FEDERICO CASTILLO
El debut de la periodista Sonia Breccia como directora del canal de televisión estatal no pasó desapercibido. Muchos funcionarios todavía recuerdan el caos que significó aquel primer día de gestión, un 30 de marzo de 2005. Esa misma noche jugaban las selecciones de Uruguay y Brasil un partido por las eliminatorias para el mundial del 2006. En la tarde, durante la fiesta de bienvenida que se hizo en el canal, se había corrido el rumor de que el encuentro sería transmitido en directo por Tveo -como entonces se llamaba la señal del Estado- pero lo cierto es que no había nada firmado, ningún papel que autorizara a retransmitir la señal de VTV, empresa que tenía los derechos del partido.
El propio presidente, Tabaré Vázquez, había anunciado que el enfrentamiento estaría en la televisión abierta, pero nunca se aclaró en qué canales. Poco antes de que empiece el partido, la versión de que iba a ser transmitido en directo por el Canal 5 comenzó a hacerse fuerte. "Pero nadie sabía muy bien qué hacer, si ponerlo o no, había como un clima de jolgorio por la fiesta. Al final al partido lo pusieron al aire, nadie sabe muy bien quién dio la orden", recordó una ex funcionaria del canal, que prefirió el anonimato.
A los 33 minutos del primer tiempo las barras de colores de la señal de ajuste taparon la pantalla, VTV había cortado la transmisión. "Sonia estaba hecha una furia, sólo gritaba: `¿por qué nos sacaron el partido?`, pero no se le podía hacer entender que, en realidad, al no haber un papel firmado, una autorización, la señal había sido robada. La gente de Técnica le trataba de explicar que no podían hacer nada para solucionar el problema, pero para ella era como que le hablaran en mandarín, no tenía ni idea de los aspectos técnicos", agregó la fuente.
"Estaba histérica, iba y venía para todos lados, llamó a Federico Fasano (su pareja, dueño del diario La República, la radio AM Libre y el canal TV Libre) para que pusiera en tapa de La República que le habían cortado la señal" (Al otro día el matutino tituló: "Vázquez gestionó que la TV abierta transmitiera el partido Uruguay Brasil; Tenfield se lo negó al Canal 5"). No fue un comienzo auspicioso. El clima de fiesta se transformó por completo y la flamante directora estaba con el peor de los humores. Quería saber quién fue el responsable de haber pinchado la señal y preguntaba de dónde había partido la orden de poner el partido el aire. "La desorganización era total. Era la una de la mañana y Sonia quería que rodara una cabeza, pero no sabía la de quién". Uno de los jefes de Técnica se llevó la peor parte, a él lo responsabilizó del error de pasar el partido sin autorización.
"Entró al despacho de la directora con una pastilla de lexotán bajo la lengua, muy estresado por toda la situación. Sonia lo miró y le dijo: `Mirá que si te da un infarto no es responsabilidad mía"`, confió la ex funcionaria. A los pocos días, el técnico se jubiló y abandonó el canal. Con él comenzaba el desfile de personas que por distintos motivos se irían pegando un portazo. Y un estilo de conducción que conoce de detractores y pocos acólitos.
Golpe de timón
Cuando Breccia asumió la dirección de Televisión Nacional anunció cambios radicales. Afirmó que buscaba la excelencia "desde la puerta del canal hasta el fondo".
También dijo que llegaba para darle otro contenido a la grilla de programación y duplicar una audiencia que siempre se caracterizó por escasa.
Desde entonces, sin previo aviso, levantó del aire a 24 coproducciones y copó la pantalla con informativos y periodísticos apostando a convertir la televisión oficial en un canal de noticias. Por ahora, nada de esto alcanzó para sumar televidentes. En promedio, las mediciones de audiencia no superan el punto de rating, según datos de Ibope. Pero la gestión Breccia no sólo ha tenido que lidiar con el control remoto. La interna del canal arde. El sindicato de trabajadores la acusa de ser una directora ausente e intransigente. Denuncian que contrató "a dedo" a más de 70 personas con sueldos elevados para la media del canal mientras que muchos funcionarios más pelean por ser presupuestados.
Ex empleados coinciden en que es una mujer autoritaria y prepotente con la que no es posible el diálogo. En poco más de dos años y medio de mandato, Breccia ha visto pasar por su despacho las cartas de renuncia de varios asesores y personal de confianza.
