Durante un siglo los nativos canadienses fueron instalados en "pensionados autóctonos" donde eran internados a la fuerza durante decenas de años y separados de su cultura. Esta semana el primer ministro del país, Stephen Harper, finalmente habló del tema: "Lo sentimos", dijo. "Esta política de asimilación fue un error, causó grandes daños y no tiene un lugar en nuestro país. Fue "un triste episodio de nuestra historia", añadió.
Desde fines del siglo XIX hasta la década de 1970, unos 150.000 niños nativos, inuit y mestizos, pasaron por estos internados, a cargo de instituciones cristianas bajo la autoridad del gobierno federal, en un esfuerzo por integrarlos a la sociedad.
Los jóvenes internos alegaban haber sido víctimas de los abusos de sus directores y maestros. Además afirmaban que se los hacía sentir "avergonzados" de ser autóctonos. Los "pensionados autóctonos" son, para muchos, la causa de la pobreza extrema en las comunidades nativas de Canadá. La última de estas escuelas de internado fue cerrada en 1996.
Existen unos 1,3 millones de autóctonos en Canadá, de una población total de 33 millones de canadienses. (AFP)