- ¿Qué la motivó a estudiar la aplicación de políticas sociales en Uruguay y Chile?
- Son países con mucho en común. Tienen una historia política parecida, ambos tienen un estado unitario con partidos políticos institucionalizados y una historia democrática fuerte con una dictadura que llega en el mismo momento.
- ¿Qué encontró en esa comparación?
- En ambos se está avanzando en políticas sociales. En Chile se ha ido más lento porque la oposición controla la mayoría del Senado. Aquí el Frente Amplio pudo hacer más al llegar con mayoría parlamentaria y con un mandato bien fuerte. Llama la atención porque hicieron varias reformas en un gobierno, mientras que en Chile se ha hecho una reforma por gobierno.
- ¿Qué modalidad es mejor?
- Hacer reformas gradualmente permite llegar a acuerdos que tienen sustentabilidad. Si mañana llegan los partidos de la derecha al gobierno de Chile, no van a desarticular las políticas, lo que quizás pasaría en Uruguay. Pero a la vez en Chile hay mucho desencanto. Los votantes sienten que no se les escucha.
- Tras la asunción del Frente Amplio ¿hubo un cambio con los gobiernos anteriores en cuanto a políticas sociales?
- No es un quiebre. Uruguay históricamente ha tenido políticas sociales amplias a nivel de la región. El estado batllista y la reforma Rama, por ejemplo. Lo que sí pasó fue que el Frente Amplio claramente puso los temas sociales como una de las prioridades. El desafío ahora para Uruguay es generar empleo y desarrollar capital humano. Últimamente el sistema escolar se ha ido abajo. En Chile la movilidad social se hace a través de educación y empleo.