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El fiscal de adolescentes Gustavo Zubía pide coherencia
-Usted, como fiscal de adolescentes, no está nada conforme con el actual Código de la Niñez y la Adolescencia (CNA)
-Es necesaria una modificación del código. Hay que insistir en hacer orgánica y no discrecional la imposición de las medidas más gravosas que son las de privación de libertad. El CNA ha sido criticado y hay en el Parlamento varios proyectos para su modificación. El código no persigue la tentativa de hurto, por ejemplo, y eso es grave. O cosas como que si el adolescente no da su consentimiento, no basta con que los padres quieran internar a un chico adicto.
-¿Cómo es que no se pretende perseguir la tentativa de hurto?
-Mire: el 40% de la delincuencia son de menores infractores, y hablo de los casos denunciados. Lo de la tentativa de hurto es así: de repente una señora encontró a un menor en su cuarto, junto a otros dos, y tiene un chumbo en la cintura...¡y es tentativa de hurto! El problema es legislativo. No perseguirla hace que el 50% de los casos queden afuera. Porque ¡el día del arquero vas a dar con el hurto consumado y agarrar al tipo que te robó!
-Esto se cambia en el Parlamento...
-Sí, pero el silencio es mayúsculo. No hay voluntad política ni de oficialistas, ni de la oposición. ¿Nadie tiene mayor interés en la modificación del código?
-Por lo visto, hay una gran discrecionalidad en el tema.
-Mire, determinado juez por una rapiña puede procesarte sin privarte de libertad y te vas para tu casa. "Tenía una cuchillita de 40 centímetros, pero pobrecito... es menor". Y de repente, en el interior, donde el juez es más severo porque la localidad ofrece un mayor contralor sobre su labor, hay jueces que por una rapiña le han puesto cinco años privados de libertad, y tras una apelación, queda en tres años. Un mismo rapiñero si cae en la Justicia un día le puede tocar un juez flexible, y si va otro día, le puede tocar un juez duro. Por eso se entiende que hay gran discrecionalidad. Pensando en el propio chiquilín, no puede ser que uno vaya a hablar dos veces por semana con un psicólogo a un juzgado y el otro esté sin libertad cinco años...
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