FABIÁN MURO
Superó enfermedades, exilios, muertes de amores y modas musicales. Y siguió cantando. Con una garganta que parece enraizada en el terruño tucumano, La Negra fue y es la voz femenina del folclore argentino. La identificación entre su canto y la música popular sobrepasa la siempre urticante cuestión política: hoy, una mujer que en algún momento fue comunista es recibida con los honores del caso por una peronista en la Casa Rosada.
Sin ser autora, ha hecho suyas melodías y letras ajenas, desde Duerme negrito, de Yupanqui, a Todo cambia, de Julio Numhauser. Si no fuera porque Violeta Parra grabó Gracias a la vida, también ésa sería suya. A un par de años de llegar a los 75, hace tiempo que dejó de pertenecer a lo nuevo, pero hoy la reverencian todos, desde rockeros como "Pity" Álvarez de Intoxicados, a la Academia de Grammy, que la premió hace unos años.
Ya en el crepúsculo, dice que, como Yupanqui, no le preocupa permanecer en la memoria del público : "¿Ser recordada, me dijo? Si los cantantes, en realidad, no mueren…"