Para la artista multimedia Laurie Anderson, la invasión de Irak planteó interrogantes perturbadores acerca de lo que significa ser estadounidense, preguntas que convirtió en una pieza llamada Homeland ("Patria"), que se vio en el Festival del Lincoln Center de Nueva York.
"No soy antiguerra, pero me opongo a esa clase de guerra. Me molesta que me manipulen así con historias oficiales", dijo Anderson, de 61 años, una de las artistas estadounidenses más reconocidas y esposa del músico Lou Reed. Se concentró en cómo la guerra, la erosión del derecho a la privacidad y el calentamiento mundial cambiaban la vida en Estados Unidos. (Bloomberg)