Si el presidente Tabaré Vázquez conoce a Rolling Bar, seguro que ya lo puso en su lista negra. Un delivery de alcohol y cigarrillos sólo puede ser parte de sus pesadillas, aunque la firma también vende refrescos, snacks, vasos y servilletas. El servicio funciona los jueves, viernes, sábados y vísperas de feriados.
"Hace un año que tenés el bar en tu casa, porque siempre hay una ocasión para brindar", dice la portada de www.rollingbar.com.uy, mientras una moto transita por la pantalla cargando una enorme hielera rodante. En un rincón está lo que no puede faltar: "recuerde beber con moderación. Sólo entregamos bebidas alcohólicas a mayores de 18 años, contra presentación de cédula de identidad".
El viernes 15 de agosto, el presidente hizo tajantes declaraciones durante su visita a Paraguay. "Hay autos particulares que paran en la rambla, abren el `capot` posterior, tienen una nevera portátil con cubitos y venden bebidas alcohólicas. Con esto hay que terminar y si alguien se enoja yo lo lamento". Se refería a Rolling Bar, que comenzó a funcionar en abril de 2007. El mes pasado, justo en medio de la polémica por el proyecto de ley contra el consumo de alcohol, la empresa se publicitó en televisión.
Sebastián Rodríguez, uno de los dueños, afirmó que Rolling Bar sólo vende a domicilio por política de la empresa y que a la rambla no van. Los clientes son personas de menos de 40 años que organizan reuniones en sus casas, y están dispuestos a pagar más por el servicio de entrega. Viernes y sábados el delivery recibe unos 40 pedidos por noche en la zona de reparto (Pocitos, Punta Carretas, Cordón, Parque Rodó y Parque Batlle) que son atendidos por tres motos. Los repartidores son los que exigen la cédula ante cualquier sospecha sobre la edad del consumidor, aseguró Rodríguez.
Además informó que el proyecto de ley, por ahora, sólo los obligaría a inscribirse en un registro de expendedores. "Igual estamos a la expectativa de ver si nos mata o no porque pueden aparecer cambios".