A finales de agosto, más de 200 jóvenes se reunieron en Buenos Aires para la cuarta edición del Parlamento Universitario Latinoamericano: Ciudadanos Cristianos (PUL) organizado por la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA). A las jornadas, realizadas el 27, 28 y 29 fueron jóvenes de Argentina, Brasil, Perú, Paraguay, Chile, Colombia y Uruguay. La condición era que, además de realizar actividades pastorales, estuvieran interesados en la actualidad política y social latinoamericana.
Por Uruguay fueron ocho jóvenes pertenecientes a la Universidad Católica, la Universidad de Montevideo y la Universidad de la República de diferentes sectores políticos. "No importa el partido que integres, sino que quieras pensar cómo sacar adelante el proyecto latinoamericano", explicó Álvaro Caso, uno de los participantes uruguayos. "Con esto la Iglesia no intenta meterse en política como institución, sino que ciertos cristianos comprometidos actúen en política con inspiración católica", manifestó.
Los anteproyectos de ley elaborados en el PUL son aplicables en todos los países participantes, aunque todavía no llegaron a manos de los legisladores uruguayos. En eso trabaja un grupo, constituido este año con el fin de que trasciendan las ideas elaboradas sobre desarrollo, educación, trabajo, seguridad, entre otros.
Por ahora la experiencia del PUL no ha alcanzado el nivel de respuesta esperado. "La idea es que no quede en el éter, sino que se aterrice a la realidad concreta de cada país, y en Uruguay hay mucha resistencia a todo lo que proviene de la Iglesia", señaló Sergio Delgado, otro participante uruguayo. En el resto de América Latina la situación no difiere demasiado. Allí también faltan reacciones concretas en quienes tienen el poder de escuchar nuevas propuestas.