En Los Angeles no se anduvieron con chiquitas. Para empezar a encarar el problema de la obesidad, la Junta Departamental de la ciudad recurrió a recortar la sacrosanta libertad de mercado. La ordenanza establecerá un límite a la cantidad de locales de comida chatarra o rápida que puedan establecerse, en particular en los barrios más pobres. Es en esas zonas donde la obesidad pega más fuerte. En los barrios de la franja sur de la ciudad, se calcula que 30% de los residentes son obesos. La medida generó muchas quejas por parte de los defensores del libre mercado. Pero las autoridades municipales, hasta ahora, adoptaron una postura inflexible.