Para los trabajadores de la cultura, éste, dicen, es un momento histórico: a principios de julio el Poder Ejecutivo envió al Parlamento un proyecto de ley que busca flexibilizar el acceso a la jubilación de los artistas uruguayos.
La semana pasada la Comisión de Educación y Cultura del Senado -adonde ingresó la ley llamada Estatuto del artista y oficios conexos- recibió a los representantes del sector de la danza, la actuación y la música para seguir avanzando en el proyecto.
"Es un buen comienzo para empezar a formalizar nuestra situación y empezar a hacer aportes. Es un comienzo; no es perfecto. También sabemos que no es fácil encontrar el texto perfecto", dijo Oscar Serra, presidente de la Sociedad Uruguaya de Actores (SUA).
Desde mediados de la década de 1970 los intérpretes venían reclamando que llegara este momento, porque desde ese entonces quedaron desamparados en cuánto a la posibilidad de aportar y tener una jubilación.
Historicamente, las pensiones graciables han sido uno de los caminos que buscan artistas y deportistas cuando les llega la vejez y se encuentran con que sus actividades no tienen contemplados el retiro.
Por ejemplo, entre 2004 y 2006 según informó el subsecretario de Educación y Cultura, Felipe Michelini, se efectivizó el pago de 24 nuevas pensiones graciables.
La mayoría de las pensiones se sitúan en el mínimo previsto por ley, que es el equivalente a cuatro Bases de Prestaciones y Contribuciones (hoy son unos 7.100 pesos).
En este momento hay una serie de pensiones recomendadas por la Comisión Permanente, pero que aún no se han vuelto ley: para la viuda de José Sasía, Sheila Lindy de Sasía; Julio Sosa ("Kanela") y Carlos Modernell, "El guachito del Talud".
La nueva ley de jubilación permitiría regularizar un sector que ha vivido en la informalidad y ordenar el rubro.
Además, hay quienes consideran que las pensiones graciables son un mecanismo injusto, ya que generalmente se dan a personas de renombre, y los otros quedan fuera.