LA DEMÓGRAFA WANDA CABELLA dijo que el caso uruguayo, de ciudadanos que se van a pesar de la bonanza económica, no es ajeno a la región. Basta con mirar Argentina y a Ezeiza como aeropuerto de despedidas.
"Claramente hay una desvinculación del ciclo económico, aunque no de otros factores económicos, como por ejemplo la desigualdad salarial, que ha sido uno de los factores que explican la emigración de los países más pobres hacia los más desarrollados desde hace mucho tiempo", le dijo a radio El Espectador.
Incluso, agregó que los que deciden emigrar en ambas márgenes del Plata, no necesariamente están desempleados o tienen malos salarios en sus países. Ese factor sí se dio hace seis y siete años atrás, cuando la crisis económica hizo estragos.
De la misma forma, tampoco es cierto según su colega Adela Pellegrino la idea de que los que deciden retornar al país es porque fracasaron. "Eso no lo hemos visto en nuestras investigaciones", dijo. El politólogo Martín Koolhaas agregó que "los pobres no suelen tener éxito en abandonar el país desde el Aeropuerto de Carrasco". Aquello del joven de bajos recursos y discriminado por la sociedad del documental Aparte de Mario Handler que ante su fracaso laboral en Uruguay decide emigrar, en los hechos no se da.
Sí sucede que los que en Uruguay están bien calificados y emigran, trabajan en lo suyo y se insertan con éxito en el mercado europeo o estadounidense, dijo Koolhaas.
El fenómeno migratorio, aunque sorprende por los números actuales, se ha venido repitiendo desde los años 70 al presente, apuntaron Pellegrino y el ex director del Departamento 20 de Cancillería, Álvaro Portillo.
En la investigación de Pellegrino y Daniel Macadar para el Instituto Nacional de Estadística (INE) se afirma que el cambio de estatus de Uruguay, otrora país de inmigrantes mutó al de "fuerte expulsor" como hecho establecido firmemente. Y "viene conduciendo al país por un camino que claramente delineará el perfil sociodemográfico de la sociedad uruguaya en el futuro cercano".
Esto es: bajas tazas de natalidad y envejecimiento de la población residente en el país, un tema que preocupa a los demógrafos. "Otro efecto es que tiende a restar, como consecuencia, más población, porque (la que se va) es la población que está en edad de reproducirse, entonces tiende a afectar la natalidad hacia su descenso".
"Si la población que se va es la más educada -como dijo Koolhaas-, hay una pérdida en capital humano y una inversión muy fuerte en educación que no es aprovechada en el país", añadió Cabella.
Lo de siempre: el manido tema de la fuga de cerebros y "ese capital que se llama muchacho", como dijo Jorge Batlle, que se sigue yendo.