Letras digitales y portátiles

Los libros electrónicos buscan su lugar al lado del papel

"No ocupará más que una pequeña parte del mercado, como los libros de audio", dijo un editor de la empresa Hatchette, de Nueva York. Más optimistas, las empresas de tecnología en Estados Unidos siguen desarrollando distintos modelos de libros electrónicos. El último se llama Kindle y sucede al Reader de Sony, que salió a la venta hace dos años.

El Kindle es de la tienda virtual Amazon.com, cuesta U$S 400, puede almacenar cerca de cien títulos y se promociona con una osada predicción, del escritor Michael Lewis: "Este es el futuro de la lectura". La idea es que el Kindle sea ubicuo, como los reproductores de mp3 o los teléfonos celulares. Inalámbrico, pequeño y delgado, el Kindle tiene a su disposición una selección de 100.000 libros (a diez dólares la descarga), más diarios, revistas y blogs. Pesa 300 gramos, puede usarse con cualquier tipo de iluminación y uno hojea las páginas apretando botones a ambos márgenes de la pantalla. La descarga promedio lleva unos minutos.

A diferencia de iPods y celulares, los libros electrónicos enfrentan un adversario poderoso: el papel. Con un arraigo de siglos, el libro sigue siendo un formidable formato y el papel ha probado ser más duradero que soportes más recientes. Tal vez por eso, la industria literaria no se queja tanto por la piratería. Y hasta ahora, los libros electrónicos no aportan mucho lucro. De los 35.000 millones de dólares que mueve la industria del libro, solo 1 % corresponde a la literatura descargable.

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