Una familia opositora

Otro chamorro es el enemigo mortal del sandinismo

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Por más de medio siglo, la principal voz defensora de la democracia en Nicaragua lleva el apellido Chamorro.

Primero fue Pedro Joaquín, director del diario La Prensa, implacable opositor al régimen de los Somoza, asesinado por sicarios a la salida de su casa, el 10 de enero de 1978. Había publicado la serie periodística Crónicas del Vampiro, que denunciaba el tráfico de sangre de los pobres que hacía una empresa de la que supuestamente el presidente, Anastasio Somoza, era socio.

Su senda la siguió su viuda, Violeta Barrios de Chamorro, quien en 1990 llegó al poder tras derrotar al líder sandinista, y hoy presidente, Daniel Ortega (ambos en la foto).

Y quien tomó el relevo es el hijo menor, Carlos Fernando Chamorro, quien dirige la revista Confidencial y dos programas periodísticos de televisión que ya lo tienen en la mira del sandinismo.

En 2007 denunció un presunto caso de corrupción que involucraba indirectamente a Ortega. La respuesta del gobierno al reportaje fue virulenta. "A quien presentó la denuncia la juzgaron por injurias y calumnias; a un asociado suyo que era diputado le quitaron el cargo, y en mi caso, el gobierno realizó una campaña en la que durante cuatro meses ponían en los medios mi fotografía junto a las de estas personas, atribuyéndonos delitos de vinculación al narcotráfico, asociación para delinquir y crímenes contra campesinos", dice Chamorro.

Pero ahí no se acabaron sus problemas. Bajo acusaciones de lavado de dinero, en octubre pasado un grupo de fiscales junto a 40 policías allanaron la oficina del Centro de Investigaciones de la Comunicación, presidido por Chamorro, y se llevaron toda la información contable de la ONG. Recién en enero el gobierno reconoció que no había méritos para la investigación.

Para muchos, estas acciones del gobierno son una venganza personal de Ortega, quien no le perdonaría a Chamorro el haberse vuelto una crítica del sandinismo. Chamorro fue parte de la revolución sandinista que en 1979 llegó al poder de Nicaragua. Ingresó al frente sandinista en 1977, y hasta 1994 dirigió el diario Barricada,

"No sé si son o no venganzas. Pero las personas que fuimos parte de la revolución y que tenemos una posición crítica sobre el autoritarismo de Ortega, evidentemente nos convertimos en blanco de ataques mucho más frontales y virulentos de parte del gobierno", teorizó. (GONZALO VEGA SFRASANI, EL MERCURIO)

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