Un periodista le inició un juicio millonario al canal por violación de contrato y daño de imagen. Desde la oposición se le reclama una programación con menos sesgo ideológico y critican que la pantalla esté plagada de repeticiones. La administración de Televisión Nacional se defiende con el argumento de que han dotado al canal de una nueva tecnología, han modernizado la infraestructura, y mejorado la imagen con producciones y emisiones de contenidos de primer nivel. También reforzaron la planta de transmisión hacia el interior del país. En convenio con el Ministerio de Transporte se están ejecutando desde reformas menores como son mamparas para nuevas oficinas administrativas, nuevo local para el transmisor de emergencia y estacionamiento cerrado, hasta la construcción de una nueva fachada. Eso es lo que se afirma en el último balance de gestión, elaborado por el director administrativo, José Pérez Calvo. La inversión en tecnología y obras es evidente, y supone uno de los aspectos más positivos de la actual administración. Los funcionarios lo reconocen.
Breccia, después de semanas de gestiones, comunicó que no iba a hacer declaraciones para esta nota, debido a una situación interna complicada por la reciente muerte de una funcionaria. "Entre ordenar el canal y darte la entrevista, prefiero ordenar el canal", se excusó. Hay quienes piensan que justo eso es lo que hace falta.
Con el pie izquierdo
Los primeros meses de Breccia en Televisión Nacional estuvieron cargados de titulares negativos en la prensa. La transmisión fallida del partido de Uruguay, el despido de algunos periodistas con años de trayectoria en el canal, el incendio de buena parte de las instalaciones, su intención de levantar varias coproducciones y la deuda que supuestamente aún mantenía con el Estado por su programa Hoy por Hoy marcaron los primeros pasos de la flamante directora. Antes de su asunción, trascendió que Breccia había generado una deuda con el canal por el arrendamiento de su programa periodístico que aún no había sido saldada.
Según ella mismo explicó en un comunicado publicado por La República, a fines de 2001 la deuda era de 397.020 pesos y como forma de pago en febrero de 2002, le vendió al Canal 5 la marca Hoy Por Hoy por 400.000 pesos con el plus del 20% neto de la publicidad vendida por el canal. El acuerdo fue celebrado con el entonces director del canal estatal, Juan Carlos Doyenart, quien calificó la transacción como "un buen negocio" ya que se beneficiaba con los minutos de publicidad de un programa con alto rating.
Sin embargo, un informe jurídico del Ministerio de Educación y Cultura realizado en febrero del 2004 reveló que la deuda no había sido cancelada. Según el documento, Breccia adeudaba más de 800.000 pesos. El informe destacaba que el convenio firmado con Doyenart no era válido porque adolecía de "varios vicios e irregularidades". Por ejemplo, que al momento de firmar el acuerdo, el director del canal se encontraba sometido a jerarquía del Sodre y no podía suscribir el referido convenio por sí mismo. Cuando Breccia asumió el cargo, el ministro de Cultura, Jorge Brovetto, archivó el expediente y declaró que la deuda había sido saldada. No hubo más reclamos. El programa dejó de salir al aire y, supuestamente, la marca Hoy por Hoy pertenece al Estado (por 400.000 pesos) y puede hacer con ese nombre lo que quiera. No ha hecho nada.
Los cambios de personal en el área periodística comenzaron a sólo cuatro días de la llegada de Breccia. Martín Pintos, que se desempeñaba como coordinador de informativos desde 1996, fue uno de los primeros en tener una reunión con la dirección. Le pidieron que pusiera su cargo a disposición. El periodista argumentó que estaba trabajando en el canal desde 1994 y que su contrato vencía recién en julio. "Breccia se puso un poco dubitativa y me dijo que por mi antigüedad en el canal y porque yo conocía mejor que ella su funcionamiento, iba a acordar la posibilidad de reubicarme en alguna otra sección", contó Pintos, quien no tenía problemas en dejar el cargo de coordinador con tal de seguir trabajando. "Pensé que me iba a poner de productor, que iba a desgastar la relación hasta hacerme renunciar -hubiese sido la actitud más inteligente- pero quiso ser grosera y tres días más tarde, después que trabajé todo el día, me citó a su despacho y en compañía del abogado del canal, me dijo que el motivo de la reunión era comunicarme la rescisión del contrato".
