En Colonia está la mayor catedral gótica de Alemania, edificio emblema de la ciudad y con ocho siglos de historia. En dos años, ese famoso símbolo católico compartirá el espacio urbano con una mezquita, que se empezará a construir en junio, a tres kilómetros de distancia de la iglesia.
Para algunos se trata de fomentar la integración de cristianos y musulmanes bajo el manto protector del estado de bienestar y tolerante. Otros ven la construcción de la Mezquita Central de Ehrenfeld como otro paso hacia "Eurabia", como amenazaba la periodista italiana Oriana Fallaci.
"Cuando nuestros padres vinieron a este país, alquilaron el lugar más barato para rezar``, sostuvo Mehmet Gunet, asesor legal de la Unión Islámica Turca para Asuntos Religiosos. "Ahora queremos templos más hermosos".
El edificio tendrá 5.000 metros cuadrados, podrá recibir a 1.200 fieles -en Colonia viven 120.000 musulmanes, la mitad de ellos turcos-y tendrá minaretes de 55 metros de alto, un tercio de la altura de las agujas de la catedral. El diseño es del arquitecto alemán Paul Boehm y consiste en paredes curvas de cemento conectadas a una cúpula vidriada central, para transmitir apertura y transparencia.
Pero según una encuesta encargada por el diario de Colonia Koelner Stadt-Anzeiger, más de la mitad de los habitantes no quiere más transparencia. Casi el 60 % se opone a la mezquita. La desconfianza se ha canalizado a través de la iniciativa ciudadana Pro Colonia, representada con cinco escaños en el parlamento. "La mezquita permitirá a los turcos locales deslizarse más profundamente hacia una `sociedad paralela``, en la que muchos ni siquiera hablan alemán", dijo Manfred Rouhs, de Pro Colonia.