Cinco días de entrenamiento bastaron para que los profesionales del hospital de Paysandú se familiarizaran con dos formas de disminuir las complicaciones del parto. La episiotomía (la incisión entre la vagina y el ano que se realiza para evitar desgarramientos en el momento de la salida del bebé) selectiva y la administración de la oxitocina (una droga que ayuda a las contracciones del útero), dos técnicas ya conocidas en el mundo pero que han demorado en llegar a la región.
"Las causas son múltiples", explicó el doctor Fernando Althabe, uno de los organizadores de estos talleres. "La información llega con demoras. No hay buen acceso a la bibliografía y está en otro idioma. La información no se comprende bien porque la formación para interpretarla se obtiene más bien a nivel de postrado. Y otro determinante es que en los hospitales públicos hay una especie de fragmentación del trabajo. La gente trabaja en una guardia determinada en un día y luego no vuelve aparecen hasta la semana siguiente", agregó.
La investigación también tomó datos del Hospital Salto y del Pereira Rossell así como en instituciones argentinas entre 2003 y 2005. En los 10 hospitales públicos donde se realizaron los talleres bastaron 18 meses para que las hemorragias postparto, segunda causa de muerte maternal en la región, bajaran en más del 45%.
El uso de la oxitocina pasó del 2,1% al 83,6% desterrando la vieja creencia de que el profesional no debe intervenir luego del alumbramiento. "Hay un aprendizaje basado en algo filosófico en nuestra región que señala que el manejo del parto debería hacerse de manera expectante. Uno debería dejar que todo ocurra", explicó Althabe. Además el uso generalizado de la episiotomía se redujo del 41,1% al 29,9%. "Hay buenas investigaciones que demuestran que hacerla o no, no cambia los resultados con respecto a la prevención de desgarros severos. Pero sí genera mayor dolor, infección, más probabilidad de tener que reintervenir a resuturar", agregó el doctor.
Un año después el equipo regresó a las instituciones médicas para hacer un seguimiento. "A pesar de habernos ido al año las prácticas se continuaban haciendo tal cual se había conseguido hacer con la intervención. La gente había cambiado su forma de pensar y su actitud práctica", explicó Althabe. El equipo ahora trabaja para llevar los talleres al resto de las instituciones de la salud pública.