Daniel Viglietti es una de las figuras de la cultura uruguaya del siglo pasado. Que festeje 50 años de carrera artística es un hecho relevante. Afiliado a una modernización de la ejecución de la guitarra, la obra de Viglietti, siempre afín al folklore, tiene una marca indeleble en el acervo musical del país. La poca renovación de un repertorio fatigado y su insistencia militante sobre deudas políticas y humanas que dejó la dictadura, hablan de cierto estancamiento. Pero la solidez compositiva y de ejecución de una parte de su carrera, le bastan, igual, para mantener su prestigio artístico intacto. La reciente biografía realizada por Mario Benedetti y un recital en el Solís, recuerdan medio siglo de carrera de esa figura flaca, desgarbada y tan uruguaya que insiste, tantos años después, en desalambrar.