Cuando fLavio naftalina empezó a grabar en un video doméstico los "reclames" de la televisión a fines de la década de 1980, no pensó que esos cassettes se convertirían en un archivo único no sólo de la publicidad uruguaya sino de las campañas políticas de las elecciones desde entonces. Tampoco imaginaría que llegaría a presentarlos al público, como el espectáculo que, desde hoy y durante varios sábados, presenta en Matriz, un local de la Ciudad Vieja, en donde realiza un "homenaje a la publicidad política".
El show que excede lo teatral, para rozar el estudio sociológico en clave de irrespetuoso humor, se llama ¿Por qué votamos los uruguayos? y compendia algunos de los spots publicitarios de las campañas presidenciales de 1989 hasta ahora.
Muchos de ellos se pueden ver en es.youtube.com/TEVEREC, un sitio que ya recibió más de 100.000 visitas y donde hay 180 avisos a disposición de los usuarios.
Lo que se puede ver allí es gran parte de las promesas de muchos políticos a los que, en algunos casos, el tiempo no sólo ha cambiado su fisonomía. Se ve a Danilo Astori criticar al FMI, por ejemplo. Políticos de todos los sectores son juzgados a través de la imagen que sus publicistas (en algunos casos con un humor involuntario que los convierte en piezas que parecen sketchs) querían vender de ellos. Los casi 100 spots que se exhibirán fueron seleccionadas por Naftalina y su compinche, Warren Cucurullo, quienes participan como maestros de ceremonias que no pueden evitar los comentarios ácidos. Aunque se trata de espectáculo humorístico también se permite reflexionar sobre lo que dicen los políticos y cómo los ciudadanos lo aceptan,
Y por ahí anda mucho material suelto. "El proceso de rescate es lento y aun cuento con material para rescatar, son alrededor de 500 videos con publicidad en general", comenta Naftalina.
Pacheco Areco, Nin Novoa apoyando a Carlos Julio Pereyra, el ahora ministro de Turismo, Héctor Lescano, con el brazo enyesado o una animación para Alberto Zumarán, son algunos de esos momentos que muchos políticos quizás quieran olvidar de sus carreras. Pero, se sabe, el pasado, aún en las cosas más triviales, siempre nos alcanza.