A Pintos le llamó la atención el cambio repentino de decisión y se lo hizo saber. "Le dije que me parecía muy raro porque unos días antes me había propuesto reubicarme en otro puesto. Ahí se puso como un erizo y se limitó a decir que la propuesta que ahora tenía para hacerme estaba arriba de la mesa y no había vuelta atrás".
De nada sirvió que le recordara que le quedaban cuatro meses de contrato y 60 días de licencia que nunca se tomó. Preguntó cuándo se hacía efectiva la decisión y escuchó: "Ahora mismo, no lo quiero más en el canal". El periodista dejó su cargo como informativista, pero siguió durante ese año al frente de la producción de su programa Decisión Final.
De todas formas, resolvió iniciarle un juicio al Estado. Adujo violación de contrato, ya que le quedaron debiendo cuatro meses de sueldo (los que faltaban completar del contrato), más los 60 días de licencia no gozada. A lo anterior le agregó daño de imagen. "Sufrí el perjuicio de haberme quedado sin un trabajo en el que hice toda mi carrera, la gente me tenía identificado con el canal. Además, la mediatización de una salida como la mía ocasiona perjuicios, uno no consigue otro trabajo rápidamente", señaló Pintos. La suma que reclama es de un millón y medio de pesos. Detrás de Pintos, hoy jefe de informativos de El Espectador, se fue el entonces director de informativos, Miguel Nogueira, removido de su cargo, aunque mantuvo dos coproducciones que aún lo tienen como conductor: Buscadores y Poder Ciudadano.
La parte administrativa tampoco se salvó de los cambios. A la contadora Hilda García le rescindieron el contrato y la asesora de programación, Laura Berger, presentó su renuncia. "El ambiente es espantoso, un caos. Todos se gritan, se hablan como si fueran perros, se destratan, por mi salud mental opté por irme", comentó Berger.
Breccia comenzaba a armar su plantel. Así llegaron, entre otros, Larissa Perdomo (asesora de programación, quien después renunció y fue reemplazada por Virginia Martínez, que también renunció), el abogado Sergio Araújo, el licenciado José Pérez Calvo (director administrativo), el ingeniero Pablo Barletta (director técnico) y los periodistas José Correa, Ana María Mizrahi y Gabriela Casulo, que se encargarían de coordinar los informativos.
La Asociación Nacional de Trabajadores de Televisión Nacional (ATTN) comenzó a inquietarse con los cambios abruptos y las "arbitrarias" rescisiones de contratos.
Cuando se cumplieron dos meses de la gestión Breccia, el sindicato elevó una carta a la dirección en la que exigían regularizar los cargos presupuestados y contratados, apelando al mecanismo de concurso interno y proveer de esta manera las vacantes. Proponían, además, no realizar nuevas contrataciones hasta no culminar esa instancia. Dos años y medio más tarde, los funcionarios mantienen el mismo reclamo.
El tema salarial sigue siendo la principal reivindicación de los empleados del canal. Ellos entienden que las bajas remuneraciones, tanto de los funcionarios presupuestados como de algunos de los contratados en régimen de "cachet" (son contratos a término que no gozan de los mismos beneficios que tienen los funcionarios públicos) no son dignos de profesionales. En promedio, los técnicos y camarógrafos cobran de siete a nueve mil pesos en la mano. Fernando Rodríguez, delegado sindical de la ATTN, se mostró desconforme con las desigualdades salariales que existen dentro del canal y sugirió irregularidades en algunas de las contrataciones de la dirección. Dijo que desde que comenzó esta administración han contratado a más de 70 funcionarios, y todos con sueldos muy elevados para lo que es la media del canal. "Un periodista, dependiendo de la simpatía de la dirección, puede ganar sueldos de hasta 25 mil pesos. Los coordinadores pasaron de tener sueldos de 19 mil pesos a ganar 30 mil por mes. Evidentemente no hubo concurso, así que cada cual sacará sus conclusiones sobre cómo entraron", afirmó. Quienes están al frente de la coordinación de informativos prefirieron no hablar para esta nota.
