EL PAÍS DE MADRID
Al presidente George W. Bush, le ha salido un defensor inesperado: el cantante y activista Bob Geldof. El artista voló con Bush en el Air Force One en su última ruta por África como reportero para Time. Para Geldof, las iniciativas de Bush en África son "el legado inesperado y no anunciado de su administración". Geldof reconoce que, desde que Bush llegó a la Casa Blanca, más de un millón de africanos han recibido antirretrovirales. Geldof retrata la vida en el Air Force One como algo carente del glamour que se suele ver en las películas. Lo que más fascinó al cantante es la capacidad de Bush de aparecer siempre bien vestido, a pesar de su viaje de seis días por Benin, Tanzania, Ruanda, Ghana y Liberia. "¿Cómo le lavan la ropa?", le pregunta Geldof. "Nunca me han preguntado eso. Suelo llevar lo mismo todo el día. Pero si necesito cambiarme, siempre hay una habitación para ir". Bush le pregunta a un asistente, Jed. "Usamos hoteles, señor", le responde. Como detalle, Bush le dio a Geldof unos "chocolates presidenciales", unos M&M en los que se ha estampado su firma.