En 2006 el Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (Inau) envió al Poder Ejecutivo un proyecto de ley para controlar el acceso a páginas pornográficas por parte de menores en cibercafés. El proyecto estipularía horarios de protección al menor y el uso obligatorio de filtros que impidan el acceso a páginas pornográficas. Pero mientras no se aprueba, la única normativa vigente es el Código del Niño que permite al Inau controlar, sólo de forma visual, que no exista exhibición pornográfica en los cibercafés tanto en máquinas utilizadas por menores como en aquellas usadas por mayores pero a la vista de niños y adolescentes. Multas no se han aplicado. "La nueva ley intenta posibilitar a los menores un espacio de navegación segura de manera que los padres no dependan sólo del dueño del ciber, sino que tengan el respaldo de una norma nacional", explicó Alejandra Pacheco, directora de espectáculos públicos del Inau.
Mientras tanto el Inau cuenta con la responsabilidad de los propios dueños de los cibercafés que pueden controlar o no el acceso a este tipo de contenidos. Claudia C. tiene su local en el Centro. Aunque su público objetivo son los adultos (no tiene juegos instalados en sus computadoras), ella igual vigila las páginas a las que acceden los menores de edad que van a su local. Un software instalado en el servidor principal busca una serie de palabras clave que le permiten saber a qué tipo de páginas está entrando cada uno de sus usuarios, aunque no vea el contenido. "Todo está en el perfil que le des a tu comercio. Yo lo hago porque tengo hijos", dijo. Hoy nadie la obliga.
Pero no todos actúan de la misma manera. En las cercanías al local de Claudia otros tres cibercafés afirmaron que el control que ellos hacen es meramente visual, a pesar de que cerrar un Explorer es algo casi instantáneo. Dos de los locales argumentaron que no necesitaban tener un software que detectara este tipo de páginas web ya que el público al que apuntan no es el joven, sino los adultos. Igual que Claudia.