Los empleados se quejan de que el actual gobierno no cumplió con su palabra de eliminar los contratos unipersonales y de blanquear la situación de esos trabajadores para darles un contrato de función pública. Desde que asumió Breccia, 66 funcionarios fueron regularizados. A fines de 2005 había 210 funcionarios en total, 100 presupuestados y 110 cachets. En la actualidad hay 166 presupuestados y 80 funcionarios en régimen de cachet.
A los trabajadores les genera "rechazo" que se siga contratando gente en calidad de unipersonal y se desestime la posibilidad de concursar. Por ejemplo, el gremio no estuvo de acuerdo en la llegada de un nuevo director técnico al canal, alguien necesario ante la nueva tecnología que se está implementando. Argumentaron que existe discriminación en qué se contrata y para qué función. "Esa persona no ingresó por concurso, quien decidió que ingresara fue la dirección, no tenía experiencia ninguna en televisión y entró con un sueldo próximo a los 48 mil pesos, que supera en miles de pesos el sueldo de la dirección del canal. Y eso no puede ser", denunció Rodríguez. Danubio Trujillo, otro de los delegados sindicales, acotó que el cargo de director técnico es un grado 14, de carrera, y por tanto quien asuma el puesto no puede ser un contratado como cachet. "Es más, por ley un cachet no puede dar órdenes a un funcionario público", argumentó.
Un empleado que ingresó a trabajar en el canal en agosto de 2005 agregó una perla más al collar de irregularidades. El funcionario denunció que él y otros compañeros que accedieron al canal en agosto recién fueron contratados a fin de año. "Empezamos a cobrar a partir de enero de 2006, pero no nos reconocieron esos meses anteriores de trabajo, porque los contratos no fueron presentados a tiempo en el Ministerio de Cultura. Nos dijeron hasta que presentáramos una boleta trucha para poder cobrar, algunos hicieron eso y cobraron, pero los que se negaron hasta el día de hoy no vieron un peso", denunció.
Afuera de la grilla
Una de las decisiones más polémicas que tomó Breccia al asumir su cargo fue la de sacar del aire a 24 coproducciones, que representaban el 90% de la grilla de programación y le dejaban al canal alrededor de 10 millones de pesos anuales.
Citada a dar explicaciones por este tema en el Parlamento, la directora de Televisión Nacional argumentó que la determinación se tomó en aras de "una nueva concepción de la televisión pública" que nada tenía que ver "con los intereses de un canal privado". Y precisó: "Me importa particularmente la calidad del producto. La televisión pública no puede regirse por el parámetro de quien paga más un espacio o de un rating obtenido a costa de la explotación de lo que se llaman monstruos, de los que así son calificados porque se cree que de ese modo se define al diferente, al que se considera más feo según los parámetros que sistemáticamente se nos viene imponiendo". Y siguió argumentando: "Si el rating se obtiene con la exhibición de las necesidades de la gente comiendo alimañas o sometiéndose a humillaciones y vejaciones; si el rating se obtiene a costa de la burla y del escarnio del otro, esto después termina pagándose en los Tribunales". Breccia remató: "No es la televisión pública la que debe lograr el rating o el dinero de un coproductor o de un auspiciante con esa desvirtuación humana, sino exactamente de modo contrario".
Resulta, al menos, curiosa (además de intrincada) la descripción que realizó de un tipo de televisión si se las compara con las coproducciones que fueron levantadas: Entre mates y guitarras, Tiempo de campo, Alma Guaraní, Básquet de gala, Segunda juventud o Nuestra identidad, por nombrar sólo algunos, no parecen ser carne de Tribunales ni ejemplos de "desvirtuación humana".
Lo cierto es que cuando en diciembre de 2005 vencieron los contratos de 24 coproducciones, nunca más volvieron a ver el aire del canal oficial. Dependiendo del tipo de programa y su duración, las coproducciones pagaban al canal entre 5 y 20 mil pesos por mes. En total sumaban unos 182 mil pesos mensuales.
Los coproductores criticaron que no haya existido una instancia de diálogo antes de que se les comunique la decisión de no renovarles el contrato. "Fue totalmente arbitrario. No hubo un espacio en el que te digan: `Mire, su programa no me gusta por esto y por lo otro, ¿está dispuesto a cambiarlo?` En base a eso se podrían haber resuelto mejor las cosas y no sin la posibilidad siquiera de despedirse de la audiencia o dar alguna explicación", reflexionó una fuente del canal. "Se armó un lío innecesario con los coproductores. A uno de ellos, Gerardo Monteverde, del programa Entre Mates y guitarras, lo sacaron del canal con un infarto. Les tomaron el pelo, les decían que los iban recibir para hablar y después los tenía toda la tarde esperando", agregó la fuente.
