La necesidad de buenos maestros es flagrante en México. En un informe de la Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica, el país quedó último en lectura, ciencia y matemáticas. Menos del 1% de los mexicanos de 15 años son capaces de "un pensamiento crítico y sofisticado" (en Corea del Sur, ese porcentaje es 22%). Además, más de la mitad de los alumnos mexicanos son incapaces de realizar operaciones matemáticas básicas. El principal problema no está en los salarios de los maestros, sino en la calidad de los docentes. El gobierno combate eso desde 1992, cuando introdujo premios anuales vinculados a la participación de los maestros en cursos, por ejemplo y las calificaciones en una serie de pruebas. El sistema no es perfecto. Un estudio de la Rand Corporation halló que las pruebas que le hacen a los maestros requiere "un bajo nivel de respuestas" y que el criterio de evaluación es confuso y sujeto a manipulación. Ahora el presidente Felipe Calderón acordó con los fuertes gremios de la enseñanza una nueva reforma (THE ECONOMIST)