó en la primera mitad del siglo XX empezó a debilitarse, a mediados la década de 1960, también ahí empezaron a irse los uruguayos.

Y la sangría ha sido, con altibajos, constantes. Algunos de los picos de emigración coincidieron con períodos de crisis, como la dictadura militar (1973-1985) o la más reciente -y grave- crisis económica (2002). Pero los números siguen siendo altos. Por eso el demógrafo Juan José Calvo, actualmente en el programa Población de la Unidad Multidisciplinaria de la Facultad de Ciencias Sociales, hablaba, cuando fue consultado por Qué Pasa el año pasado, de una emigración "estructural": ya es una característica uruguaya emigrar.

Que los uruguayos elijan, motivados por diferentes razones, otro país para vivir tiene dos consecuencias. Una de ellas es que se pierde capacidad reproductiva, dado que la mayoría de los emigrantes son jóvenes. La otra, consecuencia de la primera, es que como la sociedad envejece, hay una mayor carga sobre los cada vez menos jóvenes para el mantenimiento de los pasivos. "Además", dice Martín Koolhas, del mismo programa de la Facultad de Ciencias Sociales, "muchos de los uruguayos que se van están entre los más calificados. Si bien es cierto que de países como El Salvador y México se va mucha gente a Estados Unidos, por distintas razones, el porcentaje de gente con mucha calificación es menor que en esos casos que en el uruguayo". Koolhas también señala que Uruguay en 1950 tenía 57 personas en edades dependientes cada 100 en edad activa. En 2005 ese indicador había subido a 60.

Para la socióloga y demógrafa Mariana Paredes, doctora de la Universidad Autónoma de Barcelona, se pueden generar soluciones por el lado del empleo: "Es de lo primero que van a hablar los economistas y una parte de la solución a este problema puede pasar por ahí. Sin embargo, también creo que mucha gente joven se va tanto por esa razón como por otra, que tiene más que ver con la cultura", dice. Para ella, hay una parte idiosincrática en el uruguayo que mira hacia afuera, y ahí busca sus horizontes.

En esto coincide Leonel Harari, ex funcionario de BID y Unesco y diplomado en ciencias políticas. "Son muchos los que creen que este país murió luego de 1950. Hay que desarrollar el imaginario colectivo. Esto es difícil, porque ¿cómo se convence a la clase política de esto? Es algo muy abstracto de comprender".

Redes extranjeras

Leonel Harari vivió 30 años fuera del país y dice que emigrar es un derecho, pero volver a Uruguay también. "Hay que incentivar una cultura del emigrado, para que vuelvan. Y el voto epistolar ayuda. Más allá de que voten payando un poco, eso obligaría a los políticos a hacer proselitismo afuera, cosa que fortelecería los vínculos entre los uruguayos acá y allá. Y el uruguayo que está afuera siente que tiene y ejerce un derecho. El que se fue no está perdido".

5 Mercosur

Que la complicada relación del país con sus socios geopolíticos haya sido ubicada en último lugar en la lista de prioridades por los consultados, es un indicador de la poca relevancia que se le otorga a la entidad que supuestamente nos apoyaría en nuestros intereses estratégicos.

La inserción internacional uruguaya pasaría, según esta ronda de consultas, por otro lado que a través de la organización creada para tal fin entre los países del Cono Sur.

Se creía que la coincidencia de administraciones "progresistas" en los países que conforman el Mercosur iba a facilitar el trabajo de integración en torno a un mercado común, que además adquiría dimensiones sociales y culturales que hasta entoces ocupaban un segundo plano. Hoy está claro que esa supuesta afinidad ideológica poco importó a la hora de acordar sobre temas en común.

El rector de la Universidad ORT, Jorge Grünberg puso el tema de la inserción internacional de Uruguay entre los primeros a resolver y afirmó que "este no es un tema de principios. Deben revisarse los términos del contrato". Grünberg sostiene esto a pesar de que, como dice, el área educativa es una de las pocas en las que el Mercosur es un beneficio. Y agrega: "De ser necesario, hay que abandonarlo".

Para Lincoln Bizzozzero, doctor en ciencias sociales y experto en política internacional, parte de la solución pasa por un proceso de introspección. "No es todo culpa de los demás. La Cancillería uruguaya no ha sabido, en este tema, jugar las cartas que tiene. Tenemos tan pocas que hay que jugarlas muy bien. Pero esto no es de ahora, sino que ya tiene varios años". Hay que reformular, dice, las prioridades nacionales de la política exterior y revisar, entre otras cosas, el concepto de estado soberano: "El regionalismo es cada vez más importante".

1

cantidad de Tratados de Libre Comercio que firmó el Mercosur desde su fundación en 1991.

12,7%

porcentaje de exportaciones de carne bovina al Mercosur. En comparación, Uruguay exporta el 33% a Nafta.

Por otros caminos

María Julia Aguerre forma parte del programa Mercosur Social y Solidario, una red de organizaciones no gubernamentales de todos los países que integran el Mercosur, más Chile.

Para ella, lo imprescindible es fortalecer la conciencia de la importancia de lo regional y que haya menos dependencia de los poderes ejecutivos. "La sociedad civil va más rápido que los gobiernos en el Mercosur. Ese es un rasgo que también forma parte del Mercosur y que a menudo queda relegado tras el comercial".

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