El ministro Brovetto le solicitó a Laura Berger, productora del programa Shalom Uruguay, que estaba incluido en esa lista, que explicara la situación de su programa. Berger le envió una carta: "En los primeros días de enero recibo un mensaje en el que me decían que la directora quería hablar conmigo. Me comunico con el canal y un funcionario me explica que en realidad no es necesario ya que mi programa entraba en receso y volvía en marzo. Me dijeron que no me preocupara que todos los programas de las colectividades regresaban en esa fecha".
No le aclararon que era otra de las coproducciones que Breccia puso en la lista de las que se iban para no volver. No era ese el primer problema que tenía Berger con la dirección. En agosto de 2005 el canal colocó el programa Deporte Total en el horario de Shalom Uruguay desde 1995 (domingos a las 10 de la mañana)". "A mi programa lo trasladaron a las 17.30 horas sin ningún tipo de notificación. No me avisaron nada. Me enteré el domingo anterior, porque me llamó un amigo con el diario en la mano y me preguntó: ¿Por qué no avisaste tu cambio de horario? Fue una manera espantosa de enterarme. Las relaciones humanas no existen en ese canal", sentenció Berger.
César Amaro, productor de La guitarra y sus intérpretes, decidió plantear el levantamiento de su programa en el Parlamento. En una carta enviada a los legisladores en enero de 2006 solicitó que se hiciera lo posible para revertir su salida. Agregaba que en el último año "el apoyo del canal era nulo, llegando a situaciones que demuestran desidia. Por ejemplo, hasta la fecha se continúa promocionando el programa como si se siguiera emitiendo, aunque con el horario errado como ya era costumbre". La coproducción Decisión Final dirigida por Martín Pintos fue otro de los programas que terminó su ciclo a fines de 2005. Ese año lo transcurrió con varias dificultades. "Me hicieron la guerra. La primer medida que tomaron fue sacarme las promociones. Después me cambiaron de estudio, sin avisarme, me achicaron la escenografía porque se les antojó. Me negaron la utilización de imágenes del archivo del canal. Hasta me llegaron a abrir un expediente porque una sola televidente llamó y se quejó por algo que yo había dicho al aire", comentó Pintos.
El canal informativo
Con la salida de la mayoría de las coproducciones comenzó a dibujarse la nueva grilla de programación. La intención de mutar a un canal de noticias quedó clara desde un principio. Ni el histórico micro El sello de hoy se salvó de la tijera que fue moldeando la nueva Televisión Nacional. El 40% de los programas pasaron a ser informativos y periodísticos. Un 10% de programación fue destinada al contenido cultural, con espacios de cine y música, y el restante 50 % de la grilla se completa con contenidos infantiles, agropecuarios, salud, ciencia, tecnología y con el intercambio de programación regional e internacional.
La mentada concepción de la nueva televisión pública que pregonó Breccia desde que pisó el canal, le costó no sólo enemistades con coproductores que dejaron el aire, sino también con su propio personal de confianza.
Tanto Larissa Perdomo como Virginia Martínez abandonaron sus cargos como asesoras de programación. Esta última presentó una carta en la que explicaba, con contundencia, su decisión. "La relación de la Dirección con el Departamento de Programación -que debería ser de intercambio, planificación y evaluación- no deja lugar al trabajo conjunto, ni a la reflexión en un área tan importante como es la de programación, responsable de los contenidos e imagen de la pantalla de Televisión Nacional. Esas discrepancias insalvables impiden que realice el trabajo con la autonomía, capacidad de decisión y respeto profesional inherentes al puesto para el que fui convocada", expresó.
El canal pasó a tener una cobertura semanal de 50 horas de información en vivo. Se incorporaron un noticiero los sábados a las 19.00, un periodístico los viernes a las 22, un informativo económico diario y un programa de lunes a viernes de 19 a 20 horas con actualización de noticias. Los flashes de noticias suman un total de 30 horas a lo largo de la semana. El nuevo proyecto fue cuestionado en el Parlamento. En febrero de 2006, Breccia y Brovetto fueron citados a la Comisión de Educación de la Cámara de Diputados para dar explicaciones sobre temas vinculados al canal estatal. En esa oportunidad el legislador nacionalista Jorge Gandini criticó el rumbo que estaba tomando el canal oficial y expuso datos del bajo rating de audiencia que tenía. "La causa es que no hay un proyecto. Porque La noticia y su contexto no existe, porque un canal que quiera vender noticias, requiere infraestructura y medios, y no hacer entrevistas todos los días, a cada rato", dijo.
