Los temidos Tumanes
La banda que asolaba a villa muñoz terminó diezmada.
Villa Muñoz, comúnmente conocida como el "Barrio de los Judíos", fue cuna de la banda de "Los Tumanes". Allí dieron sus primeros pasos, jugaron a la pelota y fueron y volvieron de la escuela. Algunos incluso llegaron a trabajar en los depósitos de los comerciantes mayoristas de la zona.
Durante los últimos años de la década de 1980 los muchachos eligieron la intersección de Domingo de Aramburú y Alvear para juntarse por las noches a beber alcohol y consumir otras "yerbas". Allí se dieron cita los hermanos Ausacarriaga, junto a los Espondaburu y los Monte de Oca, entre tantos otros.
Con el despuntar de la década de 1990, Uruguay se convirtió en el puente de salida de la cocaína que los cárteles de Colombia enviaban a Estados Unidos y Europa. La droga inundó la ciudad y la esquina de Alvear y Aramburú no fue excepción. La modalidad imperante era consumirla vía intravenosa lo que derivó en un cooperativismo de jeringas hipodérmicas que a la postre -cuando ya habían consolidado su fama de "banda"- provocaría verdaderos estragos.
Los muchachos de Villa Muñoz no tenían el dinero suficiente para costearse los vicios. Pero conocían al dedillo las ventanas y puertas comunicantes con las azoteas de los comercios aledaños, incluidas las fincas baldías o deshabitadas de cada manzana. Entre 1990 y 1991 protagonizaron hurtos millonarios. Se llegó a decir que además de vaciar grandes depósitos, cobraban fuertes sumas de dinero a cambio de la protección de ciertos comercios.
A finales de 1991 la muchachada de Alvear y Aramburú pasó a ocupar un sitial indiscutido en las crónicas rojas montevideanas. Para entonces se los denominaba como la banda de "Los Tumanes", aunque nunca se determinó el por qué del nombre. Pronto comenzaron a intercalar el asfalto con los barrotes. Un día los agarraban los policías de la seccional sexta y al otro los de la cuarta. De allí seguían expresos para Santiago Vázquez o Libertad donde tuvieron condenas cada vez más largas y pesadas. Otros murieron víctimas del sida.
Los que todavía sobreviven ya están viejos, curtidos de tanta "cana" y por sobre todo hastiados de que se los confunda con "una mafia" -que al decir de ellos- nunca existió. Pero en Villa Muñoz todavía se los recuerda con claridad. "Con los Auscarriaga y su banda la cosa era distinta. Robaban, no te digo que no. Pero no a nosotros. Le robaban a los judíos, que la tenían toda. A nosotros nos respetaban", comentó una vecina vieja de la zona. Y agrega: "hoy no somos dueños de colgar un mísero calzón en la cuerda, porque a la mañana te desaparece. No podemos siquiera ir a la feria, porque te roban el monedero o los bolsos y son los mismos pibes del barrio que vimos crecer. Que nos roban para ir a las `bocas` de Libres a buscar pasta base."
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