Nace una nueva Bagdad

Siria recibió más de un millón de refugiados iraquíes hasta la fecha

"Gasté todos mis ahorros. ¿Cómo voy a mantener a mi familia ahora?", se pregunta Hassan Hassan, uno de los dos millones de iraquíes refugiados en Siria. La ONU se queja de falta de fondos para atenderlos y el gobierno sirio teme que se queden para siempre.

Los Hassan, como otros habitantes de la ciudad Al-Qudsiya, que ya tiene el mote de Nueva Bagdad pensaron que su exilio sería temporal. Dos años más tarde, todo sigue igual. "Siria ha sido muy generosa. Mis hijas van a la escuela y nos atienden gratis en los hospitales, pero no tenemos permiso para trabajar y necesitamos un empleo para poder rehacer nuestras vidas", explicó. "Es un problema", admitió la ministra siria de Trabajo y Asuntos Sociales, Diala Alhaj Aref. "Para Siria es un esfuerzo enorme: de repente aumentó la población en un 10% y nos hemos visto obligados a repartir los recursos presupuestados para 20 millones entre 22".

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), António Guterres, reconoció durante una reciente visita a Damasco, capital de Siria, que "la ayuda internacional para los iraquíes refugiados no ha estado a la altura de los retos que afrontan los países receptores". Aunque esa agencia de la ONU sólo tiene registrados un poco más de 150.000 iraquíes en Siria, sus portavoces calculan que en realidad se trata de un millón y medio de personas. Eso convierte a Siria en el tercer país en número de refugiados por habitante: 35 por 1.000.

Más allá de las cifras, uno de los problemas más graves es el creciente empobrecimiento de los refugiados, que poco a poco van agotando sus ahorros. La última distribución de alimentos de la ONU vio desbordada la previsión de atender a los 145.000 refugiados identificados como más vulnerables.

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