Bailar, aunque mal, hace bien

Dejar la danza solo para los famosos no es aconsejable

La popularidad de programas como Bailando por un sueño, que exhiben altos índices de rating en varios países, lleva a muchos a pensar en que el baile, como fenómeno social, goza de buena salud. Pero las apariencias a veces despistan.

En Estados Unidos, por ejemplo, hay actualmente cuatro programas de baile en la televisión. Sin embargo, del otro lado de la pantalla, parece que la gente se mueve cada vez menos. Un periodista del Boston Globe salió a recorrer fiestas y boliches para tomarle el pulso a las pistas de baile. Primero constató la desaparición de algunos boliches bailables emblemáticos de la ciudad. Luego recorrió bodas y "eventos" para observar el comportamiento de los que podrían aprovechar la ocasión para mover un poco el cuerpo.

El balance fue que en el país del twist, el rock&roll -que empezó como un baile- y el hip hop, otro estilo íntimamente ligado a la danza en sus comienzos, se baila muy poco. Habría dos razones para ello. Primero, la televisión. Y luego, la condición de "famosos" de los DJ`s más cotizados de la música electrónica. En la pantalla chica, los bailarines están tan preparados por expertos que es casi imposible seguir sus complicadas y nada espontáneas coreografías. Y el culto a la celebridad hace que los que antes iban a bailar, ahora van a mirar o vitorear a los discjockeys más conocidos, como si estuvieran asistiendo al concierto de un grupo de rock.

Esto no sería gran cosa si no fuera porque, como afirman algunos investigadores, algo importante se pierde cuando el ser humano deja de bailar. El neurólgo Daniel J. Levitin publicó hace dos años This is your brain on music (Así es tu cerebro cuando escucha música). Levitin afirma, polémicamente, que la música y el baile es un componente esencial en la evolución, ya que neutralizaría las tensiones interpersonales que surgen cuando los seres humanos se congregan en masa. "Hemos comprobado que el cerebro segrega sustancias químicas relajantes cuando escuchamos música", dice y remata: "Cuando no bailamos, estamos mucho más cerca de la barbarie".

Pero hay esperanzas. En Francia, por ejemplo, este año comenzó a gestarse la moda del "tecktonic", un baile que mezcla todo tipo de pasos: desde los brazos extendidos de John Travolta en Fiebre de sábado por la noche, hasta la "caminata lunar" de Michael Jackson y las poses glamorosas de Madonna y sus balarines en el videoclip de la canción Vogue. Al ritmo de una machacante música electrónica, jóvenes franceses se juntan, cámara digital en mano, demuestran y comparan sus habilidades y gracia, y luego suben los videos a YouTube. El tecktonic ya tiene sus primeras estrellitas, como Lecktra, quien se deja filmar desde todos los ángulos para que veamos un posible futuro para la danza.

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