Hasta que el gobierno pique

Asuntos pendientes tras la veda pesquera en el río Uruguay

Los 175 pescadores de Salto, Paysandú y Río Negro que no pudieron salir a trabajar con sus chalanas en enero y febrero, aún no cobraron ni un peso de los subsidios prometidos como contrapartida de la veda pesquera. La veda fue impuesta por la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara) en el río Uruguay entre la represa de Salto Grande y Fray Bentos.

El director de Dinara, Daniel Montiel, explica que la demora fue por tareas administrativas: había que establecer quiénes cobrarán las dos prestaciones básicas ($ 6.832) por cada mes. Los pescadores afectados debieron inscribirse en el Ministerio de Trabajo, donde sus nombres se cotejaron con la lista de embarcaciones habilitadas. Ahora falta que el Ministerio de Economía libere las partidas. Según Montiel, es cuestión de días. Los pescadores están preocupados porque la veda volverá y será más larga, dice Juan Cabrera de la Cooperativa de Pescadores de Salto (Copesa). De ahora en más la prohibición se extenderá entre el 1 de setiembre y el 28 de febrero.

Los pescadores de Salto esperan que se repita la licitación para explotar un servicio de pesca turística en la zona de exclusión, establecida mil metros abajo del muro de la represa de Salto Grande. Del lado argentino hay una empresa trabajando hace tres años y el reglamento de la Comisión Administradora del Río Uruguay preveé otro operador uruguayo. Para presentarse al primer llamado, que fue declarado nulo en 2007, Copesa se asoció con una empresa local. Ahora piensan insistir.

Hace 10 días, Dinara resolvió reiterar la licitación para el desarrollo de la técnica deportiva de "pesca de dorado con devolución". Montiel estima que los pliegos se publicitarán en la primera quincena de junio. Cabrera, que tiene 40 años, tres hijos y trabaja hace 25 años en el río, se ilusiona con ganar la licitación. O en convertirse en guía de la empresa que gane.

Mientras tanto, junta dinero para construir otra chalana. Esta semana le robaron la suya, la cuarta chalana desaparecida en la zona en los últimos meses. Le costará 12.000 pesos, lo que gana en un buen mes de pesca de dorado. "Todos quieren hacer un peso. Los que nos roban están en el pasaje de mercadería. Cosas de frontera", comenta.

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