FRANCISCO SANZ GUTIÉRREZ, EL COMERCIO DE LIMA
Cargado de desafíos internos y de encuentros multilaterales viene el 2008 para Perú. Uno de los retos mayores provendrá de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Al margen de la satisfacción del gobierno por coronar con éxito unas trabajosas gestiones que arrancaron en el régimen de Toledo, urge abocarse con ahínco a lo que medios y analistas han bautizado como el TLC interno.
Los casi 80 meses de crecimiento económico consecutivo (en los últimos a una tasa de entre 6% y 8%) se suman a expectantes cifras sobre producción, exportación e inversión extranjera, un cóctel que ha llevado a Marcelo Giugale, director del Banco Mundial, a avizorar que Perú puede ser una de las estrellas económicas de América en unos años.
Además de mantener los buenos indicadores a nivel macro, tal es la tarea que se le impone ya mismo a este gobierno: traducir el éxito económico en la microeconomía de la gente, porque lo incómodo de este éxito es que va desapareciendo la excusa para postergar los reclamos de los pobres, que representan el 45% de la población de este país.
Es para ellos en especial y para la ciudadanía en general para lo cual es necesario llevar a cabo este TLC interno. "El TLC para adentro no es un decreto, es una labor de día a día", llamó a trabajar Mercedes Aráoz, ministra de Comercio Exterior.
Infraestructura y educación asoman como los aspectos impostergables de atender este año. Solo la veloz multiplicación de carreteras, puertos, aeropuertos, redes de telefonía y electrificación rural y obras de irrigación permitirá la inclusión de aquellos alejados de las facilidades y servicios que debe dar el Estado.
El régimen aprista parece cumplir su promesa de aumentar anualmente en 0,25% el presupuesto designado a la educación, aunque no le alcanzará para llegar al 6% del PBI en el 2011, cual era su compromiso.