En el último balance de gestión, la administración de Televisión Nacional destaca avances en la materia. Señala que se incorporaron cinco cámaras para la cobertura desde exteriores y se trasmiten a diario por vía satelital y de micro-ondas los principales hechos noticiosos.
También subraya la emisión en vivo de todas las instancias parlamentarias en las cuales comparece un ministro a responder sobre su gestión a los partidos de oposición y la transmisión en directo de todos los Consejos de Ministros desarrollados en el interior.
Según los datos de medición de audiencia proporcionado por Ibope, los valores del canal en promedio siguen estando por debajo del punto de rating, los mismos números que se manejan desde 2004. La gerente comercial de la empresa, Alejandra Solares, explicó que al manejar estas variables no se pueden afirmar cambios positivos o negativos, porque caen dentro de los márgenes de error. Sin embargo, destacó una tendencia durante este año a mejorar no sólo los datos de rating sino otros indicadores como ser share (encendido) y fidelidad hacia al canal. La medición de setiembre marcó un promedio de rating de 0,8. Los programas más vistos durante el últimos mes fueron Café Versátil, La Hora de los Deportes, Buen Cine y El cine denuncia. Todos tiene un promedio de rating que va de 1, 2 a 1, 4 puntos. Cada punto equivale a menos de cinco mil hogares montevideanos.
Planeta Canal 5
"A veces se abre el cielo y baja Sonia Breccia por acá", ironizó uno de los funcionarios al comentar la aparente escasa concurrencia de la directora por su lugar de trabajo. Algunos empleados del canal aseguraron que si "va dos horas por día, es mucho. Es más, puede pasar que venga a las seis de la tarde y 15 minutos más tarde ya está en la calle", dijeron. Según ellos, el hecho de tener una directora "ausente" obstaculiza algunos trámites sencillos, alarga caminos. "Ha pasado que se necesitaba la firma de ella para agilitar un cobro, por ejemplo, y no estaba. Algunos compañeros han tenido que ir en ómnibus hasta su casa para que firme un papel".
De todas formas, cuando la directora efectivamente está en el canal la situación no parece mejorar del todo. Cuando se les pregunta al sindicato sobre las diferencias entre ésta y otras administraciones de Canal 5 responden en forma unánime: "Lo difícil que es dialogar con la dirección. Es imposible conseguir una entrevista con ella. Se pasan la pelota entre los jefes y nadie contesta".
"Antes era más fácil sentarse a dialogar y sobre todo obtener cosas; no solucionar todo de forma arbitraria", agregaron.
El clima dentro del canal también cambió, advierten los funcionarios. Según ellos, existe una sensación constante de vigilancia en cada rincón. "Han puesto cámaras que van a un circuito cerrado en la oficina de los directores. Sólo para ver al personal, a ver qué hacen", confió una fuente del canal y agregó que se prevé implementar un sistema que los funcionarios ya denominan como Gran Hermano.
"Vas a estar trabajando, normalmente, y te van a llamar por teléfono y vas a tener que ir a marcar tarjeta de nuevo. No importa qué estabas haciendo".
Algunos trabajadores también han tenido quejas por lo que ellos consideran un estricto reglamento interno, que, como en toda dependencia pública, se cumple a medias. Entre otras situaciones, la normativa prohíbe fumar en la vereda del canal, tomar mate en los estudios, deambular sin tener nada que hacer por los pasillos.
"Es verdad, hay muchos compañeros que andan por los pasillos, pero tampoco hay un lugar como para estar. Es un reglamento bastante estricto, lo hemos tratado de flexibilizar, es obvio que no se puede tomar mate en el estudio, pero, por favor, que no citen al sindicato para decirnos que le llamemos la atención a un compañero porque está tomando mate en los pasillos, es que no hay otro lugar. En el hall no vamos a tomar mate, no hay un comedor", se quejaron los funcionarios.
