PABLO FONSECA, ALEJANDRA VARGAS Y MARCELA CANTERO - LA NACIÓN (Costa Rica)
Cambios geográficos y climáticos, afectación en la flora y fauna y en la salud son algunos de los efectos que los costarricenses afrontarán como consecuencia del calentamiento global, según estudios publicados en el país.
Entre el 60% y el 90% de la ciudad portuaria de Puntarenas, sobre el Pacífico y sus alrededores estarán bajo las aguas cuando llegue el año 2100 por la expansión de los océanos.
El cambio en los patrones de lluvias, como consecuencia del calentamiento global, condicionará el desarrollo de todo el país. Las sequías serán más fuertes en Guanacaste, en el Pacífico norte, y habrá exceso de lluvia en el Valle Central, donde está la mayoría de la población. Se prevé la pérdida de cerca del 30% de su flora y fauna, lo que variará los paisajes naturales.
Pero una gran consecuencia del aumento de la temperatura se sentirá en la salud: los costarricenses padecerán enfermedades transmitidas por mosquitos, contaminación del aire y falta de agua y alimentos.
Dengue, malaria, Chagas, leptospirosis, hantavirus, diarreas, alergias y asma encabezan la gran lista de males.
El ejemplo más claro y contundente es el del dengue. El mosquito transmisor de este mal, el Aedes aegypti, es un amante del calor. Por ello, prefiere habitar las zonas tropicales y costeras.
Sin embargo, con el aumento de temperaturas, el mosquito ha ido encontrando el calor que le gusta en zonas más altas. Esto ya se observa en Costa Rica. En la década de 1960 fue erradicado pero volvió. En 1993, el Ministerio de Salud registró en Puntarenas, casos de dengue, pero sus estudios también detectaron al Aedes aegypti en ciudades del Valle Central ubicadas entre los 1.100 y 1.200 metros de altitud, como San José. Eso alertó a los salubristas pues el insecto no solía vivir más allá de los mil metros.
Según datos del Instituto Meteorológico Nacional (IMN), las temperaturas en el Valle Central aumentaron tres grados Celsius en los últimos 30 años. Con ese incremento el mosquito encontrará más espacios para habitar.
Las diarreas y el asma son dos males que también están relacionados con los efectos del cambio climático.
Las alteraciones en las lluvias provocarán escasez de agua y alimentos. Esto facilitará la propagación de virus y bacterias que causan diarreas en niños y adultos.