En la recepción del Canal 5 no hay recepcionistas desde hace casi un mes. Un policía que hace el servicio 222 atiende los teléfonos y un oficial de bomberos (que está ahí porque el canal no tiene la habilitación de seguridad del Cuerpo de Bomberos) lo acompaña, sentado y aburrido. Es una imagen surreal. Resignados -y a veces con desgano- atienden las llamadas y reciben a la gente que llega hasta al canal. Al mismo tiempo tienen que estar pendientes de lo que reflejan las cámaras de seguridad. Pero eso sí, dicen que al Canal 5, no lo miran ni de reojo.
Gastos
Sonia Breccia dice que la plata no le alcanza. En la Comisión de Presupuesto del Senado declaró que con los aproximadamente 35 millones de pesos que le otorgaron durante su primer año de gestión no era suficiente. Si no había más plata, no iba a tener más remedio que entregar la llave del canal, amenazó. También se quejó de que la mayoría de los entes estatales no están remitiendo al Canal 5 y a las radios del Sodre el 20% resultante del total de la publicidad que invierten, algo a lo que están obligados por ley.
Según los datos que se manejan, los únicos organismos estatales que desde la promulgación de la ley, en 2005, vienen cumpliendo con la cuota del 20% son Antel y el BPS.
Sólo para gastos de funcionamiento (se incluyen los sueldos de los presupuestados y los cachet) el Poder Ejecutivo le otorgó este año 16 millones de pesos. Según altas fuentes del canal, hasta el momento lleva gastados 54 millones de pesos, sumando los refuerzos de rubros que fueron solicitados. En materia de inversiones, la partida con la que se contó para la apertura del año fue de 13. 300.000 pesos. Lo que se ha otorgado en esa área por refuerzo de rubro hasta la fecha es 17. 800.000 pesos.
Algunos funcionarios reconocen que mucho dinero ha sido bien destinado para inversiones necesarias para el canal, pero critican que la mayoría de la plata se va en contratos insólitos o en compras disparatadas. A partir de la Rendición de Cuentas pasada, las empresas públicas no tienen por qué hacer más licitaciones para comprar ningún tipo de insumos o contratar servicios en aquellos rubros en los que estén en competencia. "Pueden comprar 10 millones de dólares de aparatos o de antenas y lo compran como en un almacén, sin licitación, bajo el argumento de que la empresa pública, en su rubro de competencia, requiere agilidad para que no se encarezcan sus costos", criticó el diputado Jorge Gandini.
Mucho Chávez
El diputado nacionalista, Jorge Gandini, ha sido el opositor más visible a la gestión de Breccia al frente de Televisión Nacional. Además de criticar la contratación de "gente que nadie sabe muy bien para que está", cuestionó los cambios que han habido en materia de programación, sobre todo en lo que tiene que ver con el levantamiento de coproducciones y en la transmisión de documentales "con claro sesgo ideológico".
"Había coproducciones que tenían buen rating y las eliminó todas. Y las sustituye por una programación que logra desafiar la física: disminuye la nada. Porque al cinco cada vez lo ve menos gente. Lo está transformando en un circuito cerrado de televisión. Los directores estarán muy contentos con lo que ven, pero no se dan cuenta que necesitan que haya televidentes del otro lado", señaló.
Bajo el argumento de que la señal venezolana Telesur ocupaba un buen espacio en el canal y entendiendo que su programación "está tremendamente comprometida con una sola línea ideológica", el diputado se entrevistó con Breccia para llevarle un video con la otra campana. Le entregó La Lista: un pueblo bajo sospecha en la que se denuncia la persecución del gobierno a los ciudadanos que firmaron el recurso revocatorio en el 2003 para que Hugo Chávez no fuera reelecto. Gandini le dijo a Breccia: "Si este es el canal de todos los uruguayos, y todos los uruguayos tenemos que ver Telesur, que es una visión muy parcial de la realidad, yo te vengo a pedir que tú pases esto". La posibilidad de emitir la producción le fue negada con el argumento de que faltaba los derechos de autor y que esto podría acarrear eventuales reclamos judiciales. El legislador consiguió los derechos y además le presentó otro video: El único soy yo. Rumbo al totalitarismo del siglo XXI, un documental también crítico al chavismo. Aún no obtuvo respuesta.